ALEXANDER LALUZ
La voz y la guitarra de Nicolás Ibarburu desembarcan esta noche en la Sala Zitarrosa con una colección de canciones anfibias. Es la presentación oficial de su primer disco solista, que llegó a las bateas en el mes de agosto.
Anfibio (Barca, 2009) es el debut de Nicolás como cantante y compositor de canciones. Un proyecto que se concretó con el refinado trabajo del argentino Nico Cota en la producción, más el apoyo de varios conocidos músicos de la región, como Pablo "Pinocho" Routin, Urbano Moraes, Guillermo Vadalá, Rubén Rada, Hugo Fattoruso, Javier Malosetti, Martín Buscaglia, y muchos otros.
Para el concierto de esta noche, el experimentado guitarrista y novel cantante reunió un grupo de músicos con mucha afinidad familiar y musical. "Como banda básica -contó Nicolás a El País- va a estar Martín mi hermano, Gustavo Montemurro, Fede Righi. O sea que volví a armar una suerte de Pepe González, más los tres tambores que van a ser Nego Haedo, Foqué Núñez y el `Piraña` Silva. Como invitados estarán Martín Buscaglia, Nico Sarser, y algún otro que estamos confirmando". Y el repertorio "va a tener todas las canciones del disco más alguna cosita más. Hay un par de versiones de temas de Opa, después cosas viejas mías, capaz que metemos algo del Pepe González".
El proceso creativo que gestó Anfibio resultó de una combinación de variables, en la que jugó un papel importante la necesidad de abrir otros caminos de experimentación artística. "Tengo 34 años y hago música desde los 16. En todo ese tiempo fue surgiendo una necesidad interna de mostrar mis propias músicas. En realidad el camino fácil hubiera sido hacer músicas instrumentales, con muchos solos. Pero la verdad es que siempre me salen canciones: un camino mucho más difícil, porque, justamente, cantar es algo más ajeno a mí". Esa dificultad, sin embargo, "me sedujo más. Fue todo un desafío el ir y aprender a cantar".
El último proyecto en el que Nicolás intervino como intérprete y compositor fue la banda Sankuokai. "En el disco que grabamos con esa formación éramos cinco cabezas sin un productor, y nos pasó que quedó como una especie de mutación y me quedé con muchas ganas de hacer cosas. Por eso fue que inmediatamente me puse a hacer cosas, a experimentar con el candombe, con lo que tenía en la cabeza".
El material que surgió de esa nueva búsqueda se vio nutrido de universos líricos personales, y una síntesis de influencias musicales y estéticas. Allí conviven las huellas de muchos creadores y virtuosos como Hugo Fattoruso, Opa, Tótem, Roos, y sus fecundos encuentros entre el candombe y la canción popular. A lo que se suman los lenguajes de la murga, el rock, soul o el funk, que también han estado presentes en la extensa carrera de Nicolás como guitarrista.