Michael Moore no puede competir con Hugo Chávez, pero de todos modos dejó constancia de su presencia en Venecia con su nuevo documental en concurso, Capitalism: A Love Story. Discrepando con Marx, Moore sostiene que el capitalismo es "el mal absoluto" y los bancos sus demonios, y afirmó que esa opinión, que antes era minoritaria, hoy es generalmente aceptada.
El director de Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11 afirmó empero que con Barack Obama "todo ha cambiado y ha renacido la esperanza", añadiendo que cree aún en el sueño americano y se siente un privilegiado por poder expresar libremente sus ideas en cine. También admitió que es cierto que los norteamericanos "nos creemos superhombres", pero también es verdad que "si queremos podemos hacer grandes cosas".
El momento más álgido de la conferencia de prensa de Moore se produjo empero cuando trató de desmentir "el rumor" de que se cobraban dos mil euros para poder participar en ella. Una veintena de periodistas hicieron saber, con bastante vehemencia, que a ellos les había ocurrido: al parecer, Moore no sabía que los encargados de relaciones públicas de las distribuidoras fílmicas en los diversos países exigen ese dinero para incluir o excluir a determinados medios de los encuentros con los realizadores. Un representante de Variety anunció que el tema sería investigado. Al día siguiente, y en otra conferencia (esa sí, totalmente gratuita) Moore reflexionó sobre la prensa bajo el capitalismo.