GUILLERMO ZAPIOLA
El pato más famoso del mundo ha ingresado definitivamente en la tercera edad. En efecto, hace setenta años, un 9 de junio, nació el pato Donald, no la primera pero seguramente la más popular creación animada de Walt Disney, y en todo caso la única capaz de disputarle la primacía al más antiguo Ratón Mickey con quien compartió con frecuencia aventuras en la pantalla y en el cómic.
Ese día se estrenó en los Estados Unidos el corto animado The Wise Little Hen (La gallinita sabia), cuadragésimo quinta entrega de la serie disneyana de las Sinfonías Tontas, en la que el pato asomó como personaje secundario.
Hay algunas diferencias entre ese Donald original y el que se afirmaría, sobre todo, a partir de los años cuarenta: al principio era más esmirriado, su pico y su cuello eran más largos, su personalidad más indefinida. Ya usaba empero su atuendo de marinero, se enfurecía con facilidad y farfullaba de manera casi incomprensible con la voz de Clarence Nash, un actor de radio que había atraído la atención de Disney y para el cual éste pidió a su equipo que le inventaran un personaje. El pato fue una creación gráfica del dibujante Ferdinand Horvath, y fue animado inicialmente por Art Babbit y Dick Huemer.
TRAYECTORIA. Lentamente, Donald se fue abriendo paso hacia el estrellato. En 1935 le robó a Mickey la película The Band Concert, para muchos el mejor corto animado de la empresa Disney y el primero rodado en el entonces flamante sistema Technicolor de tres bandas. En él, Mickey dirigía en un parque una banda que trataba de ejecutar la obertura de la ópera Guillermo Tell de Rossini, y era continuamente molestado por el pato Donald, que vendía helados en la zona. Todo terminaba en un enorme desbarajuste.
El aspecto "moderno" de Donald surgió fundamentalmente a partir de 1942, cuando el dibujante Carl Barks se hizo cargo del personaje. Para entonces ya le habían sido adjudicados también tres sobrinos que vinieron a pasar unos días a su casa y se quedaron para siempre, una novia (Daisy o Margarita) que apareció intermitentemente, y un tío millonario, amarrete y de origen escocés (Scrooge McDuck o Rico MacPato) que era toda una caricatura de un capitán de la industria norteamericana. La familia Pato fue siempre un ejemplo de las esquizofrénicas relaciones de parentesco del universo Disney, donde como se sabe nunca hubo padres ni hijos, pero sí toda clase de tíos y sobrinos.
Donald obtuvo su primer protagónico en el corto Self Control (1938), y en las varias décadas siguientes participó en unos 150 cortos, cinco largos y dos mediometrajes, superando en número a cualquier otro de los personajes de la empresa. Durante la Segunda Guerra Mundial se sumó al esfuerzo bélico, combatiendo al nazismo y colaborando con la política rooseveltiana del "buen vecino" a través de sus apariciones en los largos Saludos amigos (1943) y Los tres caballeros (1945). En el segundo de los títulos mencionados compartió cartel con el gallo mexicano Panchito y el loro brasileño José "Pepe" Carioca, lo que debe ser entendido como un real esfuerzo de confraternización panamericana.
DIVERSIDADES. También exhibió una vocación docente (por ejemplo en el mediometraje Donald en el país de las matemáticas, que repasaba la evolución de esa materia desde Pitágoras en adelante), no tuvo empacho en aceptar un papel de reparto en alguna adaptación literaria de prestigio (la versión Disney de Cuento de Navidad de Dickens en la que, obviamente, el Tío Scrooge fue el Señor Scrooge), y vivió, sobre todo en el cómic, una larga serie de aventuras en regiones exóticas que Ariel Dorffman denunció como incursiones imperialistas. Esta última vertiente dio lugar a un programa de televisión (las Patoaventuras) que conoció incluso una traslación a la pantalla grande en el largometraje Patoaventuras: la película - El tesoro de la lampara perdida (1990, director Bob Hathcock).
Como toda estrella veterana, Donald fue espaciando su protagonismo en el cine reciente, aunque ha continuado prodigando sus actuaciones televisivas (ha podido vérselo en la serie Quack Pack) y hasta se ha permitido alguna aparición especial en películas como ¿Quién engañó a Roger Rabbit? y Goofy, la película. Y, ciertamente, su cumpleaños número setenta lo sorprende en plena actividad: acaba de terminar su más reciente largometraje que será distibuido directamente para video, Los tres mosqueteros, una nueva adaptación de la obra de Alejandro Dumas que ha vuelto a reunirlo con sus viejos cómplices Mickey y Goofy.
La empresa Walt Disney recuerda el acontecimiento
Es muy probable que el ex Beatle Ringo Starr, que cierta vez declaró que las dos cosas que más odiaba en el mundo eran las cebollas y el pato Donald, sea la única persona que se niegue conscientemente a adherir a las celebraciones del septuagésimo cumpleaños del famoso palmípedo con ropas de marinero. Hasta el chileno Ariel Dorffman, quien alguna vez escribió contra Disney un famoso Para leer al pato Donald, ha moderado con el paso del tiempo sus opiniones pretéritas.
La empresa Disney está dispuesta a celebrar por todo lo alto el cumpleaños de uno de sus personajes más famosos. Todos los amigos de Donald llevarán hoy a la Main Street USA de Disneyland Paris una gigantesca torta de fiesta para compartirla con el celebrado.
Donald dejará también sus huellas en el Paseo de la Fama del Parque Walt Disney Studios, y en el Restaurante Planet Hollywood de Disney Village, cerca de estrellas humanas de la talla de Bruce Willis o Sharon Stone.
Por su parte, los fans norteamericanos de Donald podrán disfrutar hoy de una programación especial en el canal Toon Disney, que reunirá algunas de las apariciones más clásicas y representativas del pato. Simultáneamente se lanzarán al mercado cuatro DVDs que constituyen una verdadera antologías de la carrera de Donald: dos de ellos son selecciones de cortos (Todos queremos a Donald y Tesoros Disney: Todo sobre Donald), y los otros dos recogen dos largometrajes: Patoaventuras: El tesoro de la lámpara perdida y el estreno de la flamante Los tres mosqueteros.