El regreso de las canciones propulsadas por la guitarra

| El músico repasará todos sus discos solistas, además de revisitar a Soda Stereo

RELAJADO. El nuevo disco le devolvió a Cerati los halagos de la prensa y también dio lugar a una extensa y ambiciosa gira internacional. 200x150
RELAJADO. El nuevo disco le devolvió a Cerati los halagos de la prensa y también dio lugar a una extensa y ambiciosa gira internacional.

FABIAN MURO

Antes de hablar telefónicamente con Gustavo Cerati, se le recomienda al periodista no preguntar por nada relacionado a Soda Stereo. Ese es un tema tabú, prohibido. ¿El veto a esas preguntas proviene del propio Cerati? "Bueno, sí", dice el rockero argentino entre una risa que podría interpretarse como incómoda y agrega:

"Es que estoy podrido de responder por ese tema. Hace unos días, en una conferencia de prensa, era una pregunta tras otra sobre si Soda volvía o no volvía. ¡Y acabo de sacar un disco! Qué sé yo... Lo único que tengo para decir sobre ese tema es que si se llegara a concretar un regreso de Soda Stereo, pueden quedarse tranquilos: se van a enterar".

Una vez aclarado y superado el tema que tanto lo irrita, Cerati puede dedicarse con serenidad a conversar sobre Ahí vamos, el nuevo disco y el que lo trae por cuarta vez a Uruguay. A pesar de la extensa trayectoria del trío que integró desde 1982 a 1997 y que Cerati inició su trayecto en solitario en 1999 con el disco Bocanada, su presencia en un escenario uruguayo ha sido muy poco frecuente.

"Han sido escasas las veces que hemos ido a Uruguay. Pensando en la cercanía es algo muy curioso, pero siempre se puede saldar la deuda", decía Cerati hace tres años, cuando estuvo en el mismo escenario para presentar Siempre es hoy, sucesor de Bocanada.

Si el primer disco post-Soda Stereo fue una decidida zambullida hacia las profundidades electrónicas, el segundo mostraba a un intérprete y compositor volviendo de a poco a la superficie para recuperar su guitarra, esa que fue protagonista de las grabaciones más famosas del trío. Con Ahí vamos, Cerati asume del todo el papel de héroe de la guitarra, haciendo de su instrumento el propulsor de sus más recientes canciones.

El camino que lo llevó de la electrónica al pop guitarrero y urgente es uno signado por la necesidad de reacción a lo anteriormente hecho: "Por un lado, soy bastante dialéctico, me gusta enfrentar lo que hice en el pasado con lo que estoy haciendo en el presente. Por otro, me aburro relativamente fácil. La insistencia da sus frutos, pero no es para tanto. O sea, en un momento consideré que ya había dicho lo suficiente en cuanto a lo electrónico. Y siempre me interesó explorar los contrastes".

El nuevo álbum no sólo es el resultado de una voluntad creativa zigzagueante. También está pensado como un comentario acerca de lo actual del rock argentino. Tal como Páez, García y Spinetta, por nombrar otros popes del rock porteño, los discos de Cerati funcionan como declaraciones de principios artísticos y estéticos del momento: "Así es. Pensé previamente en cómo se iba a insertar este disco en el panorama actual, necesitaba hacer ese comentario".

La estatura de Cerati en el rock del vecino país fue duramente cuestionada luego de la aparición de Siempre es hoy, los remixes que se hicieron sobre ese disco y el pomposo 11 Episodios sinfónicos. Llovieron críticas de prensa y otros músicos, que lo acusaban de "cheto" y pretencioso. Aún luego de más de dos décadas de trayectoria en la que su voz se hizo tan familiar como el pan con manteca, Cerati sigue despertando reacciones apasionadas: "No sé por qué, sinceramente.

A algunos les habrá molestado que cuando me preguntaran por Los Redondos respondiera que no era mi grupo favorito. Eso generó tanto lío que me callé la boca y no opiné más. Fue peor, muchos vieron en mi silencio una pose despectiva. En cuanto a la crítica, reconozco que esos temas son complicados, porque tocan el ego. Pero trato de aprender de ellas, sacar algo de provecho, más allá de si es una crítica maliciosa o elogiosa.

Admito que en algún momento me expuse a ser encasillado, como que abusé de ciertos clichés. Ahora, luego de este disco, todos me halagan y hablan de una energía renovada y no sé cuántas cosas más. Y yo no siento que me haya movido demasiado musicalmente. Lo que sí ocurre es que Ahí vamos es un disco más conciliatorio con mi pasado, aunque nunca estuve peleado con él ni reniego de lo que he hecho".

Fiel a su costumbre de no callar su opinión, Cerati tiene algo para decir acerca de los músicos que en algún momento lo criticaron por "cheto". "Nunca fui una persona de clase alta. He recibido críticas por parte de artistas y grupos del llamado rock chabón o barrial, pero si yo soy `careta`, ellos lo son más, porque elaboran un discurso político conveniente cosa que yo nunca hice. Aunque nunca nadie se animó a decírmelo en la cara, porque también es cierto que entre los músicos hay más cercanía que lo que uno imagina cuando ve las cosas desde afuera".

Ahí vamos

"Es un disco más conciliatorio con mi pasado, aunque nunca estuve peleado con él"

Gira por tres continentes

La gira Ahí vamos arrancó el primero de junio en la capital mexicana. La primera parte del tour abarcó varias ciudades de México, Argentina y Montevideo. La segunda, en tanto, cubrirá ciudades estadounidenses como Chicago, Nueva York, Atlanta y Miami antes del regreso a Buenos Aires para un único concierto en setiembre.

Luego, Cerati lleva sus canciones a recorrer España y todo culmina con un concierto en Londres. "Es un concierto de más o menos dos horas y media de duración, con canciones de todos mis discos solistas, inclusive Amor amarillo, y algunas de Soda", adelanta.

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