CARLOS REYES
Hoy El Galpón estrena "El jardín de los cerezos", un montaje que venía siendo postergado y con el que se iba a reabrir la renovada sala Campodónico. Dervy Vilas, a cargo de la dirección de la obra, dio a "El País" detalles del montaje.
"Es una obra muy difícil, pero resulta apasionante introducirse en ese mundo tan particular de Chejov, con sus personajes y sus situaciones, donde muchas veces lo que se dice no es lo más importante, sino lo que los personajes ocultan. Lo que no dicen. Y eso hay que buscarlo, tratando de desentrañar esos pensamientos que no se manifiestan".
Desde esa mirada, Vilas pondrá en escena esta obra que él califica como un clásico del siglo XX, imprimiéndole un ritmo que ni es excesivamente demorado ni demasiado veloz. "Hay versiones que puede durar hasta tres horas: en nuestro casos hemos tratado de mantener el clima que se va generando, sin acercarnos a algunas definiciones que dicen que tiene que tener ritmo de vodevil. Más que un vodevil creo que es una comedia humana, aunque el término `comedia` se puede interpretar siempre de muchas maneras".
El jardín de los cerezos cuenta la historia de una familia en problemas económicos, que está a punto de perder ese jardín que es uno de los bienes más preciados que tiene. Lejos de las grandes tragedias, la obra es una aproximación a situaciones aparentemente cotidianas, que sin embargo revelan mucho de la profundidad del ser humano.
"Pese al paso del tiempo, la obra plantea problemas que estaban tan presentes en 1904 como ahora, como la dificultad para comunicar los sentimientos", afirma Vilas, quien sostiene que también se ha discutido mucho cuáles son los puntos de contacto en el teatro chejoviano y lo político. "En las obras de Chejov siempre está la aspiración de un mundo mejor, a una vida más plena, más justa".
Otro aspecto que el director subraya es la tensión interior de la obra: "Hay una acción interior muy fuerte, al punto que Peter Brook dice que Chejov era un hombre de cine, pero con la diferencia que en lugar de ir de una escena a otra, va de un estado de ánimo a otro, pasando con gran velocidad de la risa al llanto. Y eso es acción pura".
Y consultado sobre cuáles fueron las mayores dificultades que tuvo que enfrentar para llevar a escena la obra, contesta: "El tiempo de ensayo, porque hubo que hacerla en distintas etapas. Se empezó a principios del año pasado, para estrenarla con la inauguración de la sala, pero después se postergó. El tener tanto tiempo de demora en concretar un estreno es un elemento que no juega a favor. Acá las cosas se fueron postergando, hubo demoras, intermitencias, luego retomar el trabajo, y todo eso no es lo más deseable".
La obra que hoy sube a escena fue puesta por la Comedia Nacional en 1958, bajo dirección de Atahualpa del Cioppo, en una versión que en su momento fue muy discutida. "Siempre se dice que Chejov encontró al director indicado en Stanislavski, y éste encontró en Chejov a su autor. Entre El Galpón y Atahualpa del Cioppo ocurrió algo similar. Él tuvo un equipo con el que estaba acostumbrado a trabajar, con el que tenía coincidencias desde el punto de vista estético y desde la función del teatro. Se daba esa conjunción. Él tenía el elenco que le respondía y el elenco al director que le podía sacar el mejor partido al grupo", reflexiona Vilas en relación a aquella vez que la compañía oficial fuera dirigida por Del Cioppo.
Puesta ambiciosa
"El jardín de los cerezos" cuenta con una escenografía de Osvaldo Reyno de grandes proporciones, vestuario de Nelson Mancebo y música de Coriun Aharonian compuesta especialmente para esta versión. El elenco está integrado por Myriam Gleijer, Julio Calcagno, Luis Fourcade, Héctor Guido, Walter Rey, Alicia Alfonso, Gustavo Alonso, Marina Rodríguez, Estefanía Acosta, Pablo Dive, Pablo Pipolo, Solange Tenreiro y Sergio Lazzo. Va por 20 funciones, viernes y sábados a las 21 hs. y domingos a las 19.30 hs., con entradas entre $ 150 y $ 130.