"El Cuarteto de Nos dejó de existir, hoy es otra cosa"

Riki Musso. El excéntrico guitarrista presenta su show "El calendario de Guenoa"

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Fue el miembro más retorcido del Cuarteto de Nos, pero siempre desarrolló su proyecto paralelo. En vivo no sólo presenta canciones, por momentos actúa y dialoga con videos y animaciones. Ahora hizo un casting por Facebook para formar un grupo.

Entre sus pares de lentes están los que aparecen en la portada de Raro. Es común que se ría al final de sus frases apretando los dientes. Riki Musso es un surtidor de ideas disparatadas, tan impredecible como sus canciones y espectáculos en vivo.

Desde que dejó El Cuarteto de Nos cuando salió al mercado Bipolar su vida no ha cambiado mucho. Se mantiene con cuatro trabajos fijos "y changas": "una de ellas es tocar y hacer música", dice al inicio de la entrevista. Además conduce un programa de radio llamado Servo en Emisora del Sur todos los miércoles a las 11 horas, colabora con Reporte Descomunal de TV Ciudad, dicta clases sobre sonido en la Universidad y tiene un estudio de grabación.

¿Por qué dejó el Cuarteto de Nos? "Porque dejó de existir. Se transformó en otra cosa. La banda ya en Bipolar casi no existía, era un colectivo que usó ese nombre por cuestiones comerciales, pero también lo podría haber usado yo si quisiera. No me interesó. Era un grupo que prácticamente no tenía guitarras y yo soy guitarrista, entonces me empezó a aburrir. Por otro lado, se convirtió en un colectivo que no tomaba sus propias decisiones estéticas y tampoco yo tenía una retribución económica tan grande como para decir: bueno, me la banco".

Si bien no hay rencor, dijo a medio camino entre el chiste y la seriedad: "no sé si alguna vez fuimos amigos. Si nos vemos está todo bien. Si se divierten que sigan haciendo eso. Si no se divierten es una pena que lo sigan haciendo". ¿Qué opina de Juan Campodónico? No mucho. "Con él está todo bien. Cuando hablo lo hago en general, cada uno se deja influir de quien sea hasta donde quiera".

Ese es Riki. El chico que ya en primero de escuela supo que no sería el popular del curso por sus problemas de visión que lo obligaban a usar enormes lentes y a veces a ir con un ojo tapado. Siempre fue el raro. Incluso comparado con su hermano Roberto, hoy líder absoluto del Cuarteto de Nos. "Él tenía una vida más normal que yo. Al menos le gustaba jugar al fútbol. Cuando éramos chicos vivíamos en el Centro, en Maldonado y Yaguarón, y no se podía estar con la pelota en la calle. Entonces íbamos a lo de mi abuelo que era agente de la CIA, en Malvín, y Roberto aprovechaba para jugar afuera. Pero yo me quedaba en el sótano donde había un laboratorio para revelar fotos, un transmisor de radioaficionados, un telégrafo y libros curiosos de electrónica. Ese lugar era mágico para mí. Creo que ahí empecé a pirar desde chiquito, con el olor de los micrófonos", revela.

Dice haber leído menos de veinte libros en su vida porque se le cruzan las líneas y entonces su imaginación empieza a funcionar más rápido que sus ojos. "Cuando quiero acordar me fui y me cuesta mucho concentrarme. Pero pude leer a autores que tienen la mente más podrida que yo como Bucovsky y Woody Allen, porque cuentan cosas que yo no podría haber inventado y me sorprenden".

Le gustan los documentales y evita ir al cine. Es "medio técnico en electrónica" y se fabrica sus propios pedales de guitarra. Pero por las dudas aclara: "me gusta la electrónica y la música, pero no la música electrónica".

Al aire en la FM 94.7 hace el proceso típico de quien escucha una banda por primera vez, compartiendo con la audiencia rarezas que descubre en Internet al azar, desde rock árabe hasta ritmos turcos.

Musso es tan impredecible que de pronto confiesa: "no sé si me gusta la música". Y uno se queda pasmado. ¿Cómo es eso? "Sí, me gusta hacer música pero me aburre escuchar música", confirma rápidamente; además en su caso, el laboratorio creativo da lugar a muchas cosas: hay canciones que terminan siendo videos y videos que terminan siendo casi `obritas` de teatro, que después le muestra a sus amigos, compila en un disco o circulan por el ciberespacio.

"Mis discos son muy distintos entre sí. Obviamente la palabra experimental me queda bien, pero la diferencia está en la forma de componer, de arreglar y grabar todo a la vez. Yo no escribo, grabo y borro". Así creó Autos nuevos y Doble identidad, dos de sus últimas canciones para el Cuarteto que pasaron por el tamiz de Campodónico. Claro que a Riki le gustan más sus versiones originales.

El próximo 15 de junio presentará El calendario Guenoa, un espectáculo que suma a La Sonora Tesla, integrada por Andrés Bedó en piano y acordeón, Roberto De Bellis en bajo y contrabajo y Sergio Tulbovitz en batería y percusión. Musso estará en guitarra, teclados y voz. Mientras que Leo Maslíah, con quien desarrolló espectáculos a dúo en el pasado, será el invitado especial. También es útil recordar que tanto Maslíah como Bedó pusieron sus teclas al servicio del Cuarteto alguna vez.

El humor tiene "un lugar implícito y no siempre intencional" en lo que hace. "Yo no me doy cuenta, siempre hablo con humor aunque no quiera", dice. "Cuando doy clases los alumnos se ríen y no entiendo por qué. En este espectáculo sí hay intencionalidad humorística porque las animaciones son muy bizarras. Yo no sé animar, lo hago con un software y dada mi torpeza e ignorancia empezaron a salir cosas ridículas. Por ejemplo, en un tema me acompaña una mujer virtual violinista y el violín atraviesa su cuerpo porque no hice click en la casilla que definía lo contrario. Pero así me gustó. También hay letras muy tristes. Hay un tema que se llama No me puedo mover y es de un tipo que está en silla de ruedas. Una vez alguien del público se enojó pero no era una burla, no hay ni una sola broma en la canción. Simplemente está el preconcepto porque se trata de mí. Eso durante un tiempo me hizo sentir encasillado: si no llegaba el chiste la gente se quedaba esperando. ¡Ahora ya no me importa!"

Como solista Riki va acomodándose, porque su ideal es estar "a un costadito tocando la guitarra" y no ser el gran protagonista. Así que "es hora de hacerse hombrecito", reconoce.

Música para nerds, "freaks" y gente normal

Según el propio artista, básicamente a sus conciertos van "anormales". (Lo dice y se ríe). "Pero estoy tratando de dejar eso. Los más nerds o los freaks eran siempre los fans de mis canciones. Ahora quiero que la gente normal me dé una segunda oportunidad".

Reconoce que es difícil ganarse un espacio como solista con una propuesta que rompe tan radicalmente con las formas. "No digo que estoy empezando de cero pero estoy empezando de tres. Me ayuda conocer gente del medio, pero es muy difícil. No tengo ni quiero tener un videoclip, y entonces es complejo hacer promoción. Por otra parte mis espectáculos no son sólo musicales".

Todavía algunos lo paran por la calle para felicitarlo por los últimos discos del Cuarteto sin percatarse que ya no forma parte del mismo. "A mí no me importa, no me paro a explicarle a cada uno. Otros directamente no me conocen. Y a los que me preguntan cuándo vuelvo al Cuarteto les digo que primero tendría que volver a existir. No sé qué puede hacer un guitarrista ahí dentro", agrega.

El proyecto que lo tiene entusiasmado es un trío que creó con dos músicos seleccionados a través de Internet. Se abrió un Facebook sólo para convocar a un casting de bateristas y bajistas "Sub 17". Ya los tiene y en la actualidad trabaja en canciones que podrían formar parte de un disco antes de fin de año. Por otra parte, todavía le parece raro que lo asocien con el rock cuando en general ha compuesto milongas, cumbias, calipsos, merengues y "cosas" que no sabe qué son.

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