Sebastián Auyanet
Goldfrapp no se propone ni ser la nueva Madonna, ni siquiera su símil en una segunda división de popularidad dentro del pop. Pero sí que sabe mejorar sus últimas formas. Rocket, primera canción de sus 38 minutos de pop efervescente y algo futurista, tiene un estribillo caluroso y festivalero, ideal para estos tiempos de verano al otro lado del hemisferio. ¿Cuál es su secreto? Básicamente, el de apelar a viajes directos a los `80. Will Gregory, el productor del disco, no pretende ir más allá de eso. La clave es que en este momento, no hay otra cantante pop con una voz tan buena como la suya.