El camaleón que hace justicia

Estreno. Llega "Rango", paródico `western` animado del creador de "Piratas del Caribe"

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GUILLERMO ZAPIOLA

Dos viejos cómplices se reencuentran, y tienen toda la intención del mundo de seguir trabajando juntos. Los créditos de "Rango", film animado que se estrena mañana, reúnen una vez más los nombres de Gore Verbinski y Johnny Depp.

El film es una suerte de "spaghetti-western" animado, cuyo héroe es un camaleón con problemas de identidad, amante del teatro, algo mitómano pero en el fondo buena gente, que aspira a convertirse en héroe y, efectivamente, las circunstancias lo obligan a ello cuando un aislado pueblecito se encuentre a merced de los malvados de turno. Los problemas empiezan para el personaje cuando sufre un accidente y termina en medio del polvoriento desierto de Mojave, llegando hasta un pueblo significativamente llamado Dirt, donde diversos animales intentan salvarse de una terrible sequía.

La broma arranca por supuesto desde el título, porque el nombre del protagonista suena, inevitablemente, de manera muy similar al "Ringo" que Giuliano Gemma encarnara en algunos Oestes itálicos (bueno, el personaje de John Wayne en La diligencia se llamaba también Ringo Kid), y la historia central es la de mucho otro `western` y en particular la de Siete hombres y un destino, hurtada por John Sturges del clásico Los siete samurai de Kurosawa. Un trío de lechuzas comenta en clave de corrido mexicano o balada las andanzas del protagonista, sus amigos y enemigos.

Johnny Depp aporta la voz del protagonista en la versión original del film, aunque habría que ver cuántas copias subtituladas llegan a Montevideo. Las voces originales incluyen a otros famosos como Abigail Breslin, Ned Beatty, Alfred Molina, Bill Nighy, Harry Dean Stanton y varios más.

"Creo que es una película para niños", dijo Verbinski en la conferencia de prensa junto a Depp en Beverly Hills. "Hay alegría, y luego nos metemos en los momentos existenciales". La frase alude a los diálogos de Rango con sus bichos amigos que, según se ha dicho, medio en broma, medio en serio "son por momentos de una profundidad digna de una discusión entre filósofos sobre el rumbo del mundo".

CAMBIO. La película es la primera de animación dirigida por Verbinski, y el primer largometraje animado en su totalidad en la empresa Industrial Light & Magic, la pionera compañía creadora de efectos especiales para el cine fundada por George Lucas.

No se puede esperar que Johnny Depp hable en serio cinco minutos seguidos, de modo que no puede sorprender que se haya sentido obligado a informar que siempre ha tenido una gran afinidad con los lagartos. "Son reptiles", explica el actor, "y yo me he sentido un poco reptil a veces".

De modo que cuando Verbinski lo llamó para hacer la voz de Rango, explica Depp, razonó que tenía "medio camino recorrido". Sabía qué hacer.

Depp reconoce que una parte de su personalidad continúa disfrutando particularmente cuando se involucra en proyectos destinados al público infantil, ya sea la saga Piratas del Caribe o algunos films que ha hecho con Tim Burton como Charlie y la fábrica de chocolate o Alicia en el País de las Maravillas. Hay algo de "síndrome de Peter Pan" en el actor, y tal vez no sea casual que haya encarnado justamente a Sir James Barrie, el creador de Peter Pan, en una película que no era para niños (Descubriendo el Pais de Nunca Jamás).

El actor razona correctamente que los niños, como público, son "el camino a seguir". No están manchados por la expectativa intelectual. Su respuesta ante una obra es "muy pura", y son los más sinceros espectadores imaginables. Si algo los aburre lo dicen sin tapujos. No puede decirse lo mismo de los críticos, o del público del festival de Cannes.

Depp cree también que los parámetros del público infantil están bastante por encima de lo que la industria cree, un punto compartido por el director Verbinski. "No hay que subestimar el nivel de comprensión de los pequeños", agrega este último, tras explicar que la película es la historia de "un lagarto en busca de su identidad y el relato de cómo se transforma en leyenda".

El director señaló también que con la colaboración de Industrial Light and Magic y la referencia a los clásicos `spaghetti westerns`, él y su equipo buscaron "crear un escenario cinematográfico completamente diferente que celebra las temáticas de los grandes `westerns` pero al mismo tiempo se divierte poniéndolos patas para arriba".

REVISIONISMOS. Es obvio que a Depp y a Verbinski les gusta el clásico cine de géneros, pero al mismo tiempo tienen una visión burlona y revisionista de sus estereotipos. El director había comenzado adaptando a ambiente norteamericano un arquetípico film de horror japonés en La llamada (2002), y luego consiguió con la saga Piratas del Caribe (especialmente con la primera entrega, La maldición del Perla Negra, 2003) lo que el cine comercial pocas veces logra: combinar dos géneros diferentes (la historia de capa y espada, y la película de terror con muertos vivientes), y conseguir que la mezcla funcionara adecuadamente.

En el caso de los Piratas, uno de los trucos que Verbinski y Depp jugaron inteligentemente fue el desplazamiento en el carácter del héroe. Nominalmente, el galán romántico era Orlando Bloom, a quien a lo largo de la historia, incluyendo el bigote, se le buscaba un parecido creciente con Errol Flynn. Pero el verdadero protagonista era (es casi innecesario observarlo) el tramposo, no muy valiente y hasta sexualmente ligeramente ambiguo capitán Jack Sparrow de Depp.

Todo indica que Depp y Verbinski van a hacer algo parecido en su inminente traslación a la gran pantalla de El llanero solitario. En declaraciones recientes, Verbinski ha dicho que le interesa hacer de Toro, el indio amigo del protagonista, el verdadero eje de la historia, y su narrador. Y al igual que Jack Sparrow o que Rango, Toro (interpretado por Depp) será un personaje ambiguo, mitómano, quizás sarcástico, que obligará al espectador a contemplar desde una perspectiva diferente al famoso héroe enmascarado. Algo de eso parecer estar ya en este Rango que llega ahora.

De un parque temático a una saga millonaria

Hay numerosas películas que han dado lugar a la creación de parques temáticos, pero lo contrario es más infrecuente. Y ese fue justamente el nacimiento de la saga Piratas del Caribe. Un parque temático de la empresa Disney sugirió a los ejecutivos de ésta y al megaproductor Jerry Bruckheimer la realización de un film de aventuras marinas con todas las de la ley: espadachines heroicos, damas en peligro a las que no siempre es necesario ayudar (porque realmente saben cómo arreglárselas solas), personajes de picaresca (obviamente el Jack Sparrow interpretado por Depp), y hasta una tradición de eventos sobrenaturales ambientados en el océano: barco fantasmas, malvados condena- dos a vagar eternamente por el mar, hasta el propio Holandés Errante en alguna de las secuelas. De todo eso hubo en la excelente La maldición del Perla Negra (2003), primera entrega de la saga, y se abusó luego de la fórmula en las dos continuaciones.

Que Depp era empero el eje de la saga parece claro en la nueva película de la serie, Pirates of the Caribbean: on stranger tides, actualmente en postproducción. Verbinski no está en el proyecto (el director será Rob Marshall, el de Chicago y Nine), Orlando Bloom y Keira Knightley se han perdido en lontananza, pero reaparece Jack Sparrow (y también el capitán Barbossa, interpretado por Geoffrey Rush). Y con eso alcanza para que sea Piratas del Caribe.

Los responsables del film han tenido empero el buen criterio de no querer seguir ordeñando la misma fórmula. La trilogía previa cerró con Piratas del Caribe: en el fin del mundo, y ésta no será una continuación sino una historia distinta acerca de la Fuente de la Juventud.

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