El Solís adelantó los títulos de las dos óperas que escenificará en 2010, a la vez que hizo un balance de su actividad en un año que será recordado por muchos como "la temporada de la gripe A". El mayor escenario nacional, sin embargo, arrojó un resultado más que alentador, alcanzando la cifra de 181.646 espectadores. Gerardo Grieco, su director, habló con El País sobre su gestión, sobre el Sodre y Adeom, y sobre el futuro de las artes escénicas en la órbita pública, el marco legislativo que necesitan, y la ley de mecenazgo.
Carlos Reyes
- ¿Cómo evalúa la asistencia al Solís en una temporada difícil, que tuvo que lidiar con la gripe A y las Elecciones?
- Mantuvimos un nivel importante de público, por encima del 70% de ocupación, que en una sala de este tamaño ya era una meta ambiciosa. En comparación con otras salas, la gripe A no nos golpeó tanto: bajó un poco en las vacaciones de invierno pero en seguida se normalizó.
- ¿El espectador uruguayo se interesa más por el espectáculo extranjero que por el nacional?
- No, no necesariamente. Lo que pasa es que a veces se magnifica mucho el espectáculo extranjero porque viene con una difusión mundial, o regional, tan importante, que de repente le hace mucha sombra a una oferta local. Es difícil comparar en ese sentido, porque se trata de una sensación.
- ¿En qué medida incide sobre el Solís la inauguración del Complejo Sodre?
- Nosotros veníamos desde décadas diciendo que no hay espacios, que no hay infraestructura, pero a partir de que se termine el Sodre, y con los teatros que se están reparando, incluso en el Interior, finalmente ahora está todo el país en condiciones de abordar el gran desafío artístico, que son los contenidos que vamos a llevar a esas salas. Por eso, a partir de esta etapa empiezan a importar más que nunca el tener mediciones, decir qué público va hacia dónde. Porque, por ejemplo, hay algunas encuestas de la Universidad sobre consumos culturales por demás interesantes, que echan luz a cosas que se dicen y que no eran tan así.
- ¿Cómo cuáles?
- Como esto mismo que decíamos sobre los espectáculos extranjeros. El consumo de música folclórica y otros géneros afines, si los sumás dan una amplia mayoría de interés por los artistas locales.
- Concretamente, ¿cómo ve que va a incidir el Complejo Sodre sobre el propio organismo oficial?
- Creo que es la gran oportunidad para el sector público, y también para las artes escénicas en general, para generar un sistema de artes escénicas, racional, inteligente, que apueste a darnos un lugar en la región, que ubique a Montevideo en el principal circuito de ciudades del mundo. Y eso se logra con un país que produce, pero también hay un sector que es clave, que es el de las artes escénicas. Durante décadas hemos estado esperando este momento: ahora estamos en perfectas condiciones para planificar el siglo XXI, y plantearnos cuál va a ser la responsabilidad del Estado, cómo vamos a desarrollar contenidos artísticos, qué oportunidad le vamos a dar a nuestros talentos. Y en eso el Sodre es un factor clave: nosotros lo que proponemos es una reforma de fondo. El Sodre, y parte de todo el sistema público, tiene un problema grave, porque tiene estructuras obsoletas.
- ¿Y le parece que el Sodre va a estar a la altura de la nueva sala que tiene a cargo?
- Eso espero, como mínimo, y creo que es lo que tenemos que esperar todos. El Sodre tiene la gran oportunidad de hacerlo. Hay que fijar qué misión tiene que cumplir cada área, ver cómo se ha hecho en los grandes centros artísticos del mundo, y marcar esos objetivos, pero no a muy largo plazo: un año. Creo que en los próximos años -en pocos tres o cuatro-, tenemos que crear un sistema de artes escénicos público, racional, a la medida del Uruguay del siglo XXI. Es una visión de país, de rumbo. No se trata de ir en contra de nada, se trata de solucionar un problema estructural y dar respuesta para lo que necesita la sociedad y el país para esta época, no para 60 años atrás.
- Pasando a los problemas internos. Esta semana el Solís emitió un comunicado ante el paro de Adeom que obligó a suspender el concierto de Viglietti, manifestando "profundo dolor e indignación", y lamentando que el sindicato no opere como un buen servidor público.
- Siento que Adeom se ha vuelto muy insensible con la actividad natural del Teatro Solís, y le da la espalda a nuestra misma razón de ser. Un teatro como este programa con mucha antelación, asume compromisos internacionales importantes, en los que se trabaja durante muchos meses. Y a veces de manera irracional, y por un paro que ni siquiera sabemos por qué es, nos paraliza la actividad. Eso es parte de una lógica vieja.
- ¿Considera que el Solís tiene suficiente autonomía?
- Suficiente no, porque falta un avance en el marco jurídico. Hemos gozado de una relativa autonomía, y de autonomía plena en cuanto a la dirección artística. El buen resultado que, a nuestro criterio, tiene el Solís, se basa en esos dos pilares: modelo de gestión y el equipo de trabajo. Ni más ni menos. El devenir de los acontecimientos próximos pondrá en tela de juicio cómo funciona el Estado, cómo generamos un sistema racional de las artes escénicas, y eso requiere normas legislativas que le den modernidad a la administración de las artes y a las infraestructuras.
- ¿En qué se nota?
- Hay mucha energía que se nos lleva la administración tradicional, que podría ser más ágil y simple, y creo que lo ágil y lo simple es primordial para estas cosas. Se necesita una norma moderna que dé agilidad administrativa, transparente y buena administración de recursos públicos, que esté a la altura del siglo XXI, y que no sea una norma del siglo pasado, en donde todo estaba pensado para un Estado con otros cometidos en relación al arte escénico. Y ahora la norma cuestiona muchas veces la misma naturaleza de la actividad.
- ¿Cree que la ley se mecenazgo tuvo poca acogida por parte de los empresarios?
- Sí. Celebro que hay una ley, es un signo importante de modernidad, pero en este primer período fracasó un poco la implementación. Es problema de implementación y de regulación, de cómo se pretendió hacerlo. Prefiero no ser crítico y verlo como un costo de aprendizaje, pensando en que los próximos ministros de Cultura y Economía van a poder potenciar una herramienta que está demostrado en todo el mundo que funciona y que potencia el desarrollo. Este tipo de instrumentos son los que verdaderamente ayudan al desarrollo pleno, y a no demorar oportunidades.
Perfil
Nombre:
Gerardo Grieco Nació:
Montevideo, 1964
Cargo:
Director del Teatro Solís, cuyo contrato vence en 2010.
Con motor fuera de borda
"Hay días que tengo 62 años y otros 30, así que mi fecha de nacimiento no dice mucho", afirma Grieco, quien desde el 2004 es la cabeza del Solís. "Lo que más aprendí en este tiempo es a trabajar con equipos grandes".
"Tengo un contrato hasta el 2010 y si el futuro intendente lo desea, podría seguir en el cargo. Pero estoy haciendo compromisos para el 2012, porque la gestión de un teatro así no se compadece con los tiempos políticos".
En esa dirección, Grieco adelantó cuatro obras del 2010. En mayo subirá a escena "Lucia Di Lammermoor" de Donizetti, con escenificación a cargo del italiano Máximo Pezzutti.
En agosto se verá "Las bodas de Fígaro", saldando así una cuenta pendiente con Mozart.
En teatro destacan dos platos suculentos: "Baraka", con Darío Grandinetti, y La Compañía Nacional de Teatro Clásico de España, que regresa, ahora con "La estrella de Sevilla".