MAGDALENA HERRERA
El Fun Fun celebra hoy aniversario con cabalgata de tango que comienza a las 20 horas, y en la que participan Adriana Lapalma, Nelson Pino, Edid Abalos, Miguel Angel Maidana, Francis, los hermanos Ibarburu, Armando Tovagliari, entre otros. Tanto despliegue musical tiene motivo más que justificado: el clásico reducto del Mercado Central cumple 108 años.
Actualmente, Fun Fun es regenteado por Gonzalo Acosta, bisnieto del fundador. Junto a su madre, Mabel López, Acosta ha sabido renovar la propuesta del boliche sin perder su esencia bohemia y tanguera que siempre convocó a intelectuales y artistas, así como turistas de todo el mundo. "Prácticamente nací aquí y desde chico acompañaba a mi abuelo, Raúl López, que abría todos los días a las 8 de la mañana. Con él viví muchas anécdotas, porque en el Fun Fun se reunían clientes, periodistas y artistas, que recordaban el Montevideo de antes en charlas apasionantes. De chico ya atendía el mostrador, y me impresionaba porque venían los clientes y te contaban su vida. Me confesaban cosas muy íntimas o problemas que tenían, y pedían mi opinión", cuenta Gonzalo Acosta.
Hace tres años, el espacio se amplió con terraza sobre la calle Ciudadela, donde también se sirve la Uvita y una atractiva picada Fun Fun. Pero se conservó intacto el interior de paredes cubiertas de recuerdos a media luz y el clásico mostrador de estaño que inauguró el primer local en el viejo Mercado Central. También, hasta ahora se sirve en copita la famosa Uvita, una mezcla de vinos dulces que degustó tanto Carlos Gardel en 1933, como el actor norteamericano Danny Glover (Arma mortal), el año pasado.
Gonzalo Acosta logró una hazaña nada menor en estos tiempos. Actualmente, el bar también atrae a las generaciones jóvenes, en una mezcla muy particular con los habitués de siempre del café y los turistas que concurren a ver un verdadero espectáculo de tango. "La Uvita es el punto clave del Fun Fun. La gente que llega por primera vez es porque viene a tomar Uvita, por novedad. Asimismo, hemos incorporado otras músicas además del tango a la programación de espectáculos. Los sábados, por ejemplo, están los hermanos Ibarburu en el escenario, que son excelentes músicos. Eso trae mucha gente joven. Se ha formado toda una movida en esta zona, con el Fun Fun, La Estada y La Ronda. Es muy interesante lo que está pasando".
HISTORIA. En 1933 Carlos Gardel se acodó en el mostrador de estaño, tomó una copa de Uvita y cantó un tango a capella. La estadía del Mago quedó estampada en una fotografía con dedicatoria que cuelga de las paredes del actual Baar Fun Fun: "Para el campeón de la Uvita y Pegulo de Fun Fun sinceramente Carlos Gardel".
Para cuando Gardel visitó la entonces tanguería ya habían transcurrido casi cuarenta años desde que fuera inaugurada en el antiguo Mercado Central, en 1895, por don Augusto López, a quien justamente lo apodaban "Funfun".
De la mano del hijo del fundador, Raúl "Coco" López, la historia no se detuvo por 108 años, con un desfile permanente de personalidades como Pedro Figari, Pedernera, Labruna, "Pichuco", Julio Sosa, Piazzolla, Pugliese, Ringo Bonavena, Wimpi, Hugo del Carril, entre muchos otros.
Las paredes del emblemático café son reflejo de su más de un siglo de historia, con cientos de fotografías y dibujos de todas las personalidades que alguna vez se acodaron en el mostrador para probar la tan promocionada Uvita o el Pegulo. "Era otra de las bebidas características del Fun Fun, que actualmente no la hacemos más. Llevaba ese nombre porque dicen que pegaba fuerte", cuenta Acosta.
Un mozo con muchas historias
Testigo de gran parte de esa historia es Mario Remedio (75 años), mozo del Fun Fun de hace casi 49 años. "El Fun Fun ha sido y es mi vida. Siempre. Es impresionante a la cantidad de personas que he conocido, y que he tenido la suerte de servir. D’Arienzo, Canaro, Atahualpa Yupanqui, Hugo del Carril, mi amigo Alfredo Barbieri, el Manzanero, y muchísimas otras de todos los países", cuenta el hombre, con ojos visiblemente emocionados.
En el Mercado Central antiguo, Mario Remedio presenció rondas de políticos, de artistas, de tangueros e incluso de directores de diarios que se reunían en Fun Fun a jugar a la arrimadita "por la vuelta". "Una tarde incluso apareció, el entonces presidente Luis Batlle en mangas de camisas y sin guardaespaldas, como siempre andaba", cuenta el mozo.
Así como alguna vez atendió a Luis Batlle o a Atahualpa Yupanqui, actualmente Mario Remedio es el último en apagar la luz del Fun Fun, los viernes y sábado cuando las generaciones jóvenes copan el reducto hasta las 5 o 6 de la mañana. "Me da mucha alegría ver a toda esta nueva gente, porque me confirman que el Fun Fun continuará viviendo para siempre".