El teatro de varios países festejará en los escenarios de Porto Alegre

Se anuncia la realización del duodécimo festival internacional de teatro en Porto Alegre. Bajo la dirección de Luciano Alabarse, ese encuentro que ya ha ganado un prestigio regional indiscutible, y que se conoce bajo su título de "Porto Alegre em Cena", convoca ahora a elencos de varios países previamente seleccionados. La proximidad de esa sede con Montevideo facilita una amplia participación de grupos uruguayos: de hecho, el responsable del festival estuvo en esta ciudad para ver espectáculos y elegir los que han resultado invitados a Porto Alegre.

Entre ellos figuran Erling de Christine Herrstrom (dir. Mario Morgan), Onetti en el espejo de María Esther Gilio e Hiber Conteris (dir. Patricia Yosi), Caníbales de George Tabori (dir. Alberto Rivero), Raspando la cruz de Rafael Spregelburd (dir. Ruben Coletto), Sexo en la cabeza de Luis Fernando Verissimo (dir. Eduardo Cervieri), Elena Quinteros de Gabriela Iribarren (dir. de la autora) y Frozen de Bryony Lavery (dir. Mario Ferreira). A ese amplio repertorio local se sumarán otras presencias en Porto Alegre, lista que comprende a Los días felices de Samuel Beckett (dir. Peter Brook, Francia), Eduardo II de Christopher Marlowe (dir. Etelvino Vázquez, España), La señorita de Tacna de Mario Vargas Llosa (dir. Oscar Ferrigno, sobre puesta de Emilio Alfaro, Argentina), Un tranvía llamado deseo de Tennessee Williams (dir. Frank Castorf, Alemania), Mpalermu de Emma Dante (teatro callejero, Italia), A luta sobre "Os Sertoes" de Euclides da Cunha (dir. Celso Martínez Correa, Brasil), Ñaque de Sanchis Sinisterra (dir. Juan Carlos Moretti, España), Dos por Pinter sobre dos textos de Harold Pinter (Brasil), junto a representantes de la música de hoy (como el inglés Michael Nyman) y de la danza.

Un festival inminente en Porto Alegre permite ponerse un poco melancólico a propósito de las Muestras Internacionales de Teatro de Montevideo, acontecimientos organizados a pulmón por los críticos teatrales desde 1984, que mantuvieron durante un tiempo su frecuencia bianual, permitieron un formidable intercambio con elencos del exterior, significaron un enorme estímulo para el público y los propios teatreros locales pero últimamente debieron quedar sin efecto por falta de patrocinios. Ya no se habla en Montevideo de aquellas Muestras, pero el anuncio de Porto Alegre obliga a reflexionar con dolor sobre el caso.

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