Con el proyecto de hacer una película de Popeye, el animador Genndy Tartakovsky habló con El País sobre su primera película: "Hotel Transilvania". La película llega el próximo viernes a las salas de Uruguay.
Aunque para el público del cine su nombre parezca desconocido cuando se lo presenta como director de Hotel Transilvania, Genndy Tartakovsky es toda una figura en la televisión. Su meteórica carrera, que pasó básicamente por los estudios Hannah Barbera y por Cartoon Network, lo convirtió en un autor y creador exitoso en cuestión de seis años en la década del noventa.
Tartakovsky nació en Moscú hace cuarenta y dos años. Se mudó con su familia a Estados Unidos en 1977 y a los veintiséis años logró un éxito televisivo sin precedentes gracias a su dibujo animado El laboratorio de Dexter. Poco antes había comenzado a trabajar para Hannah Barbera, con quienes hizo la serie de dibujos 2 stupid dogs. El humor que le imprimió a Dexter, el estilo de animación y el diseño de personajes le dio un sólido prestigio como autor, a pesar del poco tiempo que llevaba en la industria. Un par de años más tarde los mismos estudios y el canal Cartoon Network le encargaron dirigir y escribir la serie Las chicas superpoderosas, éxito no solo entre niños sino también entre jóvenes y no tanto de todo el mundo lo llevaron a ser una estrella televisiva cuando no tenía ni siquiera seis años de trabajo en el medio. Después creó para Cartoon Network la serie de aventuras Samurai Jack, donde cruzaba la dinámica del animé con su estilo para diseñar personajes y combinaba historias de gran despliegue y también comedia. LucasFilms lo contrató luego para dirigir la serie Star Wars: las guerras clónicas, episodios de pocos minutos caracterizados por su dinamismo visual.
"El cine es un medio difícil", dice Tartakovsky, "en particular cuando querés vender una idea original. Yo trataba de hacer una de mis propias creaciones y eso lo hace más difícil". A pesar de los mimos que le ha dado la industria del entretenimiento en Estados Unidos y de los años que ha vivido en ese país, hay algo de su acento ruso que se desliza en sus palabras y sobre todo en la forma en que pronuncia las erres.
Hacía siete años que venía pensando en vender ideas propias a los estudios de cine, pero sin demasiada suerte. De repente los estudios Sony Animation le propusieron Hotel Transilvania, un guión que contaba cómo Drácula abre un hotel para que los monstruos (Pie Grande, Frankenstein y otros) puedan ir de vacaciones.
"Por suerte pude hacer muchos programas y ganar una gran experiencia", agrega. "Creo que desarrollé buenos instintos para esto, mi reacción inicial ante las propuestas no suele fallar. Cuando presentás un proyecto tenés que creer de verdad en él y estar convencido de que hacés lo correcto, ya que a veces puede ser un proceso largo. Mi experiencia previa en televisión me hizo darme cuenta que cuando acepté el proyecto de la película supe que estaba en el camino correcto".
El salto de las series de televisión al cine tiene obvias diferencias, pero para Tartakovsky cuenta también la reacción del público como factor. "Una diferencia importante es la de la aproximación conceptual al trabajo, porque en televisión tenés que tomar muchos episodios y eso te da la posibilidad de que si uno no es genial, tenés el siguiente para cambiar la pisada para conservar al público. La presión es distinta. Pero en las películas solo tenés una oportunidad en el fin de semana de apertura y tenés que tener mucha seguridad de que es la apuesta correcta".
Desde este punto de vista, su instinto no le falló con Hotel Transilvania. Costó ochenta y cinco millones de dólares y recaudó doscientos ochenta y tres, es decir, más del triple. No en vano ahora hay planes para una secuela que quedaría en manos de otro director.
Los años de trabajo en televisión han quedado atrás, por ahora. Delante suyo está el proyecto de la película de Popeye, que podría estrenarse en 2014. "La idea es hacer una comedia de animación física", cuenta sobre esta película. "Siento que hacer una comedia solo con gente hablando sería algo raro para un proyecto así, por lo que quisimos que aquí fuera ochenta por ciento humor físico y veinte por ciento de diálogos. Espero que en un par de años esté pronta".
EXPERIENCIAS. Luego de haber hecho un largometraje dentro de un estudio grande, ya está adaptado al ritmo y a las exigencias del cine, distintas a las de la televisión. En el caso de Hotel Transilvania, por ejemplo, el estudio armó un equipo técnico a su alrededor que solucionó muchas situaciones y ejecutó ideas que él quería pero que no sabía cómo realizar, cuenta.
"Definitivamente es un proceso de colaboración pero también importa mi punto de vista al mismo tiempo. El trabajo del director en un caso así es usar su visión para guiar al grupo durante el proceso de producción de Hotel Transilvania. Así es como puse mis iniciativas, pero también creo que se refleja en el estilo de la animación y en parte de lo visual. Creo que el resultado final refleja mi punto de vista. La animación en sí misma es muy de caricatura, distinta a otras películas que ves por ahí. No hay nada malo con las otras películas de animación pero siempre apelan a un estilo visual que se espera, que es previsible. Queríamos hacer algo distinto y creo que al darle ese aporte, como de cartoon de televisión, pude darle mi mayor aporte a la película".
Entró al mundo de la televisión cuando apenas pasaba los veinte años y en poco tiempo se instaló como una figura a tener en cuenta. A los veintitrés ya se hacía cargo de 2 stupid dogs y de ahí en adelante siguió subiendo en prestigio dentro de la industria y en impacto ante el público. "Es gracioso porque todo eso te ayuda a que se te abran puertas, pero una vez que abrís una puerta tenés que empezar todo de nuevo", reflexionó. "Hay una relación establecida y uno tiene como cierto reconocimiento que no sale de la nada. Pero en el cine hay que probarse a sí mismo otra vez".
LAS CUATRO SERIES QUE CONSAGRARON AL CINEASTA
El laboratorio de Dexter
1996 - 2003
Comenzó como un ejercicio cuando estudiaba animación y se convirtió en un éxito de Cartoon Network. También impulsó las carreras de otros populares animadores.
Samurai Jack
2001 - 2004
"Me dio una gran oportunidad de hacer historias simples de una forma única. No nos planteábamos límites para hacer cada episodio", comenta Tartakovsky.
Las chicas superpoderosas
1998 - 2005
"Fue el producto más exitoso comercialmente y por eso fue toda una experiencia. Lo hice después de Dexter y por eso pude trabajar con el mismo equipo y mejorar".
Star Wars
2003 - 2005
"Surgió muy rápido y el desafío fue poner el espíritu de Star Wars en capítulos de pocos minutos. En eso fue muy estresante. Fue un desafío único y abrió muchas puertas".