Buenos aires
Las memorias de Tato Bores, el cómico político más famoso de Argentina, redactadas cuando el cáncer acechaba su vida, han sido compiladas por el periodista Carlos Ulanovsky y publicadas por el sello Emecé para América Latina.
Las memorias inéditas de Bores están acompañadas por una investigación periodística e histórica del equipo encabezado por Ulanovsky que accedió a material fotográfico, fílmico y gráfico exclusivo, utilizado para ilustrar el libro titulado, simplemente, "Tato". Este trabajo demandó decenas de entrevistas, incluidos los ex presidentes Raúl Alfonsín y Carlos Menem, además de ex compañeros de trabajo, guionistas de sus programas, artistas que compartieron los escenarios y sus hijos, quienes cedieron las memorias de su padre que guardaban desde su muerte en enero de 1996.
Las memorias que Tato no completó por el avance de la enfermedad, contienen información personal y profesional, que expresan diferentes estados de ánimo, desde el avispado observador de la realidad política de su país, al artista desocupado y desencantado que se aproxima a la muerte. Precisamente, el 20 de junio de 1994, cuando escribe la primera página de sus memorias comenta que después de ganar el año anterior cuatro Martín Fierro "les voy a contar un secreto: no me quiere ningún canal".
A lo que agregó: "claro que no tener laburo me perturba. No es lo mismo caminar por la calle un lunes, después de un programa de 30 puntos de rating, que caminar un lunes después de varios meses sin trabajar".
Ulanovsky explica que "los textos fueron respetado en su totalidad, aún a riesgo de inevitables imperfecciones de construcción gramatical". En una de sus últimas entrevistas, concedida en Punta del Este a la revista dominical Viva en octubre de 1994, Tato evitó cualquier referencia a su enfermedad, aunque confesó: "me siento un poco jubilado", y le adjudicó a "una mano negra" que ningún canal quisiera contratarlo.
En esos tiempos gobernaba el presidente Carlos Menem y su política de privatizaciones había sido tema de sus monólogos cortantes e irónicos de los domingos por la noche, aunque públicamente sólo había tenido un conflicto de censura previa con una jueza de Buenos Aires.
Aquel episodio había sido un percance menor comparado con el levantamiento de su programa en agosto de 1974, luego de la muerte del ex presidente Juan Domingo Perón y la irrupción, meses después, en su departamento de un grupo armado, que en realidad buscaba a una sobrina que era militante universitaria de izquierda.
Tato Bores -su nombre verdadero era Mauricio Borensztein- recién consiguió volver a la televisión en 1978 con la dictadura y a mediados de 1979 dejaron una bomba frente a su departamento, que no llegó a explotar.
Ulanovsky fue curador de la muestra Expo Tato, Tributo audiovisual al actor cómico de la nación, realizada entre julio y setiembre de 2002 en el Centro Recoleta de Buenos Aires. (ANSA)