El virtuoso Tony Levin y su trío Stick Men llegan hoy a Uruguay

Show. Presentará a las 21 su extenso y variado repertorio en La Trastienda

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A. LALUZ - S. AUYANET

Podría considerarse un estigma, cuando no un despropósito, que para presentar a un músico haya que recurrir a la fórmula: "ex" instrumentista de "fulano de tal". Pero al bajista Tony Levin no parece preocuparle demasiado o directamente nada.

Es más, los repasos de su larga trayectoria -uno de ellos realizado recientemente con El País- junto nombres como Peter Gabriel, Robert Fripp, John Lennon (con quien grabó aquel recordado Double fantasy), Lou Reed, Alice Cooper, Pink Floyd, entre muchos otros, son también reconocimientos explícitos a las influencias recogidas y a los aprendizajes. Gesto que, lejos de cumplir con la lisonja banal, confirman que su lenguaje y estilo, así como su crecimiento profesional, está estrechamente atado a esos proyectos musicales.

Por otro lado, si no lo hiciera bastarían los primeros toques con su Chapman Stick para definir una fuerte personalidad y embrujar la escucha con una andanada de imaginación musical, donde la depurada técnica encastra a la perfección con la creatividad en la improvisación y una envidiable precisión métrica. Y si el relatorio de nombres e influencias no estuviera explicitado en ninguna nota, no sería raro entreverlos, aunque sea como evocaciones lejanas, en sus singulares tramas sonoras. Aunque no oficien como citas explícitas, allí están pulsando las experiencias pioneras de un Peter Gabriel iniciando su carrera solista en 1976 o el ya maduro de So (1986), el vanguardismo de Fripp y sus socios creativos, hasta sus recientes trabajos con Liquid Trio Experiment.

Con esta historia a cuestas, este virtuoso calvo de enérgica presencia escénica, llegará por primera vez a Montevideo para tocar en La Trastienda (Fernández Crespo 1763), a las 21 horas, y dejar una mixtura de rock, jazz, heavy, funk… ¿qué más? Como él mismo lo aclara: mucho espacio para la improvisación y el disfrute de un afiatado ensamble de su trío Stick Men, que completan los igualmente solventes Pat Mastelotto (batería) y Michael Bernier (Chapman Stick).

El concierto forma parte de la gira Sudamericana de esta banda, que ya recaló en México (el 1 y 2 de marzo), Santiago de Chile (el viernes 5), la provincia de Córdoba, Argentina, el domingo pasado, y le restan dos fechas más en la otra orilla y otra en Caracas, Venezuela. Una vez cumplida esta agenda, Levin y Mastelotto se reunirán con otro héroe de las cuerdas, el guitarrista Allan Holdsworth, más el baterista Terry Bozzio para una nutrida gira europea con el proyecto HoBoLeMa (las dos primeras letras de los apellidos de cada músico). Y para mayo y junio, entre sus compromisos están marcadas otras dos giras con los Stick, primero en Estados Unidos y luego en Japón.

A pocos meses de cumplir 64 años, el bajista de Boston, Massachusetts, no parece tener planes de retirarse ni de las giras ni de los proyectos en estudio. Muy recientemente, por ejemplo, también dejó su firma en proyectos de músicos tan disímiles como Susan Calloway, Steve Thorne, los Liquid Tension Experiment por partida triple o Steve Wilson. Y por cercanía geográfica y musical, una mención aparte merecería el último disco del multiinstrumentista argentino Fernando Samalea, Primicia (2009) quien lo tuvo en la plantilla de músicos, junto a Cerati, Paul Dourge, Alejandro Terán, Fernando Kabussacki, entre otros.

Sus proyectos discográficos personales suman ya seis títulos, lanzados entre 1995 y 2007 (World diary, Pieces of the sun o el más reciente Stick man). En ellos, al igual que en sus colaboraciones, queda plasmada una vocación por el rigor técnico, la preocupación por el cuidado de los diseños formales. Pero a la par de ellos, como explicó a El País, figura la improvisación: un componente clave para el desarrollo creativo, y que cada show se descubra como una entidad única e irrepetible.

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Entradas. Living preferencial: $ 625, mesas: $ 475, general de pie: $ 305.

Innovación estilística y técnica

Tony Levin (1946) se inició tempranamente en la música. Ya en la adolescencia tenía un lucido dominio del contrabajo, descubrió la riqueza sonora de la tuba y también desarrolló algunas experiencias vocales en grupos como el Barbershop Quartet. Su formación académica la cumplió en Nueva York, en la misma escuela a la asistía el también virtuoso Steve Gadd, y con quien algunos años después llevará adelante algunos proyectos musicales.

La incorporación al staff de Peter Gabriel se produjo hacia fines de los años setenta, gracias al contacto del productor Bob Ezrin, junto a quien trabajó en varios discos de Alice Cooper y Lou Reed (Welcome to my nightmare y Berlín).

Trabajando como bajista en la banda de Gabriel fue que Levin descubrió un singular instrumento llamado Chapman Stick (nombrado así en honor a su creador, Emmett Chapman. Una suerte de instrumento híbrido que combinaba las posibilidades texturales (acoplamientos de melodías y bloques acórdicos), armónicas y tímbricas de la guitarra y el bajo. También con Gabriel, en particular cuando grababan el disco So en los ochenta, fue que desarrolló una entonces novedosa técnica para el bajo: utilizar baquetas adosadas a los dedos de la mano derecha para conseguir sonidos más percusivos, y a la que él bautizó como "funk fingers". Este recurso abrió otro campo expresivo al instrumento, y su toque sumó al virtuosismo otra paleta muy rica de recursos tímbricos.

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