El agridulce sabor del reencuentro

| El talentoso Richard Linklater proporciona una secuela de su película "Antes del amanecer"

SENTIMIENTOS. Pasaron nueve años y los personajes (Hawke, Delpy) han cambiado, pero algo queda de los vínculos anudados hace ya tiempo y en otra ciudad. 200x154
SENTIMIENTOS. Pasaron nueve años y los personajes (Hawke, Delpy) han cambiado, pero algo queda de los vínculos anudados hace ya tiempo y en otra ciudad.

GUILLERMO ZAPIOLA

No hay que confundir Antes del atardecer, film que se está exhibiendo en el marco del Festival de Cine de Montevideo y se estrena hoy en Cinemateca 18 y desde mañana en varias salas capitalinas, con el mero operativo comercial de una secuela que reúne nuevamente elementos de una exitosa película anterior buscando una repercusión en taquilla. Hay en cambio una intención creativa en este film de Richard Linklater, protagonizado por Julie Delpy y Ethan Hawke, que prolonga un film anterior del mismo equipo (Antes del amanecer) realizado en 1995.

Quienes recuerden Antes del amanecer saben que el norteamericano Jesse (Hawke) y la parisina Céline (Delpy) se conocían durante un viaje en tres, dedicaban todo un día a vagar sin un rumbo muy fijo por las calles de Viena, y surgía entre ellos un sentimiento que quedaba pendiente en la promesa final de un reencuentro seis meses después: "Dame tu teléfono que te llamo", o algo por el estilo.

Al parecer, esa llamada no se produjo nunca, pero nueve años después Hawke es un novelista prometedor que llega a París para promover su libro, que es justamente una ficción sobre su aventura vienesa. Es inevitable que su antigua y fugaz enamorada Delpy se cruce nuevamente en su camino.

Observadores internacionales del film han elogiado el cuidadoso juego de complementaciones y oposiciones que el director Linklater establece entre este nuevo trabajo y su antecedente de hace casi una década. Al comienzo, se ha dicho, un montaje de silenciosos ‘flashbacks’ da cuenta de los estragos que el tiempo ha provocado en alguno de los personajes, dando cuenta de una primera relación con el pasado. Y si la película anterior terminaba con imágenes de los lugares que sus personajes habían recorrido durante su desarrollo, la de ahora comienza con los rincones de París que ellos habrán de recorrer después.

Ese juego de inversiones y reflejos incluye algunas referencias explícitas al film del francés Jacques Rivette Céline y Julie navegan (Celine et Julie vont en bateau, 1974), empezando por supuesto con el nombre mismo del personaje encarnado por Delpy. En el film de Linklater, quienes navegan por el Sena en un crucero son Céline y Jesse, pero la similaridad con aquel (por cierto, muy intelectual) antecedente se extiende a sus conversaciones y a la exploración de la idea de que lo que ya ocurrió sigue ocurriendo, constante y simultáneamente. La reflexión sobre el tiempo, su duración y sus efectos sobre la gente impregnan el relato.

DIRECTOR. Richard Linklater es un caso extraño de cineasta norteamericano, un semiindependiente que se mueve en los límites del ‘mainstream’, acaso sin ser demasiado notado por el gran público, pero que sin embargo se las ha arreglado para aportar una serie de films realmente valiosos y considerablemente personales. En los años noventa se hizo de un nombre con un par de bizarras comedias (Slacker, 1991; Dazed and Confused, 1993), y se afirmó especialmente con Antes del amanecer (1995), cuyo tema y personajes retoma ahora, con los mismos actores de entonces. Más cerca había hecho Escuela del rock, una comedia inteligente que tuvo poca suerte con la crítica y el público, y que merecería una segunda oportunidad.

Linklater concedió en Antes del atardecer una amplia participación en la elaboración del libreto a sus actores, quienes crearon su propio diálogo a partir de la idea general de la escena propuesta por el director (de ahí que Delpy y Hawke figuren también en los créditos como colibretistas). Se ha señalado empero que, en términos estrictamente cinematográficos, hay poco de improvisado en Antes del atardecer. La crítica internacional (hay un extenso ‘dossier’ sobre el film en la exigente revista británica Sight and Sound) ha destacado la cuidadosa planificación de sus largas y fluidas tomas que siguen a los personajes a través de la ciudad, y en las que se ha querido ver un valor metafórico: los espacios físicos serían el reflejo de espacios emocionales, el pavimento por el cual los personajes acaban de pasar sugiere la idea del tiempo y la distancia que han debido recorrer para llegar hasta allí. Allí se entiende entonces, como lo señalara una cronista argentina, cuál es el verdadero protagonista del film, o por lo menos uno de ellos: el tiempo que pasaron juntos, el tiempo que estuvieron separados, el que les queda (acaso) hasta la nueva despedida.

Heridos por el paso de los años

Los nueve años que han pasado desde el rodaje de Antes del amanecer están muy marcados en el rostro de Ethan Hawke, pero el actor sostiene que fue una real satisfacción (además de un desafío) reencontrarse con su personaje de entonces. De hecho, afirma Hawke, es algo que tanto él como Delpy deseaban, y trabajaron duro para lograrlo.

"No se trataba de la clase de película por la cual la gente muriera de ganas por vernos en una secuela. Eramos nosotros los que lo queríamos, y debíamos esperar varios años para estar en condiciones de hacerla. Tanto Rick (Linklater) como Julie y yo estamos enormemente agradecidos por la oportunidad que tuvimos", afirma Hawke. Y agrega: "Hacer una película personal. Cada vez se hacen menos películas así. Es una película que no encaja en ningún género en particular. Por eso yo estaba tan emocionado por volver, y trabajar con Julie me resulta muy fácil, además. Disfruto enormemente haciéndolo".

Ya se ha señalado que Linklater incorporó a Hawke y Delpy como colibretistas de su film. Ambos pudieron trabajar en el libreto, escribir su propio diálogo y eventualmente modificar cosas en el momento mismo del rodaje, si descubrían que los espacios o las locaciones no resultaban plenamente adecuadas para lo que habían decidido en principio. Cuando se le pregunta a Hawke cuánto hay de su propia personalidad en el carácter que interpreta en la pantalla, el actor responde: "Siempre he visto a Jesse como una tercera parte yo mismo, una tercio Richard Linklater y un tercio la fantasía de Julie Delpy acerca de un hombre".

Volviendo a un mismo personaje

Julie Delpy asegura que vio a Ethan Hawke como "un muñequito" la primera vez que actuaron juntos en Antes del amanecer, aunque el actor retruca que para ello sus pies son demasiado grandes. Pero Delpy agrega que corrigió esa impresión, y que considera que Hawke maduró aún más en los nueve años que separaron ese film de su secuela.

Cuando se le pregunta cómo se sintió al retomar el personaje, Delpy agrega: "Ethan y yo conocíamos la película muy bien. Un cantidad de cosas habían quedado en nuestras cabezas, y salieron a relucir en cuanto nos pusimos a escribir el libreto juntos en el 2002. Dos semanas antes de empezar a rodar volvimos a ver Antes del amanecer. La vimos juntos, y pasamos un rato estupendo haciéndolo. Nos reímos y nos divertimos, la clase de cosa que la gente hace cuando se ve a sí misma con diez años menos. Ahí terminamos de convencernos de que teníamos que hacer la nueva película, porque la primera era tan dulce, tan romántica. Y teníamos también que hacer una película distinta, sin tenerle miedo al hecho de cuánto habíamos crecido en el tiempo transcurrido. Los personajes han cambiado, y ahora no todo es tan dulce y tan romántico, pero eso nos daba toda otra dimensión a explorar".

Delpy disminuye el margen de "improvisación" que pudo haber en el rodaje del film. "En realidad todo estaba escrito y ensayado", asegura. La actriz reconoce en cambio que hay mucho de autobiográfico en su personaje, en particular en frases e ideas que ya había pensado en otro momento y para otras películas, y que se sacó el gusto de incorporar ahora.

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