Edificio histórico convertido en librería

Pablo Ferrando. El inmueble de carácter patrimonial albergará también un restaurante

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CARLOS REYES

Un emblemático edificio de la Ciudad Vieja, la Casa Pablo Ferrando, reabrió sus puertas a la Peatonal Sarandí para ofrecer una librería que seguramente se convertirá en una referencia para los amantes de la lectura, el cine y la gastronomía.

El flamante comercio asombra por la cantidad y variedad de libros que ofrece, en el marco de un edificio histórico que tiempo atrás fue objeto de debates acerca del modo en que se llevaba adelante su recuperación. Se trata de la nueva librería Más puro verso, la segunda casa de Puro Verso (en 18 de Julio 1199 esquina Cuareim) que brindará 700 metros cuadrados de publicaciones, DVDs y música.

"La esencia de este proyecto son los libros -contó a El País Ruben Forni, uno de los dos propietarios de la librería-, partiendo de la idea de una librería general, aunque con cierto acento en el material vinculado con la imagen, como el arte y arquitectura. También vamos a desarrollar el área de CDs y películas en DVDs, buscando ofrecer buen cine, nacional y extranjero de distintos sellos".

Entre los libros, Más puro verso trabajará con material de las distribuidoras y las editoriales locales, además de importar obras por su cuenta. Dentro de seis meses, cuando la librería esté a pleno, entre las dos casas Puro verso sumarán más de 200 mil libros a la venta, entre ellos muchas publicaciones sobre ciencias humanas.

"Ésta es una librería general -explica Forni-, porque el mercado acá no permite desarrollar librerías especializadas de esta magnitud. Por otro lado, la cantidad de libros que se edita actualmente en el mundo (sólo en España se publican unos 70 mil al año) hace que el material se acumule rápido, aunque permite tener una oferta variada y diferenciada, porque de algunos libros tenemos cuatro o cinco ediciones de distinto precio".

En cuanto al público, Forni señala que cuando abrió la casa de 18 y Cuareim "fueron un poco ingenuos", puesto que nunca se imaginaron que los turistas fueran a comprar tanto material. También el cliente uruguayo es variado en edad y características, aunque el librero declara que "tiene la barrera del precio: un libro puede costar la décima parte del salario de un profesor".

En la segundo piso se abrirá un restaurante y cafetería que apuesta a lo íntimo, con diez o doce mesas. También tendrán cabida todo tipo de actividades culturales, como presentaciones de libros y las charlas, no descartándose tampoco la música. "La idea es que a partir del espacio se vaya armando lo más compatible".

Por el carácter monumental del edificio, la nueva librería se asemeja en algo a la librería Ateneo, de Buenos Aires. "Hay cierta similitud -reconoce el empresario-, por tratarse de un edificio emblemático, pero nosotros no nos inspiramos en ella ni la tomamos como modelo: el proyecto surgió de nosotros mismos".

Forni, que con su socio Fernando Castillo ha alquilado este enorme local y ha realizado una inversión de 20 mil dólares, sostiene que "hay otras inversiones de menor riesgo, pero esta ofrece la satisfacción de un proyecto cultural". Al respecto, ya trabajan en conjunto con sus vecinos del Museo Torres García, a la vez que buscan fortalecer el circuito de librerías de la zona, como Linardi y Risso y El Galeón, además de integrar a las galerías de arte y al Teatro Solís.

El diseño original de la Casa Pablo Ferrando era de un solo espacio de seis pisos, y luego se dividió en varios pisos. Hacia 1970 fue reformado y dos décadas después cerró para dar paso a otra reforma (y un debate) a partir de su carácter patrimonial.

"Si no fuera un edificio de carácter patrimonial igual no hubiéramos tocado nada, porque lo queremos conservar como está. Incluso le hemos restaurado algunos espejos, columnas y hecho tallas a mano, porque para nosotros es como sagrado", remata el librero.

Un estilo entre dos tendencias

La Casa Pablo Ferrando fue levantada en 1917, por los arquitectos Tosi, en el enclave de Sarandí y Bacacay. Esa particular ubicación fue subrayada por un diseño monumental, que se eleva desde los grandes portales de la fachada y hasta la cúpula. Marta Canessa de Sanguinetti, en su libro "Ciudad Vieja de Montevideo", señala a este edificio como un ejemplo del uso del hierro con carácter estructural, sin otro revestimiento que el vidrio. "Se acerca así -dice la investigadora- a aquella arquitectura metálica, más de ingenieros que de arquitectos, que se desarrolló en Europa ampliamente a partir de 1880. Con todo es, únicamente, no más que un tímido intento porque su fachada reitera los modos propios del eclecticismo. Los dos últimos pisos pagan tributo al disfraz historicista y, dentro de él, a la corriente francesa de gran boga en la época. Los tres pisos inferiores revelan otra intención estética por medio del uso extensivo y completamente uniforme del vidrio. Todos estos elementos, entonces, lo convierten en un interesante exponente de la arquitectura transicional".

Entre las refacciones que se le realizaron en los últimos años al edificio destaca la restauración de su cúpula, que se hizo a partir de fotografías antiguas y le permitió volver a lucir el techo revestido con cerámica de color oscuro, que a la luz parece de color azul.

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