GUILLERMO ZAPIOLA
De acuerdo, hubo sorpresas, y varios deberíamos buscarnos otro empleo (¿alguien sabe de alguno?). O, más estrictamente, hubo UNA sorpresa, pero fue al final y la más grande de todas: Vidas cruzadas de Paul Haggis le birló el Oscar a mejor película a Secreto en la montaña de Ang Lee, cuando todo sugería que esa historia de amor "gay" era la favorita, y cuando la mayor parte de las previsiones se habían cumplido hasta el momento. ¿Qué diablos pasó?
CRITERIOS. Un primer comentario agudo se escuchó muy al comienzo de la ceremonia, cuando George Clooney recibió el Oscar a mejor actor secundario por Syriana e ironizó con cierta resignación mientras contemplaba la estatuilla: "Esto quiere decir que no me van a dar la de mejor director". Es obvio que Clooney (y mucha gente en la Academia) sintió efectivamente ese Oscar como un premio consuelo en lugar de los de dirección o libreto original por Buenas noches y buena suerte que no le dieron, cualquiera de los cuales hubiera sido sin embargo más merecido.
En todo caso, actor secundario no era uno de los premios "cantados". Entre éstos, en cambio, se cumplieron sin dificultad los de actor (Philip Seymour Hoffman por Capote) y actriz (Reese Witherspoon por Johnny y June) principales, el de actriz secundaria (Rachel Weisz por El jardinero fiel), e incluso el de director (Ang Lee por Secreto en la montaña), que no era un absoluto favorito pero contaba con grandes posibilidades que efectivamente se cumplieron.
Pero ¿Vidas cruzadas? En realidad, es una muy buena película en medio de un paquete de muy buenas (aunque no excepcionales) películas. Cualquiera de las cinco podía ganar sin excesiva injusticia desde que King Kong estaba afuera: la superproducción de Jackson tuvo que conformarse con tres merecidos rubros técnicos, del mismo modo que la Academia reconoció con otros tres Oscar (fotografía, vestuario, diseño de producción) las calidades visuales de Memorias de una geisha, al tiempo que la descartaba sensatamente en términos dramáticos.
Cuando el film de Paul Haggis se estrenó en Montevideo, alguien señaló con criterio que era una película cuya temática (los desasosiegos del racismo y las inseguridades de la vida urbana, concretamente en Los Angeles) tocaban más de cerca a los espectadores norteamericanos que a los de otros lados. Y hasta es posible que el componente "gay" que colocó a Secreto en la montaña en el tapete haya terminado también volviéndose en su contra; el costado "liberal conservador" (no radical) de un porcentaje importante de los votantes retrocedió acaso ante un contenido más provocativo.
PERFILES. Hubo de todos modos algunos rasgos muy nítidos en la ceremonia que revelan las opciones de la Academia (y por extensión de Hollywood) para este año. Uno de ellos fue la elección del muy sarcástico maestro de ceremonias Jon Stewart, que se despachó con ingenio sobre "gays", judíos, demócratas y Hollywood con un sentido del humor y un espíritu autocrítico que cabe agradecerle. Una de sus mejores bromas fue la de que la ceremonia del Oscar es el único lugar en el que se puede ver a todas las estrellas de Hollywood sin pagar por una cena de recaudación de fondos para el Partido Demócrata. Otra fue la invitación a que levantaran la mano los que no hubieran trabajado en Vidas cruzadas: por supuesto, "todo el mundo" está en esa película (y quizás por eso fue tan votada).
Hubo otras cosas interesantes en la selección de materiales para los "clips" proyectados a lo largo de la ceremonia. El más divertido fue quizás el primero de ellos, una serie de escenas fuera de contexto de films clásicos para hacer creer que en el "western" ha estado lleno de "gays" (incidentalmente, esa es otra prueba de que los organizadores de la fiesta creyeron que Secreto en la montaña iba a ganar el premio mayor). Pero los demás tampoco fueron insignificantes: Lauren Bacall presentó una recorrida por el cine negro (un género a través del cual Hollywood ha expresado tradicionalmente desencanto y protesta social); otra selección dedicada al modo como el cine norteamericano se ha ocupado de temas contemporáneos reivindicó la tradición liberal con ejemplos que abarcaban desde Viñas de ira a Matar un ruiseñor y desde Heredarás el viento a Regreso sin gloria, recordando que la industria no ha sido siempre (o al menos no toda) tonta y evasiva. Una última selección evocó finalmente los grandes espectáculos del pasado y el presente (Ben Hur, Los diez mandamientos, Sansón y Dalila, El señor de los anillos), con la insistencia de que el cine se ve mejor en el cine y que el DVD es en todo caso un práctico sucedáneo pero no el producto original. Viva el cine, y abajo la piratería.
Argentino al Oscar vestido con los colores de la patria
Al obtener el Oscar a la mejor banda sonora por Secreto en la montaña, Gustavo Santaolalla se convirtió en el cuarto argentino en ganar un premio de la Academia, luego del director Luis Puenzo por La historia oficial, el músico Luis Enrique Bacalov por Il postino y Eugenio Zanetti por el diseño de producción de Restauración.
Santaolalla manifestó al recibir su premio que le parecía "increíble" haberle ganado a John Williams, quien competía con dos partituras. En declaraciones periodísticas posteriores el músico argentino agregó: "Me encanta ser parte de la Academia, y creo que nosotros (los latinos) tenemos mucho que ofrecer. Soy un intercesor de nuestra cultura y creo que este es el país perfecto donde hacer esto. Es un país que incluye las culturas".
Santaolalla llegó a la ceremonia con un traje negro, una camisa blanca y una corbata celeste, y mostrando camisa y corbata declaró: "Traigo los colores de mi país, de mi bandera". Agregó que no traía ningún amuleto, solamente "una medallita que me dio mi madre cuando cumplí 50 años". Al parecer le trajo suerte.
Es sin duda un buen año para Santaolalla, quien en enero obtuvo un Globo de Oro por mejor canción original (también por Secreto en la montaña). Igualmente, en los últimos meses el argentino ganó el Grammy Latino como "Productor del Año", y fue nombrado por la revista Time como "uno de los 25 latinos más influyentes" de los Estados Unidos.
Las melodías de Santaolalla para Secreto en la montaña han sido mezcladas en tres versiones ‘dance’ que amenizarán las fiestas de las estrellas de Hollywood. El melancólico acompañamiento de guitarra del músico argentino fue mezclado por Gabriel & Dresden, Manny Lehman, Warren Rigg y Tony Moran, inyectando un toque de "Oscar dance" en las pistas de las grandes fiestas de Hollywood el pasado fin de semana. Para el público comprador, las nuevas mezclas aprobadas por Santaolalla estarán disponibles en el mercado a partir del 11 de abril.
Santaolalla reside en Estados Unidos desde 1978, cumple 40 años de carrera profesional y toca la guitarra desde los cinco. En la década de 1960 fundó la banda Arco Iris y fue pionero de la fusión del rock con la música folklórica latinoamericana.
Con el Oscar en la mano
- El director y libretista Paul Haggis fue muy sincero al admitir "no esperaba que a Vidas cruzadas le dieran el Oscar". El cineasta que sufrió un ataque cardíaco durante el rodaje del film, había sido candidato al Oscar por su guión para Million Dollar Baby, y es inminente el estreno mundial de The Last Kiss, que también escribió y ha sido dirigida por Tony Goldwyn. Quizás sea candidato al Oscar el próximo año por su libreto de Flags of Our Fathers, film bélico también dirigido por Eastwood.
- El humor fue el pedal que más se apretó encima del escenario. Ben Stiller se cubrió de verde para que su cuerpo no fuera visto en pantalla y su cara flotara en el aire, de acuerdo a los recursos básicos que exigen los efectos especiales, que obviamente no funcionaron en la ocasión. Will Smith fue a presentar a los candidatos a mejor film extranjero y lo hizo en diferentes idiomas.
- El director de la Totsi (Oscar a mejor film extranjero), Gavin Hood, que recibió el galardón de manos de Will Smith, comenzó su alocución afirmando: "Dios bendiga a Sudáfrica". Las historias de todos los nominados, "que son mis amigos", son "las mismas que las vuestras" sobre el corazón humano, dijo el emocionado director dirigiéndose al público que abarrota el teatro Kodak de Hollywood. Totsi significa "pandillero": la película narra la evolución de un joven que quiere redimirse de un pasado al frente de una pandilla callejera en Johannesburgo.