Ninguna superproducción de la última década sufrió tantas idas y venidas como "El hobbit". Y a pesar de todo, el ambicioso proyecto de Peter Jackson aspira a copar los cines de todo el mundo desde diciembre y hasta fines de 2014. Por lo menos.
Luego de un rodaje que se extendió por doscientos sesenta y seis días, el director neozelandés Peter Jackson anunció que tenía material suficiente como para hacer tres películas en base a la novela El hobbit. La precuela de El señor de los anillos, publicada como una aventura juvenil en 1937, iba a ser convertida originalmente en dos películas. Sin embargo, tras un comentario al pasar, Jackson confirmó esta semana que este libro de poco más de doscientas páginas, escrito también por el británico J. R. R. Tolkien, se convertiría en tres películas. Los estudios New Line Cinema y la Warner Bros, distribuidora internacional de las películas, se aseguran así lo que podría ser la próxima gran franquicia cinematográfica que les aseguraría estar al frente de la taquilla cuando las estrenen en diciembre de este año, diciembre de 2013 y diciembre de 2014. Y eso sin contar la facturación por merchandising, derechos televisivos y venta de DVD y BluRay.
Las reacciones fueron inmediatas en todo el mundo y en muchas páginas dedicadas al mundo del cine y del entretenimiento se montaron discusiones y encuestas sobre cómo veían esta decisión. En numerosas encuestas el resultado mayoritario era que el público veía la trilogía como una extensión innecesaria de una historia que funcionaría perfectamente en una sola película. El proyecto, sin embargo, es más ambicioso.
Durante una conferencia el mes pasado, Peter Jackson comentó que había encontrado mucho material cinematográfico en los apéndices de El señor de los anillos y en particular en los del tercer tomo, El retorno del rey. En esas ciento veinticinco páginas Jackson había descubierto temas para convertir la aventura de El hobbit en una saga de grandes aspiraciones. De este modo y aunque el argumento se conserva más o menos en secreto, la nueva trilogía no sólo contará cómo Bilbo Bolsón (interpretado por Ian Holmes en El señor de los anillos y aquí por Martin Freeman, de The office) le robó el anillo al dragón Smaug y volvió a su pueblo, sino que incluirá muchas más cosas. Tomará personajes y argumentos que no aparecían en esa novela pero que proceden de otros textos de Tolkien y que terminarían por unir definitivamente esta trilogía con la anterior.
EL HISTORIAL. Más allá del aura que rodea ahora a la futura película, filmada en 3D y a mayor cantidad de cuadros por segundo para aumentar la definición, su historia fue accidentada y demorada. Esta comenzó en 1995, cuando Peter Jackson era un ascendente director de culto con el plan de hacer tres películas, una con El hobbit y dos con El señor de los anillos. Como los derechos de El hobbit estaban en manos de la productora United Artists, la trilogía se centró en El señor de los anillos. En 2006 la Metro Goldwyn Mayer adquirió la United Artists y le propuso a los estudios New Line, que habían producido la otra trilogía, adaptar El hobbit.
Peter Jackson demandó a New Line por los derechos de videojuegos y merchandising de El señor de los anillos que supuestamente le correspondían tras haber hecho las películas. Tras una multa al estudio, el director llegó a un acuerdo y en 2007 confirmó que sería productor de la película y nada más. Contrataron posteriormente al mejicano Guillermo del Toro (El laberinto del fauno, Hellboy), quien se trasladó por un año a Nueva Zelanda con su familia durante el proceso de desarrollo. En mayo de 2010, Del Toro anunció oficialmente que renunciaba al proyecto por las demoras legales que había.
El proyecto tenía problemas debido a que la Metro Goldwyn Mayer estaba en bancarrota y a la venta, cosa que ponía en riesgo sus dos licencias más lucrativas: James Bond y El hobbit (que en este caso era potencialmente lucrativa). Los problemas económicos finalmente se encauzaron y Peter Jackson arregló su agenda para dirigir lo que serían dos películas sobre la novela. Jackson estaba asociado en ese momento con Steven Spielberg para hacer tres películas sobre Tintín, cosa que por el momento no tiene fecha cierta.
El rodaje tuvo algunos problemas y la producción estuvo a punto de dejar Nueva Zelanda, país que no sólo quedó en el mapa cinematográfico sino que también generó una fuerte industria turística a raíz de la trilogía anterior y sus escenarios. Esos problemas también se solucionaron, aunque exigieron la mediación del gobierno entre la Warner, New Line y los sindicatos de actores.
Por lo que ha trascendido, el resto del proceso siguió con normalidad y así se ha ido comunicando oficialmente a través de Internet. En el sitio oficial de la película hay ocho videos que muestran distintas etapas del rodaje, con los actores y Peter Jackson hablando sobre lo que el director define como una experiencia de inmersión total en un mundo de fantasía.
Tras el final de la trilogía de Batman hecha por Christopher Nolan, de la serie Harry Potter, de La saga Crepúsculo (cuya última película se estrena en pocos meses) y del resultado menor de otros intentos de sagas (como Las crónicas de Narnia, Eragon y Percy Jackson), los estudios de Hollywood apuntan a crear nuevas series de películas que les aseguren ingresos monstruosos. Los juegos del hambre, El asombroso Hombre Araña y el nuevo Superman podrían ser parte de esta carrera en la que El hobbit va a correr con ventaja.
La mejor cámara digital
Uno de los aspectos que Peter Jackson ha defendido de la trilogía de El hobbit es que fue filmada con cámaras que registran a 48 cuadros por segundo. Esto es, filman el doble de cuadros que las cámaras que el cine ha empleado durante décadas y por lo tanto tienen mayor capacidad de registro. Esto sumado a que será en 3D y con los mejores efectos digitales, le dará lo que se anuncia que será un tratamiento visual impactante. La filmación a 48 cuadros por segundo (que necesita cines con proyectores de igual capacidad) permite mayor definición y suavidad en los movimientos.