SEBASTIÁN AUYANET
30 años después de su primera edición, los premios principales que da la industria fonográfica del pop británico premiaron más hip hop que rock y tuvieron en la diseñada Lady Gaga a su estrella máxima de la noche.
Para los que piensan que todo tiempo pasado fue mejor, la pasada premiación de los Brit Awards fue una confirmación: por aquellos lados la música ha vuelto a ser mucho más una cuestión de construcción de la imagen que cualquier otra cosa.
Sólo eso puede explicar que, en un país exportador de música pop y rock a todo el mundo, la reina de la noche haya sido Lady Gaga, una chica con un par de trabajos de pop pegadizos aunque previsibles y sin dotes especiales para el canto. Aún así, la construcción camaleónica de Gaga, que muta aparición tras aparición con cada disfraz -muchos de ellos incluso merman su libertad de movimiento- alcanzó para encandilar al público y a parte de la crítica.
Ayer, con un extraño y detallista disfraz de fantasma, Gaga se subió tres veces al estrado de los Brit Awards, ubicado este año en el teatro Earls Court. Ganó el premio a mejor artista extranjera, mejor artista revelación y mejor disco internacional por The fame.
Así fue como la polimórfica norteamericana Stefanie Germanotta -así es su nombre real- copó los titulares por encima de cualquier otro músico o artista. No sorprendió que Gaga haya agradecido entre lágrimas al diseñador recientemente fallecido Alexander McQueen, uno de los creadores de sus diversos atuendos y de su carrera emergente.
También se confirmó que Jay-Z es una celebridad musical mucho más importante que la mayoría de músicos británicos. El rapero ganó el premio a mejor artista masculino internacional, y eso fue señalado como uno de los grandes eventos de la noche por los medios.
En la premiación se extrañaron las bandas de rock, que en otras premiaciones fueron reconocidas por marcar tendencias, movimientos musicales y generacionales. En ese rubro también sorprendió el ganador. Se trata de Kasabian, grupo crecido bajo la mirada cómplice de Oasis -han salido de gira con ellos- que ganó el premio a mejor banda británica. Precisamente con Oasis apareció otra postal de la desidia: Liam Gallagher recibió el premio al disco (What´s the story) morning glory? como el mejor de los últimos 30 años.
El cantante agradeció a todos los miembros de la banda menos a su hermano Noel, el compositor y arreglador de todas esas canciones. Después de eso, en una actitud típica de rocker -diría con sorna el locutor del personaje Pomelo de Diego Capusotto-, Liam tiró micrófono y estatuilla al público, aunque instantes después la seguridad pidió al fan que lo capturó que se lo devolviera al vocalista. Un incidente menor para la historia de una premiación que alguna vez vio al ex Pulp Jarvis Cocker -un rockero de verdad- arruinarle un set lleno de niños a Michael Jackson. También llevaron premio a la mejor performance en 30 años las Spice Girls.
"Los Brit Awards son importantes para nosotros porque en ellos vemos una gran cantidad de artistas que motivan miles de jóvenes británicos a desarrollar sus talentos", dijo en un video grabado el príncipe Harry, que ofició de presentador. También son disparadores de ventas que en tiempos de piratería son un bálsamo para la industria. Por ejemplo, las ventas de Florence and the Machine -ganadora del premio a disco del año por Lungs- aumentaron en un 1550%, según datos difundidos por Amazon.com. El rapero Dizzee Rascal, artista masculino del año, subió sus ventas un 2400%. Kasabian creció un 1625% y, finalmente, Robbie Williams un 615%. Es que el cantante también participó de la premiación pero no por su disco Reality Killed the Video Star, sino por el premio a su contribución a la música. La mejor cantante británica, según los Brit, es la díscola Lily Allen, que al final volvió a decir que piensa alejarse definitivamente de la música en breve.
Grupos de "teen pop" y raperos por todos lados
JLS
Grupo Revelación del año
¿Vuelven las boy bands? El premio otorgado a este grupo de chicos formado hace apenas ocho meses en el programa The X-Factor del juez de American Idol Simon Cowell hace presagiar algo de eso. Los cuatro ingleses no sólo levantaron el premio y agradecieron, sino que montaron su propio set musical a lo Backstreet Boys.
Jay-Z
Mejor artista extranjero
El productor, ídolo y magnate del hip hop vino, vio y venció en Inglaterra. El año pasado copó el festival de Glastonbury, con agravios a Noel Gallagher incluidos, y hace dos noches ratificó su popularidad en las islas al ganar este premio y cantar durante la ceremonia. Son tiempos de hip hop invadiendo los festivales y las radios de la BBC.