GUILLERMO ZAPIOLA
La figura de María Schneider, actriz francesa que falleció ayer en París a los 58 años, ha estado siempre rodeada de un gigantesco equívoco. Hizo mucha cosa en cine, no siempre de gran nivel pero a menudo con directores importantes. Sin embargo, para el gran público nunca dejó de ser "la chica de Último tango en París", una película de Bernardo Bertolucci que en su momento fue un presunto ejemplo de erotismo transgresor y hoy es una reliquia. Sin ir más lejos, y en el momento de enterarse de su fallecimiento, el ministro francés de Cultura, Frederic Mitterrand, habló de la imagen dejada por la actriz, dijo que había sido un "ícono del cine"... y mencionó a Último tango.
Schneider acababa de cumplir los veinte cuando se involucró en ese film de Bertolucci en el que formó pareja con Marlon Brando. Y siempre expresó su antipatía por esa película. "Cuando leí Último tango en París no vi nada que me asustara. Tenía veinte años. No quería ser una estrella, y mucho menos una actriz escandalosa. Simplemente, deseaba estar en el cine. Luego me di cuenta de que había sido totalmente manipulada por Bertolucci y Brando. Bertolucci es más un gánster que un director de cine. Es uno de mis enemigos".
Nació en París el 27 de marzo de 1952, hija de la modelo Marie-Christine Schneider y del actor Daniel Gelin, quien nunca la reconoció. De hecho, María dijo alguna vez que estaba "cansada de que me presenten como la hija de Daniel Gelin, cuando él nunca me ha reconocido. Lo he visto tres veces en mi vida".
Schneider debutó en teatro con quince años y sin haber recibido clases de interpretación, y dos años después saltó al cine con El árbol de Navidad de Terence Young. Pronto se multiplicaron sus apariciones en films franceses, alemanes e italianos, hasta que Bertolucci la seleccionó para el personaje que la lanzó a la fama y constituyó también para ella una suerte de maldición. En los años siguientes se dio varios lujos, como actuar junto a Jack Nicholson y bajo la dirección de Michelangelo Antonioni en El pasajero (1976), o al lado de David Bowie y Marlene Dietrich en Gigoló (1979) de David Hem- mings. La dirigió gente importante, desde René Clément a Jacques Rivette y Franco Zeffirelli, pero su carrera se apagó de a poco. Se despidió del cine en 2009 con Cliente, dirigida por Josiane Balasko.