A pesar de lo previsible de un repertorio transitado hasta el cansancio (aunque sin duda hermoso) hubo algo satisfactoriamente inusual en el último concierto de la Sinfónica del Sodre, cuya clave hay que buscarla en un hecho extra musical, que sin embargo tuvo un peso decisivo en la excepcional musicalidad mostrada por la orquesta estatal.
No es que con lo dicho uno quiera despistar al lector o aportar una cuota de misterio que funcione como ‘gancho’ para motivar la lectura, es que en el estado de incertidumbre en que están las cosas hoy en el Sodre se generan unas circunstancias confusas que sólo los más allegados conocen, y a veces ni ellos mismos.
El punto es que el 30 de junio vencía el contrato del maestro Piero Gamba con el Sodre, y el mismo día del concierto (28 de junio) nada se sabía acerca de su continuidad o alejamiento. Así, surgió el rumor de que éste sería el último concierto de Gamba con la Ossodre. Además, a la ausencia de comunicados oficiales (ya no sólo de este tema, sino también de aquellos que anuncian los conciertos), el suplemento de espectáculos del diario Ultimas Noticias de ese sábado tituló "Piero Gamba se despide de Uruguay" sin brindar un sólo dato que fundamentara ese hecho, ni siquiera el del vencimiento del contrato.
Este cronista, que no pensaba cubrir un concierto que repetía obras escuchadas hace muy poco y que además carecía de solistas, al leer aquel titular una hora antes del inicio del concierto, no dudó en asistir.
La verdad es que desde el comienzo mismo de la Obertura de la ópera El buque Fantasma que inició el programa, la orquesta se mostró concentrada, afinada, con buen balance y una aplicación remarcable para lo que es habitual. Por su parte, el propio director estable de la Ossodre se mostró muy compenetrado con su tarea.
La brillante pieza wagneriana culminó sin que la sección de metales incurriera en ciertos desajustes que en esta orquesta son usuales cuando la exigencia de la partitura es importante. Y en Wagner los metales siempre cumplen un papel destacado. Pero para colmo de bondades, la buena perfomance orquestal no se limitó a esta primera pieza, sino que se mantuvo durante el resto de la noche, e incluso la sensación fue de un ‘in crescendo’ en materia de calidad interpretativa, que terminó con una notable versión de la Sinfonía "Del Nuevo Mundo" de Anton Dvorak.
Apenas apagadas las resonancias del acorde final de una sinfonía cuya sintaxis narrativa es ejemplar, quienes seguimos la temporada de la Ossodre no dudamos de que un fuerte elemento afectivo había sido clave para una ejecución como pocas veces se escuchó en la sufrida Sala Brunet. Las actitudes de los músicos y del propio Gamba parecían confirmarlo en la forma de saludar y saludarse sobre el escenario. Y por supuesto, parte importante del público (que no llenaba el auditorio) vivó como nunca al maestro de origen italiano. En efecto, era una virtual despedida.
Perdone el lector que por esta vez, este cronista privilegie otros aspectos sobre las apreciaciones estrictamente técnicas y/o estéticas, pero hay momentos que así lo requieren. Por eso mismo, momentos antes de terminar esta nota, quien escribe se comunicó telefónicamente con el maestro Piero Gamba quien respecto a su suerte en el Sodre expresó: "aunque parezca mentira soy la persona menos indicada para contestar, porque a mí no se me ha dicho nada, no hay seguridades de ningún tipo, se improvisa semana a semana".
Finalmente, interrogado por cómo había visto la perfomance de la Ossodre, Gamba fue enfático: "la respuesta de la orquesta fue increíble, fue el mejor concierto desde que regresé a Uruguay, sonó como una orquesta europea".
critica | EDUARDO ROLAND
ORQUESTA SINFONICA DEL SODRE
Octavo concierto de la temporada
Director. Piero Gamba
Programa. Obertura de El buque
fantasma de Wagner, "Los preludios"
deLiszt y Sinfonía N° 9 de Dvorak
Lugar. Sala Brunet, sábado 28 de junio