Gabriela Morgare rescata las milongas con voz y guitarras

Tango. En febrero estará en tres escenarios

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CARLOS REYES

La cantante de tango Gabriela Morgare recorrerá en febrero distintos escenarios montevideanos, que van desde una actuación mañana en la Plaza Gomensoro hasta recitales en el Museo de Vino y en Café Tribunales.

La intérprete se presentará mañana a las 20.30 horas en la Plaza Gomensoro, en el marco del ciclo Tango a toda costa, organizado por Tango Vivo, escenario al que volverá el viernes 18 de marzo en el mismo horario, junto al grupo La Yunta.

"Este viernes voy a cantar acompañada de un dúo de guitarras, integrado por Poly Rodríguez (primera guitarra y arreglador) y Gabriel Federico. La propuesta se basa en el sonido de las guitarras, estilo Zitarrosa, para hacer un repertorio que incluye muchas milongas y valses, por más que van a haber también tangos. Tratamos de rescatar el sonido uruguayo, oriental, de la guitarra", explicó la cantante a El País.

"La idea es que se rescate el acompañamiento de las guitarras, asunto que forma parte de toda una movida. Creo que esta modalidad da una identidad muy uruguaya, aunque para el intérprete es un desafío. Me encanta cantar con formato orquesta, y lo hago, pero eso de estar sola con las guitarras, es como que el intérprete está desnudo, y es como un riesgo importante para la interpretación. Estás jugado a la interpretación, y tenés que dar todo. Más en un espacio abierto, como es la Plaza Gomensoro".

Además de ese gran escenario al aire libre (y con entrada gratuita), Morgare cantará por varios boliches montevideanos, entre ellos el Museo del Vino (en Maldonado y Gutiérrez Ruiz), donde estará el domingo 12, y el Café Tribunales, el miércoles próximo y el miércoles 23.

"Siempre tratamos de elegir los tangos que no sean los más trillados, por más que el público te pide los conocidos. El repertorio del tango es inmenso, y buscamos aquellos tangos que están olvidados y que son viejos, pero que los volvés a hacer y parecen nuevos. Yo trato de buscar la interpretación, jugar con el fraseo, y medir lo que dice un texto. No agarrar un tango y reventarlo de forma estridente para mostrar una voz, sino ver lo que dice la letra y tener una noción de ella: interpretarla", afirma la artista.

"Soy una cantante un poco delicada, sutil, y sobre todo, que pone atención a lo que está diciendo. No soy una cantante de terrible vozarrón, sino alguien que tratar de conmover. Y siempre me gusta respetar los códigos del tango, y los fraseos: porque el tango no se canta cortado. Hay que frasear, hay que jugar con los tiempos", remata la intérprete.

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