Se estrenó el pasado jueves en el Teatro Real de Madrid una ópera olvidada de Isaac Albéniz (1860-1909), Merlin, que el gran músico catalán nunca pudo ver escenificada. Si bien, de acuerdo a las investigaciones previas la pieza lírica había sido montada por un grupo de aficionados en Barcelona (en 1950) la primera función de esta millonaria producción con elenco internacional puede considerarse como el estreno absoluto, y así ha sido valorada por la crítica especializada.
Originariamente, Merlin formaba parte de una trilogía nunca terminada en torno a la leyenda del rey Arturo, que se completaba con dos piezas que iban a llamarse Lancelot y Ginebra. Sobre este proyecto trabajaron a lo largo de años el propio Albéniz y el banquero británico con ínfulas de poeta Francis Burdett Money-Cutts (mecenas del compositor), a quien se debe el libreto.
Merlin fue iniciada en 1897 y finalizada cinco años después, más precisamente el 25 de abril de 1902, y el su autor nunca pudo verla sobre un escenario, como ocurrió con la mayoría de sus proyectos operísticos truncados por un sin fin de vicisitudes.
En el reparto figuran David Wilson-Johnson como Merlín, la gran diva Eva Marton como el hada Morgana, Karol Vaness, en el papel de Nivian, y Stuart Skelton como Arturo, estando la dirección musical a cargo de José de Eusebio y la dirección de escena bajo la responsabilidad de John Dew.
El regisseur británico aseguró en conferencia de prensa realizada en el coliseo madrileño que su especialidad es hacer óperas desconocidas: "a mí siempre me llaman para realizar obras que otros previamente han asegurado que no se pueden hacer", dijo, y agregó muy convencido que la pieza "gustará a todo tipo de público.
Afirmó también que Merlín "es fantástica" y explicó que se refiere a un tiempo pasado que nunca existió y que tuvimos que hacerlo y crearlo en decorados, trajes y luces. El tiempo que trabajamos con ella fue de descubrimiento, todos teníamos dudas al principio que luego desaparecieron. Es una maravilla, es extraordinaria" subrayó.
Destacó el trabajo que debieron realizar con las luces, "la iluminación es como la orquestación, hay que reconocer los colores de la música y traducirlos a la escena, y tuvo palabras de reconocimiento para el Teatro Real, "el escenario y el equipo son fantásticos, sin ellos no hubiera sido posible la representación porque la organización es extraordinaria.
Para De Eusebio, director de orquesta y musicólogo responsable de haber rescatado a Merlin del olvido, se trata de una puesta en escena "muy poética, llena de colores, de imaginación que crea un mundo irreal realmente mágico donde cabe perfectamente la música".
El director señaló que el mayor problema que tuvo que enfrentar con la orquesta ha sido "sobre todo conseguir un buen balance con los cantantes, porque por más buenas voces que se tengan siempre se está trabajando con esto y hablando con la orquesta sobre ello, y lograr sin estorbar la escena con artimañas mínimas que poco a poco el director de escena te acerque un poquito el coro al foso.
También tuvo palabras de elogio para la diva Eva Marton, "una persona que infunde respeto por lo que es y al mismo tiempo despierta buenas ganas de atenderla y de colaborar con ella en el personaje. Ha hecho una actuación magistral, ha sido una colaboración absoluta, incluso desde el escenario, el otro día hacía bromas conmigo; le ha dado gran dramatismo a su papel, es un animal de escena esta mujer.
Asimismo confesó que a pesar del cansancio y del enorme esfuerzo que ha supuesto poner en pie una obra de esta envergadura, volvería a hacerlo de nuevo. "Sé que existe una expectación inusitada y una curiosidad casi morbosa en el panorama internacional por ver cómo ha quedado la ópera", concluyó.
No obstante el entusiasmo de los dos máximos responsables de que este gran proyecto operístico se hiciera realidad, las reacciones del público y de la crítica respecto a la función de la noche del estreno no fueron para nada entusiastas. Según Carlos Mínguez, "los aplausos, al caer el telón luego de tres horas de representación, no fueron ni unánimes ni calurosos, pero tampoco hubo un abucheo general, algo a lo que es muy dado el público de los estrenos del Real".