MATÍAS CASTRO
La relación del Nobel portugués de Literatura José Saramago y su segunda esposa, Pilar del Río, es retratada en el documental que, sin vueltas, se titula "José y Pilar". Se estrena hoy en Cinemateca 18 y se exhibe hasta el miércoles próximo.
Para quienes cultiven el dicho que reza que "Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer", esta película podría arrojar más elementos para ver si realmente ocurre así. Algunas reseñas afirman que aquí aparece una faceta desconocida del escritor, centrada en su relación con la periodista española con la que estuvo casado entre 1988 y 2010, cuando falleció. Ella estuvo junto a él en la parte más intensa de su carrera como escritor, cosa que incluye también el crecimiento de su popularidad en todo el mundo y el aumento de la atención mediática que comenzó a recibir con los años. Estaba junto a Pilar del Río, por ejemplo, cuando escribió Ensayo sobre la ceguera, la novela más vendida de toda su bibliografía.
Sin importar los años, las nuevas generaciones siguen acercándose a la obra de este portugués de orígenes humildes y carácter frontal. Prueba de ello es el dato de que Miguel Goncalvez Mendes, el director del documental, tiene treinta y tres años, cosa que quiere decir que apenas tenía tres años cuando Saramago publicó Levantado del suelo, la novela con la que empezó a ganar prestigio en el mundo de las letras y que marcó el estilo de su prosa.
"Desde mi adolescencia, he sido un gran fan de José. Básicamente, de forma muy primaria, quería conocerle y pensé que hacer una película era la mejor manera de hacerlo", explicó el realizador sobre este documental que exigió cuatro años de trabajo. De todas maneras la negociación exigió cierta tenacidad de su parte, ya que el escritor se negó a mostrar su relación con Pilar. El argumento que manejó el realizador fue que quería mostrar cómo era su vida tras el premio Nobel, convertido en una suerte de estrella pop de las letras, y cómo eso afectaba a su pareja.
"Pienso que es algo más que una historia de amor", agregó el realizador en una entrevista publicada en la revista Culturamas, "quería huir del típico documental tradicional y construir algo que fuera casi ficción". Para ello llegó a filmar unas 240 horas de material, que es incluso mucho más de lo que muchísimos documentales de prestigio utilizan como base. A partir de ahí tuvo que internarse durante un largo tiempo en la sala de montaje hasta llegar a tener una primera versión para cines y televisión.
"Cuando enseñé a José el primer montaje de tres horas y media estaba temblando, porque en la película hacía que él se enfrentara a su propia degradación física", contó sin agregar que luego hubo otro proceso de depuración que la dejó en las dos horas de duración que tiene ahora. "Sin embargo, él me dijo: `Algunas veces tenía dudas de lo que estabas filmando, porque no entendía el interés que podría tener, pero creo que has hecho algo más que una película sobre nosotros dos; has hecho una película sobre las relaciones y la vida`. En efecto, ése era mi objetivo".
Convencer a Pilar para que lo autorizara a filmar fue un proceso aparte. Uno de sus recursos fue "permitirles" que se quedaran con la idea de que serían una o dos semanas de rodaje, como había pasado en documentales de televisión que se hicieron sobre ellos. Goncalvez se apoyó en la relación que ya tenía con el escritor para meterse aún más y, como él mismo dice, lograr una relación de amistad "y una gran confianza para llegar a un punto de verdad". "Lo que realmente me interesaba era mostrar su cansancio o cómo se dormía en una conferencia junto a Gabriel García Márquez. Básicamente, quería huir del documental tradicional sobre el hombre y la obra... lo que yo quería era mostrar a una persona que sabe que su tiempo se está acabando y lo que eso significa para él".