"Estos muros aún no tienen tradición"

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Mañana a las 20 horas en el Auditorio Nacional Adela Reta dará comienzo la temporada de la Ossodre con un concierto dirigido por Stefan Lano, la nueva incorporación del Sodre al frente de la orquesta nacional. El programa comprende cuatro grandes: Copland, Gershwin, Bernstein y Ravel.

Sobre fines del año pasado, el presidente del directorio del Sodre Fernando Butazzoni comunicó que el maestro Stefan Lano pasaría a hacerse cargo de la orquesta sinfónica, quedando a su cargo tanto la mayoría de los conciertos que vaya a dar la misma, como el rol de asesor y guía de ese cuerpo estable. Pasando de los dichos a las acciones, mañana será el primer concierto de Lano al frente de la Ossodre desde que ha sido designado en ese nuevo cargo. El director norteamericano, de larga trayectoria tanto en el terreno de la ejecución musical como en el de la dirección, habló con El País sobre la apertura de la temporada, sus expectativas frente a la orquesta y frente al Sodre todo. También contó algunos secretos del difícil oficio de dirigir una orquesta.

Carlos Reyes

-¿Se considera usted un director de orquesta norteamericano, desde el punto de vista estético?

-No, hace más de 30 años que estoy en Europa, y dentro de mi familia soy de la primera generación nacida en Norteamérica. Mi madre nació en Albania y mi padre en la frontera de Grecia con Albania, y mi abuela es de Bulgaria. Y yo pasé 22 o 23 años de mi vida en Estados Unidos. O sea que no me siento un director norteamericano, aunque por cierto tengo mucho `feeling` con Gershwin y Bernstein. Pero la música está por encima de las fronteras.

-Justamente, el programa que presenta mañana tiene un fuerte acento americano...

-Va a ser un concierto de verano, light en cierta forma, porque es como un programa pop en Estados Unidos, con Gershwin, Copland, Bernstein. Son compositores bien conocidos acá en Uruguay y que yo he hecho varias veces. Es difícil para un director evitar la tentación de ciertas obras clásicas, como West Side Story. Sin embargo, es interesante notar que cada uno de los autores del repertorio tiene algo que ver con América Latina: desde la Obertura Cubana, que Gershwin compuso luego de una visita a La Habana, hasta la propia West Side Story, con sus aspectos latinos. Me gusta que el público busque una línea de conexión entre las obras del programa.

-¿Cómo va a estar conformada la orquesta?

-Va a ser numerosa la agrupación, con bastante percusión, sobre todo en la Obertura Cubana. Va a estar la orquesta a pleno y yo quiero para este año ir armando la programación de modo que todos los músicos tengan la oportunidad de estar presentes.

-Ravel no debe ser fácil de dirigir...

-No, es cierto, es bastante difícil, sobre todo técnicamente. Además, yo puedo marcar y los músicos pueden tocar, pero el punto ahora es que tenemos que conocernos: ellos tienen que conocer desde mi manera de marcar. Pero sí, en algunos aspectos es un programa exigente, pese a que también digo que es light.

-¿Cómo encontró a la orquesta?

-Sabiendo que hubo problemas el año pasado, que la temporada terminó en agosto y luego hubo un concierto en diciembre, atendí mucho a la situación actual, y la verdad es que me encontré con la mejor onda y muchas ganas de trabajar. Al principio un poco baja como cualquier orquesta que retoma su actividad, que necesita un día de trabajo para estar en su punto.

-¿Qué significa para usted haber sido convocado para semejante tarea?

-Tengo mucha expectativa de lo que vaya a pasar en este nuevo teatro, donde si bien hay toda una tradición del Sodre, estos muros aún no tienen tradición. Hay que construir una, y para eso lo más importante es la estabilidad de todos y cada uno de los cuerpos estables. En Alemania, en cualquier país del mundo, los cuerpos estables son como las columnas que sostienen el teatro. El coro, el ballet (sobre todo con un artista como Julio Bocca involucrado), los técnicos, cada una de esas columnas hay que cuidarlas y fortalecerlas. Claro que para mí, como director titular, lo más importante es la orquesta, y creo que es fundamental tratar de establecer un clima de estabilidad y que éste perdure. No solamente para bien de la institución en sí, sino de la vida cultural uruguaya en general.

-¿Qué línea de acción le gustaría desarrollar?

-Me gustaría incluir conciertos en otras ciudades, porque esta es una institución de alcance nacional. Con el Teatro Colón, pese a que es de la ciudad de Buenos Aires, hemos llegado hasta México, y nos hemos presentado con éxito en muchas ciudades argentinas, como Santa Fe, Paraná, etcétera. Creo que eso es importante: no hacer viajar al público sino al revés, ir nosotros hasta él.

-¿Cree que pueden incluirse más compositores latinoamericanos en el repertorio?

-Al nuevo repertorio hay que ir avanzando gradualmente, a medida que uno va conociendo la orquesta. Cualquier orquesta del mundo tiene sus puntos firmes y otros poco fuertes, y un director siempre tiene que tener comprensión y saber cómo y dónde exigir un poquito más. Y tiene que reconocer que hay ciertas obras que no se pueden dar en ciertas orquestas. Yo recién estoy conociendo a esta orquesta, y lo que vaya a pasar en el futuro tendrá mucho que ver con la relación directa entre el director y su ensamble.

-La situación de las orquestas de la región es muy distinta de las orquestas europeas. ¿Cómo maneja esa diferencia?

-En América Latina hay un problema similar al de Europa Oriental: yo que dirijo mucho allá lo puedo decir. Y es la falta de plata. La gente no está cobrando bien, tiene que aceptar otro trabajo para vivir bien, y eso desgasta a los músicos. Eso pasa en Argentina y también aquí: en Brasil no, al revés, allí ha habido un cambio notable de la situación económica y los músicos están ganando mejor que en Inglaterra. Esos también son elementos que un director tiene que tener en cuenta.

-Cree que esos aspectos son insalvables...

-En realidad, conozco orquestas en las que los músicos cobran muy bien, y sin embargo también están muy exigidos, por las grabaciones, los conciertos, las óperas. Pero yo veo que hay orquestas como la del Colón, que se pueden poner a la par de cualquier orquesta de las grandes ciudades de Alemania. Irónicamente, donde hay problemas económicos (lo que quiere decir que hay problemas sociales), la cultura tiene otra dimensión, y quizá ocupa un lugar más significativo que el que tiene en el llamado Primer Mundo. Por eso me gusta trabajar en América Latina: siento que aquí mi trabajo con la orquesta es algo que el público lo necesita más.

-¿Qué es lo más difícil de dirigir una orquesta?

-Desgraciadamente uno no tiene el tiempo necesario para conocer bien a cada uno de los músicos, y uno quiere por un lado, darles libertad para que presenten la música de una forma que para ellos sea natural y cómoda, pero también tiene que ajustarse a la visión estética y acústica del director. Más que una dificultad es un desafío: es simplemente mirar al mismo tiempo a la partitura, escuchando a la vez lo que uno está escuchando y lo que uno quiere escuchar, y unirlos.

-¿Cuándo decidió que iba a ser director de orquesta?

-Fue un largo camino: desde hace 23 años que trabajo como director de orquesta, y este año cumplo 60. Yo llegué a esta profesión por casualidad, que creo que es la mejor forma de llegar a ella. Desconfío cuando un joven de 18 años dice que quiere ser director de orquesta. Y pienso en el principio budista que sostiene que hay que saber primero dirigir la vida de uno, para luego intentar dirigir la de los demás. Yo fui pianista, y creo que uno tiene que mostrar qué puede hacer como músico, y luego considerar la opción de dirigir.

Fechas de febrero y marzo

El programa que se ejecutará mañana ha sido definido por el maestro Lano como light y exigente al mismo tiempo. El mismo comprende "Primavera en los Apalaches", de Aaron Copland, danzas sinfónicas de la película "West Side Story", de Leonard Bernstein, "Valses nobles y sentimentales", de Maurice Ravel, y "Obertura Cubana", de George Gershwin.

La temporada 2012 continúa el sábado 25 de febrero en la misma sala (Eduardo Fabini) y en el mismo horario con un programa que se repetirá al día siguiente, en la ciudad de Maldonado, en un espacio aún por definir. En esas actuaciones, el coro y la orquesta sinfónica del Sodre interpretarán "Requiem", de Mozart, bajo dirección del maestro Silvio Viegas.

La siguiente fecha es el jueves 1° de marzo, cuando el mismo programa se presente en la iglesia del Cerrito de la Victoria a las 20 horas, con entrada libre. En esa presentación la dirección correrá por cuenta de Esteban Louise, quien también dirigirá "Requiem" de Mozart el sábado 3 de marzo en el Auditorio Nacional Adela Reta, a las 20 horas.

Según comunicó a El País el Sodre, las temporadas 2012 y 2013 ya están totalmente armadas mes a mes, aunque por ahora no se harán públicas dado que se están ajustando fechas y horarios.

Las entradas para el concierto de mañana están en Red UTS y valen $ 50, $ 100, $ 150, $ 200 y $ 250.

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