El nuevo apogeo de un género

| Explosión. El cine y la TV cada vez requieren realidades que van desde Lennon a realities

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"Todo lo que quiero es la verdad. Denme alguna verdad", canta John Lennon, que habría cumplido 70 años el pasado fin de semana y es el tema del documental de Michael Epstein, "LennoNYC", que clausuró el reciente Festival de Nueva York.

El film de Epstein, que será emitido por la cadena de televisión pública PBS el mes próximo, forma parte de la serie de documentales para cine y televisión que han tratado de explicar el destino de Lennon, y que están demostrando al mismo tiempo lo esquiva que puede resultar la búsqueda de una verdad cinematográfica.

El término "documental" parece, cada vez más, una etiqueta que puede ser aplicada a un heterogéneo, contradictorio rango de productos que abarcan desde las travesuras del elusivo artista callejero Banksy (registradas en Exit through the gift shop) a Baseball: the tenth inning, la meditación de Ken Burns sobre la reciente historia del béisbol. Tabloid de Errol Morris, es obviamente un documental, pero el término parece pequeño e insuficiente ante el film mismo, que puede ser visualmente contenido (gente hablando de cara a la cámara, y algunos énfasis musicales, en contrapunto con fotos fijas e imágenes de archivo entrelazadas), pero resulta en realidad tan salvaje como se pueda imaginar. ¡Perros clonados! ¡Escándalos sexuales entre mormones! ¿Cómo pueden coexistir cosas como esas en una misma película?

¿Y cómo se puede aplicar adecuadamente la misma palabra a Jackass 3-D, la más reciente antología de peligrosas escenas de riesgo de Johnny Knox-ville y sus amigos masoquistas, y a Inside job, la amarga denuncia de Charles Ferguson sobre las causas de la actual crisis económica? No se trata solamente de una cuestión de tono o de tema (Jackass e Inside job examinan ingeniosos y destructivos actos de absurda estupidez, mientras Burns y Banksy están preocupados por la fama, el dinero y el engaño), sino también de un asunto de reglas formales y procedimientos intelectuales.

PREGUNTAS. Consideraciones prácticas básicas: ¿cuánta `voice over`?, ¿cuánta `verité`?, ¿escenas reconstruidas o no?, abren la puerta a espinosos problemas éticos y filosóficos. ¿El trabajo del documentalista consiste en mostrar lo que pasa, o en escuchar lo que la gente dice? ¿Tratar de captar, fielmente y sin artificios cómo son las cosas, o intentar explicar por qué son así? Citando un viejo eslogan marxista: ¿el punto es explicar el mundo, o ayudar a transformarlo?

Todo eso y más, según la evidencia disponible. ¿Qué es un documental? Es una cuestión permanente, aunque en estos días podría ser más apropiado preguntarse qué no lo es. Las seducciones de lo literal están por todos lados. Con el `boom` televisivo del `reality` parecemos vivir en la época de la "docu-telenovela", un término que claramente hace colapsar los límites entre lo mundano y lo melodramático, entre la captura sin intermediarios de la vida real y la manipulación de personas y emociones.

Y no es que esas fronteras hayan sido vigiladas nunca con mucho rigor. A veces las transgresiones son inofensivamente divertidas. Los métodos de `falso documental` popularizados por Christopher Guest y sus cómplices en películas como This is spinal tap (dirigida por Rob Reiner) y Best in show se han vuelto lugares comunes y hasta clichés de las `sit-coms` de la pantalla chica. La cámara en mano y las confesiones en video pudieron resultar novedosas cuando The office era una importación británica, pero ahora, gracias a la versión americana, Familia moderna y a Parks and recreation, son tan familiares como la banda sonora con risas o el perenne decorado del `living`. Y los falsos noticieros cómicos suelen resultar más creíbles y serios que las payasadas que enmascaran a menudo los hechos reales.

La película de terror con materiales "reales" presuntamente encontrados se ha convertido en un subgénero en sí mismo, al punto de que un documental como Catfish hace un uso autoconsciente de los mismos recursos empleados en El proyecto Blair Witch o Actividad paranormal. El `trailer` recoge tomas de un viaje grabado en video de mala calidad que termina en la noche y en una granja solitaria en una carretera desierta, una situación que evoca todo tipo de inquietantes, invisibles peligros. ¿Qué sucede aquí? En ese momento se nos promete que lo que vamos a ver no se "inspira en hechos reales" sino que es "la pura verdad".

ACTUALILDAD. El documental se ha vuelto heterogéneo al punto de la anarquía. El más sólido intento de formular reglas claras fue el `cinema verité` de los años sesenta y setenta, como rechazo a las tonterías de los films educativos de la época, con individuos con túnica hablándole a la cámara mientras material de archivo sustentaba su discurso.

El acercamiento predominante en los mejores documentales de hoy es empero más argumentativo, casi inquisitorial. Las dos películas de "no ficción" que han recibido más atención en los últimos tiempos, Inside job de Ferguson y Waiting for Superman de Davis Guggenheim plantean complejos, altamente politizados y enormemente importantes temas de un modo que combina la explicación y el alegato. Inside job dista de ser un relato neutral de la crisis económica y sus causas. Y la anatomía de la crisis en el sistema educativo norteamericano planteada por Guggenheim resulta igualmente apasionada y condenatoria.

Fronteras: Los límites entre realidad y ficción resultan con frecuencia sumamente borrosos.

Trampas: El género admite a menudo todo un amplio margen para la manipulación.

Género y autores vigentes

En estos días, una retrospectiva en el Paley Center for Media de Manhattan celebró los "Cincuenta años del Cinema Verité" presentando películas de Albert y David Maysles, D. A. Pennebaker, Robert Drew y Richard Leacock. Esta semana, Boxing Gym, el más reciente film del veterano documentalista Frederick Wiseman, que cultiva una suerte de `ultraverité` aunque desdeña el término, se estrenó en forma limitada, sirviendo como recordatorio de cuánta vida puede captarse mediante un riguroso, no manipulador y atento acercamiento a la realidad. A lo largo de 40 años, Wiseman se ha dedicado a una observación casi etnográfica o antropológica de la sociedad en que vive, y sigue muy firme en eso.

Tres elogiados aportes recientes

Tabloid

ERROL MORRIS

El notable director Morris ("Mr. Death", "Breve historia del tiempo", "Nieblas de guerra") explora un caso de prensa sensacionalista muy particular: el de una ex Miss Wyoming acusada de secuestrar con fines sexuales a un joven misionero mormón.

Waiting for Superman

DAVIS GUGGENHEIM

Un (se asegura) implacable estudio del fracaso del sistema educativo público norteamericano, y más ampliamente, del de casi todo sistema. Las estadísticas tienen nombre, son alumnos concretos, y el film sigue las desventuras de varios a través de una deprimente burocracia.

Inside job

CHARLES FERGUSON

Otro film que va más allá de las estadísticas. La crisis económica tiene responsables concretos y víctimas concretas. Este documental recoge testimonios de unos y otros, explica cosas, trata de que el espectador entienda qué pasa.

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