SEBASTIÁN AUYANET
A Elvis Perkins su padre se le murió de SIDA y su madre falleció nueve años después en uno de los aviones que impactaron las Torres Gemelas. Entonces, un disco profundo y melancólico como su Ash wednesday ("Miércoles de ceniza" con el que debutó en 2007), no sorprende.
Ese angustiante trabajo en el que con aplomo sublima el dolor, es el primer mojón de un proceso que ahora alcanza Elvis Perkins in Dearland. Es el segundo trabajo de uno de los grandes nombres de la canción de autor indie.
En él, las guitarras acústicas, el country, algunos vientos y violines visten de americana y con luz a sus canciones. En medio de todo eso, su voz suena alegre y recompuesta. Un cantante que, después de la purga, ya está listo para otras cosas.