MATÍAS CASTRO
Blasfemar quiere decir execrar, faltar el respeto o mostrar irreverencia ante algo sagrado. En particular, mostrar irreverencia ante el objeto de alguna creencia a la que, supuestamente, se debe inclinar la cabeza. Eso es lo que ha hecho la estrafalaria cantante Lady Gaga, según dijo la cantante Katy Perry, dos chicas de moda en el mundo del espectáculo estadounidense, ambas de menos de 25 años. Y no conforme con hablar mal de Gaga, también arremetió contra Madonna.
He aquí lo que dijo: "Para mí, la espiritualidad es algo muy importante y no me gusta cuando la gente la toma a la ligera. A veces no entiendo por qué hay artistas que juegan ese papel, como Madonna cuando se levanta en una cruz para cantar". "Usar la blasfemia como entretenimiento es tan barato como un comediante haciendo bromas sobre gases", dijo en referencia a Lady Gaga y a un reciente videoclip.
Para quien haya visto algo de la carrera de Katy Perry, y no digo que la conozca al dedillo sino solamente por arriba, notará la ironía de que alguien como ella señale blasfemia en el trabajo de otros. Técnicamente, al menos hasta donde sé, no hay blasfemias en lo que hace ella, o sea, no dice nada contra Dios. Comenzó haciendo música gospel y no ha renegado del hecho de que su padre sea pastor evangélico. Ella, sin embargo, se casó en una ceremonia hindú, en medio de India, probablemente como parte del esnobismo británico de su esposo Russell Brand.
Recibió algunas críticas de grupos religiosos por su canción I kissed a girl o "Besé a una chica", especialmente por quienes la acusaban de especular con la provocación adolescente, pero nada de esto trascendió demasiado. Igualmente es inevitable pensar que Perry ha hecho parte de su carrera usando su cuerpo, nunca haciendo pornografía, pero sí posando con poca o nada de ropa y siempre insinuando. No será blasfemia pero sí es señal de que Perry no se mira al espejo a la hora de hablar de moral.