El fuego musical de Luis Alberto Spinetta

| Critica | Fabian Muro LUIS ALBERTO SPINETTA Músicos. Daniel Wirtz, Javier Malosetti, Nico Cota, Claudio Cardone, Rafael Arcaute, Baltasar Comotto. Sala. Cine Plaza Fecha. 26 de noviembre

La última presentación de Luis Alberto Spinetta en Montevideo fue un exuberante despliegue musical. Apoyado por una numerosa y excelente banda, el músico argentino ejecutó prácticamente todo su nuevo disco, Para los árboles, y adjuntó a ese repertorio algunos temas de su extensa y rica trayectoria.

Afecto al constante desplazamiento musical, el concierto del miércoles pasado fue otra demostración de la muy amplia y personal concepción que tiene el argentino del material con el que trabaja. A pesar de que prácticamente todo el concierto estuvo ceñido a un solo disco, lo que los siete músicos hacían en el escenario abarcaba muchos estilos: rock, pop, blues, funk, jazz y ‘electrónica’ entre otros.

Pero Spinetta no se limita a una mera acumulación de estilos. El cantante y compositor no transmite ni una postura exhibicionista ni tampoco una didáctica. Antes que una demostración de lo buena que es la banda o lo bien que él toca la guitarra, lo de Spinetta pasa por imprimirle un sello singular a los estilos que elige para vestir sus canciones. Por más que tome como referencia un formato como el blues, los compases de Spinetta siempre van a sonar a Spinetta y no a un "músico haciendo un blues".

Claro que, siendo músico y teniendo una banda como la que lo acompaña en esta gira, Spinetta se dejaba a veces llevar por el impulso eufórico que produce tocar con gente como Cota, Malosetti y Wirtz, por nombrar solos tres. Eso se tradujo en una sentida y compenetrada interpretación vocal y varios extensos solos de guitarra por parte de Spinetta, que brindó un contundente recordatorio de que como instrumentista es tan aplicado y sofisticado como en su faceta de cantante y autor de melodías.

El enfoque de Spinetta, sin concesiones hacia glorias pasadas, es exigente. Si no se conocía las nuevas canciones, mala suerte. El músico hizo oídos sordos a varios pedidos de la audiencia, pero llegó un momento en que no soportó más: "¿Quieren rock? ¡Cómprense un disco de Los Piojos!", le espetó a lo Dylan a unos espectadores que pedían insistentemente algo de rocanrol. Raro pedido de la audiencia, porque uno de los momentos cumbres del concierto fue cuando la banda hizo Yo miro tu amor, un blues-rock absolutamente demoledor. Las guitarras del "Flaco" y Comotto encendían el escenario. Malosetti y Wirtz, por su parte, no hacían otra cosa que avivar ese fuego, que abrasó a un Plaza boquiabierto ante semejante despliegue de potencia y energía.

Esas llamaradas bajaban en intensidad cuando Spinetta se adentraba en los paisajes más serenos de Para los árboles, como Sin abandono o A su amor allí, una de las mejores canciones de ese disco. Ahí, el que se destacaba aparte del protagonista era el percusionista Nico Cota con su batería digital, quien aportaba sutiles y complejos patrones rítmicos. Hacia el final del concierto, dos lujos: Las cosas tienen movimiento de Fito Páez y Me gusta ese tajo, clásico de Pescado Rabioso. Fue el broche de oro para otra gran noche de música, más allá de la ausencia o presencia del rock.

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