El juicio se vuelve película

HBO estrena un elogiado film sobre el cineasta polaco

2008-06-06 00:00:00 300x300

GUILLERMO ZAPIOLA

El lunes se estrena en Estados Unidos, en la cadena HBO, el polémico documental "Roman Polanski: Wanted & Desire", de Marina Zenovich, que evoca la acusación por violación de una menor que empujó al cineasta polaco al exilio en Europa.

El documental se estrenó mundialmente en el festival de Sundance (donde recibió uno de los premios) el pasado enero, y tendrá una limitada exhibición en cines durante el próximo mes de julio para poder calificar para el Oscar. Sin embargo, la difusión norteamericana mayoritaria se hará a través de HBO, mientras que la distribución mundial correrá por cuenta de The Weinstein Company.

Hubo invitados especiales en la función de gala que HBO realizó días pasados (entre ellos Dustin Hoffman y Sidney Lumet), pero la presencia más inesperada fue la de Samantha Geimer, la presunta víctima del caso, quien tenía trece años cuando mantuvo relaciones sexuales ilícitas con Polanski y es ahora una cuarentona con tres hijos que resolvió sus problemas con el cineasta a través de una demanda civil hace ya una década. Geimer aprovechó la oportunidad para decir que no cree que Polanski sea "un peligro para la sociedad", y que no cree que deba ir a prisión.

"Lo que ocurrió aquella noche es difícil de creer", admite Geimer, "pero palidece en comparación a lo que me sucedió durante el año siguiente". Geimer cuestiona el sensacionalismo con que los medios manejaron el asunto, y agrega que sintió alivio cuando Polanski escapó, porque gracias a eso la atención mediática disminuyó rápidamente.

Roman Polanski: Wanted & Desire recorre (se dice que con espíritu crítico) la trayectoria del cineasta polaco desde el momento en que debió huir de los Estados Unidos hace treinta años, escapando a una denuncia por corrupción de menores por haber tenido relaciones sexuales con una chica de trece años en la casa de Jack Nicholson. La orden de detención está aún vigente, y por eso Polanski no pudo recoger personalmente el Oscar que se le otorgó en 2003 por la dirección de El pianista (Harrison Ford lo recibió por él). Si hubiera viajado a los Estados Unidos habría sido detenido y procesado.

El documental arranca con una entrevista a Polanski en la que el cineasta admite una afición por las mujeres jóvenes, lo cual no parece demasiado excepcional. Lo que sigue explora la experiencia vital del cineasta desde su llegada a Hollywood a finales de la década del sesenta, el éxito obtenido con películas como El bebé de Rosemary y Chinatown y el traumático episodio de la muerte de su embarazada esposa Sharon Tate a manos de los integrantes del clan Manson en 1969.

JUSTICIA. Luego, Zenovich se centra en el caso de la menor presuntamente violada, y para ello recoge los testimonios del abogado de Polanski, la propia Samantha Geimer, los policías encargados del caso, otros cineastas, y los periodistas que siguieron de cerca el asunto. Según quienes han viso el film, del conjunto se desprende la impresión de que pudo haber irregularidades en el manejo del caso por parte de las autoridades norteamericanas intervinientes, y que Polanski tuvo acaso razones válidas para abandonar el país, convencido de que no sería sometido a un juicio justo.

Varios de los declarantes (incluidos fiscales y víctima) afirman que el juez estaba cometiendo una injusticia al intentar castigar severamente a Polan-ski, cuando la mayoría de los involucrados creía que merecía una libertad condicional (el cineasta estuvo 42 días en prisión mientras se lo sometía a evaluación psiquiátrica). El propio juez tenía varias novias veinteañeras a quienes duplicaba en edad, y el fiscal fue elegido por ser el único que no había tenido relaciones con una menor de edad.

Zenovich ha declarado a la prensa que el caso Polanski fue "uno de los primeros ejemplos de periodistas cazando gente para una historia en un tabloide". La realizadora agrega que los periodistas ensuciaron toda la historia.

La cineasta se interesó en el tema en el año 2003, cuando se comentó que Polanski podría volver a Los Angeles para la ceremonia de los Oscar, en la que era candidato a mejor director por El pianista. Luego vio en televisión una entrevista a Samantha Geimer, y ello redobló su interés. Consultó a psiquiatras, abogados y amigos de Polanski de la época, y finalmente se puso en contacto con la propia Geimer. No logró, en cambio, entrevistar al cineasta polaco, quien debe estar saturado de todo el asunto y no hace declaraciones al respecto. Para cubrir su parte de la historia, la documentalista debió apelar a material de archivo.

Se ha señalado también que Zenovich inscribe su historia en el marco más amplio del paso de la década de los sesenta a los setenta en Hollywood, apelando a un extenso archivo fotográfico que retrata el acelerado ritmo de vida de la época y también aporta información sobre el brutal asesinato de la mujer de Polanski, la actriz Sharon Tate. "Es una especie de sueño, un sueño de los setenta, para mí", explica la cineasta.

La realizadora ha dicho igualmente que duda que la opinión que la gente tiene de Polanski cambie luego de ver la película, "Estados Unidos es muy puritano y la gente no puede superar las acusaciones", sostiene. "Creo que hay una gran mayoría de personas que incluso escuchando esta historia no les importará porque no pueden apartarse de las acusaciones que han oído". En Estados Unidos, asegura Zenovich, Polanski era visto con sospecha y desprecio, como "un extranjero con maneras perversas".

Abandonaron búsqueda de víctimas del clan Manson

Al tiempo en que Polanski reaparece como tema cinematográfico, la propia historia de Charles Manson se empeña en abrirse paso nuevamente a través de las cenizas. Luego de que Manson y sus cómplices fueran condenados en 1969 por el asesinato de Sharon Tate y otras seis personas, uno de los acusados afirmó que había más cuerpos enterrados en el rancho Barker, en Panamint Springs, California, donde Manson y los suyos habían decidido ocultarse para protegerse de una supuesta e inminente guerra que destruiría la civilización. Manson llamaba a esa conflagración "Helter Skelter", nombre tomado de la canción homónima de los Beatles.

A cuatro décadas de los hechos, las autoridades del estado de California, a solicitud del detective de la policía Paul Dostle, de Mammoth Lakes (cuyo perro habría detectado "un olor sospechoso" en el lugar) decidieron emprender excavaciones en el rancho Barker en busca de los supuestos cadáveres de más víctimas del clan. Apelaron a sofisticados métodos de detección, desplegaron equipamiento y tecnología forense de última generación, y no encontraron nada. Lo que en principio parecían ser, según los expertos, restos humanos, resultaron cualquier otra cosa.

Nidos subterráneos de ratas, rocas magnéticas y colonias de hormigas indujeron a error a los sofisticados investigadores, sus radares y manómetros. Uno de los integrantes del equipo de búsqueda se vio obligado a reconocer que el equipamiento necesita "muchas mejoras", y de todos modos el espacio excavado es sólo una fracción del total. Aún no está dicha la última palabra.

Desde Polonia a Hollywood y vuelta a Europa: el trashumante

Antes de que llegaran su fama y su tragedia norteamericanas, Roman Polanski fue un integrante de la generación de jóvenes disidentes que renovaron el rostro del cine polaco al filo de los años sesenta. Había nacido en París, pero su familia volvió a Polonia cuando Roman era muy pequeño; casi toda perdió la vida durante el genocidio nazi durante la Segunda Guerra Mundial. En los años cincuenta Roman se desempeñó como actor en algunos films (notoriamente Generación, 1955, una historia de la resistencia antinazi que fue también unas de las realizaciones iniciales de Andrzej Wajda), y dirigió varios cortos, el más famoso de los cuales es seguramente el muy surrealista Dos hombres y un armario (1958).

Saltó al largo con El cuchillo bajo el agua (1962), exploración de una conflictiva vida en pareja y un conato de adulterio, que lo convirtió en uno de los jefes de fila de la nueva generación de cineastas polacos (Jerzy Skolimowski fue otro de ellos). Luego vinieron el exilio en Occidente, varios films exitosos en Francia (Cul-de-sac,1966), Inglaterra (Repulsión, 1965; La danza de los vampiros, 1967) y Estados Unidos (El bebé de Rosemary, 1968; Chinatown, 1974), el asesinato de Sharon Tate y el incidente que lo devolvió a Europa, nuevamente como exiliado. Allí hizo cosas valiosas (Tess, 1979) y patéticas (Piratas, 1986), pero tuvo que llegar El pianista (2002), donde finalmente lidió con los temas del Holocausto y el nazismo, para que se supiera quiénes eran realmente los monstruos y los vecinos amenazantes que poblaran su cine anterior.

Amores y tragedias que son un tema fílmico vendedor

Mientras Marina Zenovich se dispone a lanzar su documental sobre Roman Polanski por HBO, se encuentran en proceso otros dos proyectos vinculados (en un caso de manera directa, en el otro de forma más marginal) con la complicada historia del cineasta.

El primero de ellos (y probablemente el que despierta menos entusiasmos previos) se titula Polanski y está escrito (con Christian Holder), dirigido y protagonizado por el chicano Damián Chapa, un independiente especialista en producciones de bajo presupuesto dispuesto a lanzar su "biopic" bajo el lema "una crónica no autorizada de la vida de Roman Polanski". Otros personajes que asoman sin autorización en el film son Mia Farrow (interpretada por la actriz Elena Talan), Sharon Tate (Brienne De Beau), Hugh Hefner (Robert McAtee), Frank Sinatra (Charles Power), el director de fotografía William Fraker (Pierre Chemaly), el satanista Anton LaVey (Tom Druilhet) y una innominada (al menos en los créditos) chica de trece años que es obviamente Samantha Geimer (Leash Grimsson).

La otra película que tiene que ver con el caso Polanski es The Manson Girls, actualmente en preproducción y que será escrita y dirigida por Matthew Bright. Como el título lo da a entender, se trata de una crónica sobre las mujeres que integraron el "clan Manson", responsable del múltiple asesinato en el que murió Sharon Tate. Se había anunciado que Lindsay Lohan integraría el elenco, pero finalmente se dio a conocer su desvinculación. Al parecer, los productores descubrieron que ninguna actriz joven quería trabajar junto a Lohan, y prefirieron librarse de ella en lugar de complicarse más la vida con el "casting".

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