Cualquier obsesivo del jazz sabe que, desde sus comienzos, el Monterey Jazz Festival ha producido algunos de los mejores momentos en la historia del jazz.
Una de las personalidades más asociadas a ese festival, de las que más historia ha hecho en el marco de ese evento, es el trompetista Dizzy Gillespie.
En el año 1965, Gillespie recibió una mención apropiada para su contribución al festival: se lo denominó como anfitrión de una edición del que llevó el título "Tributo a la trompeta", celebrado en conmemoración del 65 aniversario del nacimiento de Louis Armstrong.
Para la ocasión, su orquesta -coordinada y dirigida por el arreglista Gil Fuller, con quien ya había compartido carrera tiempo atrás- acompañó una velada en la cual Dizzy, junto a James Moody, se repartieron el protagonismo. Todo eso está registrado en un cd (Dizzy Gillespie & James Moody with Gill Fuller) que, además, lleva el prestigio del sello Blue Note.
Del track 1 al 8, lo que resuena es la trompeta de Gillespie. Del 9 al 20 llega el saxo de Moody, en todos los casos bien secundada por un grupo de músicos tras canciones que, según los expertos, luego definirían lo que hoy se conoce como "jazz moderno". Groovin´high es una de esas grandes piezas legendarias que sonaron en el show y fueron incluidas en el disco.