Entre cantos y bailes se despidió a "La Negra"

Exequias. Ayer, los restos de Mercedes Sosa fueron conducidos a La Chacarita

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AGENCIAS

Miles de argentinos se sumaron ayer al cortejo fúnebre que transportó los restos de Mercedes Sosa desde el Congreso, donde habían sido velados, hasta el cementerio de La Chacarita, donde serán cremados, cumpliendo el deseo de la cantante.

Una columna de policías en motocicleta encabezaba la caravana de automóviles negros que llevaban el féretro y los arreglos florales. Una multitud saludó a su paso mientras en el acceso al cementerio un gentío entonó temas clásicos de "La Negra" y bailó zambas y chacareras en su honor. Las imágenes fueron transmitidas por la televisión argentina en vivo, con sus inmortales canciones como fondo.

En una de las capillas del cementerio se celebró una misa de cuerpo presente mientras en el acceso a la necrópolis cientos de fanáticos tocaban bombos y guitarras y entonaban Al jardín de la República y Luna tucumana, las zambas predilectas de Sosa.

Siguiendo los deseos que la prestigiosa artista había manifestado en vida, el cortejo fúnebre agregó al duelo natural del caso, los cantos y bailes, al tiempo que se lanzaron cantidad de flores, al grito de "¡Gracias, Negra!". Su emblemático tema Gracias a la vida, de la formidable poeta chilena Violeta Parra, fue uno de los que más se escuchó en las calles.

La legendaria folclorista, que murió el domingo a los 74 años, será incinerada en ese cementerio porteña, y sus cenizas esparcidas en Buenos Aires y en las provincias de Mendoza y Tucumán, su ciudad natal.

Sumándose al sentir popular, el gobierno argentino decretó tres días de luto nacional por la muerte de la artista, considerada la gran voz que renovó el folclore del país. También el gobierno de la provincia de Tucumán, en el noroeste del país, decretó tres días de luto para expresar la congoja de sus comprovincianos.

Mientras, las reacciones institucionales ante el fallecimiento de la artista se seguían multiplicando. "La muerte de Mercedes Sosa no es sólo una pérdida para la música y la cultura de América Latina. Se trata de algo más, de uno de esos artistas que hacen a nuestra identidad y nos proyectan en el mundo. De una emblemática luchadora a favor de los derechos humanos. Su voz acompaño durante décadas alegrías y sufrimientos, nos hizo mejores y eso solo los grandes lo consiguen", sostuvo Hugo Achugar, Director Nacional de Cultura del MEC uruguayo.

A las condolencias enviadas ya el mismo domingo por los gobiernos de Chile y Bolivia, entre otros países, ayer sumaron sus voces Perú y Francia. Este último país le rindió homenaje en la pasada jornada, al afirmar un portavoz de la cancillería que su país "quiere rendirle homenaje a su memoria y a su obra".

El gobierno del presidente peruano Alan García expresó el dolor del pueblo de su país, y en señal de duelo y como homenaje póstumo, dispuso que el pabellón nacional de Palacio de Gobierno y de las instituciones públicas se mantendrían a media asta, medida que ordenó mantener hasta la finalización de las exequias de la reconocida cantante.

La pena por la desaparición física de la artista también hizo eco en Venezuela, donde Hugo Chávez manifestó que "se fue físicamente pero se queda con nosotros. Mercedes, te amamos. Te llevaremos siempre en el corazón".

También ayer, la prensa del mundo dedicó espacios destacados al tema. En Estados Unidos, el Washington Post remarcó que Sosa logró durante su carrera "fusionar la música con la justicia social". La cantante "emergió como la electrizante voz de la conciencia a través de América Latina" gracias a "canciones que abogaban por la justicia social en la cara de la represión gubernamental", dijo el diario de la capital norteamericana en una extensa necrológica.

El Post recordó, entre otros momentos de la vida de Sosa, el encuentro de la cantante con su colega folk estadounidense Joan Baez, quien literalmente se rindió a los pies de la argentina durante un concierto que compartieron.

Los argentinos despidieron a una "legendaria cantante folclórica", señaló por su parte el Daily News, de Nueva York, mientras que el New York Times abrió ayer su sección de obituarios con una amplia reseña de la vida de la argentina. El Times afirmó que "su repertorio políticamente cargado, y cantado de manera poderosa y apasionada, la llevó a ser conocida a través de América Latina como `la voz de los que no tienen voz`."

El último cruce con Violeta

Sosa murió el mismo día en que se conmemora el natalicio de Violeta Parra, autora de Gracias a la vida, que la cantante supo interpretar como nadie. "Nací en Tucumán y vivo en Buenos Aires. Soy cantante. Soy viuda. Tengo un hijo, Fabián Ernesto, y dos nietas. Conduzco un Audi chiquito. He estado muy enferma y me he reencontrado con Dios. Soy progresista. Soy embajadora de Unicef", se autodefinió Sosa en una entrevista en el 2000.

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