El mar era ancho y distante

| Un cuento de Juan José Morosoli es adaptado en "El viaje hacia el mar"

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FABIAN MURO

"Quiero agradecer a todos por estos cuatro años de trabajo", dijo el director Guillermo Casanova en el pre-estreno de su primer largometraje, El viaje hacia el mar, a una audiencia en la que estaban casi todos los involucrados en el rodaje. El film, que se estrenará en Montevideo el próximo viernes, está protagonizado por Hugo Arana, Diego Delgrossi, César Troncoso, Julio Calcagno, Héctor Guido y Julio César Castro.

Basado en el cuento homónimo de Juan José Morosoli, el guión de la película fue elaborado por el director y Juceca. "Traté de ser lo más fiel posible a ese cuento", dice Casanova. "La película empieza y termina tal como se relata en el cuento. El único cambio fue que se eliminó uno de los personajes del cuento y se incluyó en la historia a otro personaje de Morosoli, que en la película está interpretado por Calcagno".

La historia es tan sencilla como lo dice el título. Un grupo de amigos arrinconados en una ciudad del Interior del país emprende un viaje hacia la costa uruguaya para ver por primera vez el mar. "Para mí, la película fue hecha con una única intención, la de contar una historia de la mejor y más sencilla forma posible. Entiendo que alguien pueda pensar que El viaje hacia el mar esté inspirada en Una historia sencilla, de David Lynch, que también es una ‘road movie’. Pero es una coincidencia. Yo ya tenía el proyecto más o menos encaminado cuando salió esa película. Además, creo que hay toda una corriente de cine que pretende hacer lo mismo, contar una historia sencilla de la mejor manera posible".

PRIMER PASO. Para el director, esa decisión estética se debe a que El viaje hacia el mar es su primer largometraje. "Me lo tomé como si fuese un empezar desde cero y demostrarme que podía narrar una historia simple y entretenida, y que al mismo tiempo esa historia fuese contada desde el corazón". Aunque Casanova no hace hincapié en la nacionalidad de la película, no deja de reconocer que la misma es uruguaya hasta la médula. "Esta producción apostó, entre otras cosas, al actor uruguayo. Si el personaje de Rodríguez es interpretado por un actor argentino fue porque no encontramos a ese personaje acá, pero lo buscamos".

En la base de la decisión de Casanova de hacer una película de esas características también está su proceso de maduración como realizador. "Hace poco escuché al director argentino Carlos Sorín (Historias mínimas) decir que si alguien te entrega una hora y media de su tiempo y encima paga por eso, merece pasar un buen rato. Concuerdo totalmente con esa postura. Cuando era más joven era más soberbio y me importaba antes que nada quedar satisfecho yo. Ya no. Quiero que la película le hable al espectador y le diga cosas. No bajar línea o dictar cátedra, sino establecer una comunicación y que el espectador se sienta valorado. Además, el cuento de Morosoli no te permite bajar línea, porque es un registro casi documental de unos personajes y unas situaciones".

Otro elemento distintivo de la película es la música, compuesta casi en su totalidad por Jaime Roos. Tiene una presencia preponderante, ya que acompaña a los personajes durante su trayecto hacia la costa. "Soy melómano y la musicalización de la película era uno de los rubros que más me entusiasmaba. Con Jaime tuvimos muchas charlas previas para determinar qué tipo de música sería utilizada. A él le entusiasmó mucho la idea de hacer algo que no había probado antes, estilos musicales rurales y no urbanos. Además, la banda sonora también tiene una parte pop, pero es un pop pre-Beatles, ya que el año es 1963, un poco tiempo antes del boom de ese grupo".

Además de la partitura de Roos, en el film se escucha el Pericón y Marcha a mi bandera. "Son composiciones emblemáticas de nuestra cultura y comprendo que tienen una connotación que para muchos es negativa. Pero pienso que hay que reapropiarse de esos iconos que nos quitó la dictadura militar. Por ahí alguien se pregunta por qué puse esa música en la película. ¿Por qué no? ¿Acaso no nos pertenecen a todos? Hace poco estuve en Buenos Aires y vi una enorme cantidad de banderas argentinas colgadas y dispuestas en la ciudad. Me dije: ‘mirá vos, los argentinos sacan fuerza de sus símbolos nacionales para salir adelante’. Y me parece que nosotros podríamos hacer lo mismo y no renegar de nuestras raíces".

ECUANIMIDAD. Comprensiblemente alegre por el inminente estreno, Casanova dice sentir viento en la camiseta y expresa una mayor confianza con miras a una próxima película. Un optimismo que no se doblega ni siquiera cuando se le menciona el tema del Fondo Nacional Audiovisual (Fona). Como se sabe, el Fona mantiene una importante deuda con varios productores cinematográficos, lo que ha pospuesto varios rodajes de películas nacionales. "El Fona ha sido un instrumento muy importante para alentar la producción de películas en nuestro país y espero que siga existiendo. Pero no me entra en la cabeza que los problemas del Fona vayan a detener al cine nacional. Esto es mucho más que una movida de un grupejo de gente. Se tiene que entender de una vez por todas, a nivel oficial, la importancia de una producción cinematográfica nacional. El cine uruguayo es tan importante como la Comedia Nacional o el Sodre. No estoy pidiendo que se le otorgue menos dinero a esas instituciones. Pero sí que haya una mayor comprensión hacia este fenómeno que por otra parte es el mejor embajador de un país, porque el fútbol ya fue y hace rato".

El reclamo debería concretarse en una ley y un instituto nacional de cine, "como tienen tantos otros países, sin ir más lejos Argentina. La crisis en ese país fue terrible, pero no se renunció a la producción cinematográfica". Para Casanova, no hacer nada para alentar a la cinematografía uruguaya sería nefasto desde todo punto de vista y más ahora que el cine nacional ha producido una cantidad considerable de títulos: "Hoy se podría realizar una muestra itinerante de cine uruguayo, porque hay un cuerpo importante de películas. ¿Cómo empezó el fenómeno del cine iraní, un cine pobre y con presupuestos mínimos, como el nuestro? Así, con muestras en festivales y otros acontecimientos. Porque con una película sola no llegamos a ningún lado".

El aporte de Hugo Arana

Hugo Arana hizo un alto en las grabaciones de los capítulos de la telenovela Resistiré para asistir al preestreno de El viaje hacia el mar. De reconocida trayectoria en teatro, cine y televisión, Arana hizo un importante aporte a la primera película de Casanova. "Su experiencia nos ayudó mucho", dice el realizador. Arana, en tanto, hace todo lo posible por mantener un perfil bajo. Consultado acerca de si la composición de su personaje fue sencilla, el actor dice que "fue algo muy placentero. No fácil, pero sí agradable. Lo primero que pensé fue que se va a notar que no soy uruguayo. Como el personaje de Rodríguez es extranjero pero vive hace más de cuarenta años en Uruguay, sentí mucha libertad para encararlo. De lo que me preocupé fue de alejarme de mí, por decirlo de alguna manera, de mi porteñez. Pero para correrse de algún lado, hay que dirigirse hacia otro, hay que saber hacia dónde ir. Decidí trabajar sobre algunos aspectos del habitante rural argentino, para salir de la cadencia porteña. Lo demás fue mi respuesta a los pedidos de Guillermo".

El film contó con la dirección actoral de Guillermo Ibalo, también argentino. "Fue fundamental", explica Casanova y agrega que "en Uruguay todavía no tenemos una tradición de dirigir intérpretes para cine, al menos no tan importante como en Argentina. Ante eso, contratamos a Ibalo, para que los actores pudieran comprender qué era lo que yo quería".

Arana relativiza nuevamente su protagonismo: "Soy uno más. Por ahí, hay gente que piensa que un director de actores está para corregir o para enseñar algo a los actores uruguayos, como si lo necesitaran. El que yo tenga una mayor experiencia en cine puede importar, pero somos todos actores, tampoco es para tanto. Yo me entendí muy bien con los otros protagonistas y creo que ellos sintieron lo mismo. Una vez que Guillermo decía lo que quería de cada escena a filmar y con la colaboración de Ibalo, las cosas se daban naturalmente. Creo que eso se nota en la pantalla, porque fue un trabajo distendido y entre amigos".

Casanova, en tanto, aporta que "aprendí mucho de técnica actoral viéndolo a Hugo. Pero el rendimiento del elenco fue muy parejo. Todavía está ese prejuicio de que el actor uruguayo está tan ligado al teatro que cuando llega a la pantalla grande sobreactúa. Esta película demuestra que no es así y que actuar en cine es diferente a ‘actuar chiquito’. A diferencia de otras películas uruguayas en las cuales los actores argentinos son protagonistas, en El viaje hacia el mar Hugo no es la estrella y sobresale. Es otro personaje más del cuento y se ajustó admirablemente a la película".

Del punk a la milonga

La trayectoria de Guillermo Casanova en el mundo audiovisual uruguayo, incluye varios destacados momentos. En 1988, sacudió al ambiente con Mamá era punk, un testimonio sobre la cultura juvenil y la explosión del rock uruguayo post-dictadura. Ese trabajo fue seguido -entre otros films- por un corto de ficción (Los muertos), varios videoclips y una talentosa incursión por la televisión local con los capítulos de Memorias de la costa, ciclo emitido por Canal 10 en 1995. El mismo fue realizado con solvencia narrativa y compromiso con los testimonios relevados.

También fue el director del documental Jaime Roos a las 10, de una hora de duración y que tuviera circulación gratuita con El País en 1995, año en el cual obtuvo dos reconocimientos en el Festival Latinoamericano de Video. Como buena parte de los cineastas uruguayos, Casanova se desempeña como director de avisos publicitarios, campo en el cual también ha obtenido reconocimientos.

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