Los habitantes de Outeiro Pequeno, una pequeña parroquia del centro de Portugal, quemaron durante la Nochebuena cerca de 83 toneladas de leña en la mayor hoguera navideña organizada en el país.
La enorme pila de madera llegó a una altura de más de siete metros con otros ocho de diámetro. Fue respetuosa con el medio ambiente porque estaba compuesta de troncos que ya habían ardido en un incendio forestal. Fue prendida antes de medianoche y alcanzó una fuerza que al principio impedía aproximarse a varios metros, aunque después en sus brasas se asó carne de puerco para dar de cenar a los cerca de 200 habitantes de la localidad. En ese pueblo se ha vuelto tradición hacer una gran hoguera para que los lugareños se reúnan a su alrededor a conversar y festejar al calor y la luz del fuego. Pero este año un grupo de amigos decidieron batir el récord local de fogatas.