En carrera por la mejor foto de todas

Cuando Paul McCartney llegue a Uruguay, es probable que aparezca de la nada un enjambre de fotógrafos, compitiendo por tener fotos de cualquier cosa que haga. Ya sea salir de su hotel, bajar o subir al avión, entrar a un auto, caminar hacia el Estadio Centenario, cenar en un restaurante… toda imagen vale. Si se da de esta manera, podríamos considerarla como una de las mayores movidas de paparazzi en la historia de Uruguay. En ese sentido el público podrá ver más o menos de cerca cómo operan estos fotógrafos y cuál es su trabajo, de forma (anticipo) más extrema que cuando estuvo filmando Hugh Jackman, rodaron Vicio en Miami o Ensayo sobre la ceguera.

Las formas de operar de estos profesionales, tan odiados como necesarios para la construcción del universo de la farándula, suele pasar desapercibida para la mayoría de la gente. Y si bien no es estrictamente necesario entender qué pasa detrás de las fotos, siempre es interesante conocer un poco más para entender los motivos de lo que recibimos y vemos a diario. Había citado para ello, en las anteriores columnas, un artículo de la web Slate, donde explicaban algunas ideas sobre los paparazzi y su forma de proceder.

En Estados Unidos, donde la industria del espectáculo y de la farándula está más desarrollada, hay muchas agencias que intermedian entre los fotógrafos y los medios. Según la nota de Slate muchas veces las revistas y los medios del espectáculo encargan a estas agencias que consigan fotos determinadas, para cubrir ciertas historias desde el ángulo que les interesa. Para las grandes agencias que manejan fotos, los mayores clientes son publicaciones y medios de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia, donde cada uno intentará competir por comprar los derechos exclusivos de esa imagen.

Indudablemente la llegada de McCartney provocará una gran fiebre, pero dudo que las fotos puedan cotizarse realmente bien fuera de la región. Igual será un tema a atender.

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