Sebastián regresó a Estrecho en la invalorable compañía de un gran amigo, circunstancia que, como se sabe, acrecienta el placer de un almuerzo. Pero es posible acudir todos los días, para disfrutar en un espacio insólito, de cocina perfecta, en un clima de refinamiento, simple y sin fisuras, como una esfera.
Benedicte y Alejandro son los responsables del lugar y esta pareja que casa, una vez más, a Francia con Uruguay, han realizado el portento de un "bistrot" en el corazón de la Ciudad Vieja. Allí donde Sarandí es peatonal y al decir de Maggi con un pavimento como el muestrario de una barraca y con piezas escultóricas que, en la mayoría de los casos, preguntan hacia donde va la cultura nacional, Estrecho es el puerto de salvación. Sede del placer y de la elegancia manducatoria. La sola bandeja del pan, convoca el aplauso de las almas sensibles.
El menú cambia cada día, aunque la selección de "baguettes" es infaltable y constante como el fluir del Sena en la ciudad luz. El mediodía del retorno hubo un Thian curry de pollo, impecablemente realizado, con el nivel picante justo; una micra más allá y hubiera convertido la boca en un soplete, pero llegó a las papilas de los comensales agradecidos como expresión del límite perfecto. Sebastián aplaudió hasta el último golpe de tenedor el delicioso plato: antes dio cuenta de una ensalada verde como una César heterodoxa, fresca y ligera, buen pórtico para el curry intenso. El postre un parfait de chocolate blanco con un cortejo de frambuesas, lindo de ver y de comer, aunque la textura del parfait arriesgaba excesiva firmeza. El estupendo café Illy cerró la maravillosa jornada, no se bebió vino sino la clásica y bendita agua Salus que no necesita recomendación. Volveremos, como dijo McArtur, refiriéndose no precisamente a un restaurante.
Estrecho. Sarandí 460. Teléfono 9156107. Precio del plato principal: $ 150, en inmejorable relación con la calidad.
Clérici en Café Misterio n Demasiado tiempo dejó pasar Sebastián, sin visitar Café Misterio. El retorno con una escudería casi completa en la cena ritual del martes fue perfecto. Juan Pablo Clérici no ha dejado de crecer. Los frutos del mar han sido una de las virtudes del lugar pero la noche de marras, superó los antecedentes. Fabiana, una camarera segura en su noble oficio y dueña de unos ojos que iluminan la media luz de Café Misterio con su propio misterio seductor, fue parte del éxito.
Los "abrebocas" incluyeron inéditos pinchos de melón con atún apenas hecho, sushi de impecable calidad con vegetales tallados primorosamente y el camembert de Maia que se resiste a ser cremoso.
Los pescados impresionan como recién salidos del mar. Atún con vegetales, el pez en su punto, con el centro rosado, papines salteados, en una sinfonía magistral de texturas y sabores. Juan Pablo insistió en que era preciso probar el pez espada. Tenía razón, Sebastián confiesa que el sabor y presencia en la boca de ese pescado es una de sus experiencias gastronómicas más memorables de su dilatada vida marinera, al borde de los manteles del mundo.
El gastrónomo renunció al postre pero no al estupendo té Darjeeling que aromaba como un pebetero. Por esas cosas que suceden, perdió un cristal de sus anteojos pero Fabiana, atenta siempre, lo rescató del suelo y lo hizo llegar al tuerto propietario. En Café Misterio nada se pierde, todo se gana.
Café Misterio. Rivera y Costa Rica. Teléfono 6005999. Precio por cubierto, con vino, $ 450, favorable al comensal.
Tannat Prima Donna 2004 n El reciente Vinalies de París otorgó al Tannat Prima Donna 2004 del Pedregal, Medalla de Oro. El vino lo merece y también el equipo de Don Héctor Nelson Stagnari, su hija Virginia y la enóloga Laura Casella, que saben hacer las cosas.
Puesto a 18 grados de temperatura de servicio, el vino muestra su vestido cereza, de gran extracción con el ribete todavía violáceo, en promesa de mayor vida. Es preciso aguardar el aroma (mejor decantar). Asoman entonces notas de fruta roja, ciruela pasa y café, después de las notas iniciales de tierra. El sabor es seco, muy armónico, con un paso de boca sedoso, de astringencia mínima, acidez que prolonga su sostenido final que reitera los mismos frutos del aroma. Es un vino importante, que merece todavía la crianza, aunque está en una meseta que lo torna excepcional para platos de carnes rojas, caza (jabalí, ciervo) y quesos importantes e intensos de la familia de los Grana o azules.
Tanant Prima Donna 2004. Grado: 13,9%. Del Pedregal. Bodega H.N.Stagnari. Precio: $ 148 (Las Croabas, 7085144).