Tienen sus trombones y sus trompetas, sus cornetas y sus clarinetes.
Pero las bandas de música de las escuelas secundarias en el sur de California están sin tubas en estos días, y sus directores creen saber la razón.
Hay un bandido suelto a la caza de tubas. Alguien, dicen, que está ingresando en escuelas secundarias desde el East Side de Los Angeles hasta las costas de Manhattan Beach y robándose el costoso instrumento para venderlo en el creciente mercado negro de música de banda sinaloense. Una vez poco conocida al norte de México, la banda sinaloense se ha vuelto el género de música hispana de más rápido crecimiento en Estados Unidos en los últimos 20 años, y es especialmente popular en Los Angeles, donde los músicos se congregan en lugares como la Plaza Mariachi para ofrecer sus servicios a fiestas, bodas, quinceañeras y otros eventos.