MATÍAS CASTRO
Angelina Jolie decía que debería haber una ley que le ponga un límite a la distancia a la que los paparazzi pueden acercarse a los hijos de los famosos. Y no es la única. Otros quieren algo más duro para tratar a estos odiados fotógrafos. Julia Roberts se enfrentó a un fotógrafo que estaba fotografiando a sus hijos a la salida de su escuela en los Angeles. Al verlo, lo encaró de forma violenta. "Ella estaba furiosa, y estaba directamente detrás de él. Ella gritó: `¡Usted me está acosando! ¡Aléjese de mí. Está siguiéndome por toda la ciudad!", contó un testigo. En cierto sentido una reacción así es comprensible. Se trata de niños espiados de lejos por un adulto con una cámara de fotos. ¿No suena un poco feo si se lo describe así?
La semana pasada Johnny Depp participaba del lanzamiento de la película El turista, y cuando cruzaba la alfombra roja se encontró con una emergencia. Una niña quería pedirle un autógrafo, pero los paparazzi que rodeaban el lugar, más ansiosos aún, la atropellaron violentamente para tomarle una foto junto a Angelina Jolie. El actor se metió entre los fotógrafos y la protegió de las pisadas. El acto, claro está, fue contado por la prensa rosa como algo distinto: Depp es un héroe que salva a una niña. En realidad, Depp reaccionó ante la animalada de un montón de tipos desesperados por tomarle la enésima foto.
Megan Fox había dicho por su lado que siente que es parte de un circo al escuchar todos los chismes que corren sobre su figura. "Ahora, con todo lo que se dice de mí, con los chicos que se me acercan y me dicen que me aman, con las cartas que me llegan de todo el mundo, con los chismes, siento que mi vida es un circo, es un punto de atracción que jamás imaginé, a veces me cuentan tantas cosas que me asombro de la cantidad de información poco confiable. Que si dije, que si hice, que si haré... ahora me divierte, y muchísimo", dijo. Al menos lleva el asunto bastante más cómoda que sus colegas, que tienden a recluirse y a aparecer en público lo menos posible.