EL MERCURIO | SILVIA MAESTRUTTI
Dexter Morgan es un sociópata que va por la vida matando a sangre fría convertido en una especie de justiciero. No mata a cualquiera, sus víctimas son asesinos seriales que viven en la impunidad... hasta que él los encuentra.
Y eso es, paradójicamente, lo que lo hace tan encantador. La serie, que forma parte de las pantallas de Fox y que también está disponible en DVD, tiene un séquito de seguidores fieles en Estados Unidos, donde, ya por su tercera temporada, se ha ganado de sobra el `status` de culto entre sus devotos fans. Aunque parezca retorcido, se hace fácil estar del lado de un personaje intrigante que puede desmembrar a un ser humano sin el más mínimo remordimiento pero que a la vez lo hace siguiendo un estricto código ético, en el que los muertos son siempre escoria y los inocentes nunca corren peligro.
"No sé bien por qué la gente siente tanto afecto por Dexter", reflexiona quien lo interpreta, el ex actor de Six feet under Michael C. Hall, 37 años y con cara de chico bueno. "Creo que la audiencia lo ve como un antihéroe, por eso se identifica con sus compulsiones y termina sintiendo simpatía por un personaje que, en el papel, está haciendo cosas condenables. ¿Será que los televidentes creen que sus víctimas merecen morir? Puede ser, pero no me cuestiono la simpatía que genera Dexter".
El actor, que tiene un pasado en el teatro y ha sido nominado a dos Globos de Oro y un Emmy por su caracterización de este peculiar asesino rescatado de una novela de Jeff Lindsay, se encuentra por segunda vez en su carrera en la mira de los medios. Y eso, cabe aclarar, no es algo que él disfrute mucho.
En un reciente encuentro con la prensa en un elegante hotel de Beverly Hills, de barba crecida, trata de pasar inadvertido sin lograrlo. Si bien el personaje que interpretó en la notable serie de HBO Six feet under, David Fisher, le dio su cuota de fama, es con Dexter que al fin entró definitivamente en las grandes ligas.
Michael C. Hall en persona tiene una actitud parecida a la de su personaje en Dexter. Está quieto, observando intensamente lo que le rodea. "Soy discreto, trato de no ir a los lugares donde se concentran los paparazzi", dice sobre su soterrada manera de vivir su minuto, bueno, su año de gloria. "Y cuando me encuentro en medio de una multitud y siento que alguien me reconoce, simplemente trato de ser cordial y no detenerme ni por un minuto (se ríe). Eso es lo más difícil. Lo otro, actuar de psicópata, es simplemente un trabajo que me gusta hacer".
Su carrera televisiva está estrechamente relacionada con la gente muerta. En Six feet under era el hijo mayor que se quedaba a cargo de la funeraria de su padre, maquillaje de cadáveres incluido, algo que en algún punto se acerca a lo que hace en Dexter. "Recuerdo con mucho cariño mi personaje en Six feet under. Fue muy excitante ser parte de ese programa. Y, sí, es cierto ahí me acostumbré a estar entre cadáveres de utilería, una cosa muy, muy útil para lo que vino después. Estoy muy agradecido porque, además, ese `show` me condujo directamente a esta serie, ya que uno de los productores es jefe de programación en Showtime y luchó para que yo me quedara con este rol increíble".
Una de las claves del éxito de esta serie de culto que transcurre en la cara B de un Miami caluroso, pecaminoso y criminal, es cómo el personaje central maneja sus secretos, su doble vida: porque de día Dexter es un correcto forense, muy cómplice de su hermana y compañera de trabajo, quien desde hace años persigue al asesino que mata a gente culpable sin saber que lo tiene al lado. "No practico el secretismo habitualmente en mi vida privada. Pero creo que los secretos son importantísimos a la hora de crear tensión dramática". Y vaya que funcionan en esta serie, que ha sido bendecida por la crítica y que la revista Empire incluyó entre los 30 `shows` más importantes de la TV de todos los tiempos.
Como ocurrió con Tony Soprano de Los Soprano, Dexter invita a la audiencia a sumergirse en una cierta ambigüedad moral. Estamos en presencia de un perito en rastros sanguíneos que trabaja para el departamento de policía de Miami, mientras, en su doble vida, se dedica a desmembrar psicópatas como él que han logrado escapar de la justicia. Detrás arrastra una terrible historia, después de haber visto como asesinaban a su madre. Su padrastro, un ex policía, le ha hecho creer desde niño que matar es su único destino y que los sentimientos no van con una persona como él. Y es de este modo que Dexter acarrea un estricto código consigo, mientras cuida a su hermana, también policía, y enamora a una ex víctima de violencia doméstica, madre de dos hijos que lo tratan como a un padre postizo.
-Cada vez Dexter se ve más humano a pesar de que de entrada dijo no tener emociones. ¿Por qué lo hace?
"Es una evolución natural del personaje. La audiencia necesita ver a Dexter experimentar humanidad. Aunque él debe mantener vivo el elemento sociópata, si no cómo haría para seguir matando gente, porque es lo que el público quiere verle hacer. Al principio de la serie él dice que está actuando sus emociones, que no siente nada, pero no se le puede creer mucho. Después de todo trata de ser buena pareja y buen padre postizo".
El actor no tiene inhibiciones cuando le toca hablar de cómo preparó su polémico papel. Para empezar, estuvo durante meses hablando con peritos de la policía, empapándose de los términos crimen y castigo y de la mentalidad psicopática. "Y también leí libros escritos por investigadores del FBI que han seguido sociópatas. El análisis de campo lo hice con peritos en rastros de sangre de la policía de Miami, para ver cuanta tensión existe entre estos personajes de civil y los uniformados. No creo haber estado en contacto directo con asesinos, al menos no conscientemente".
-"Dexter` es una serie que logra una complicidad casi completa ¿cómo logran eso?
"Creo que es la voz en off de Dexter en cada episodio, que te invita a que lo acompañes en el viaje de la serie. Pero no hay una intención deliberada de hacerte cómplice. Eso nace solo. Ahí es el televidente el que agrega su propia cuota de ambigüedad".
Nada más cierto. Gracias a una trama ingeniosa y a la lograda interpretación de Michael C. Hall, Dexter es una de las más notables experiencias del cable de los últimos años. Pero son sus fans los que han colaborado para hacer de su protagonista el nuevo gran antihéroe de la pantalla chica.
Que la vida privada siga siendo privada
Aunque Michael C. Hall vive y actúa en Los Angeles haciendo como si respirara el aire de Miami, la verdad es que su hábitat natural es Broadway. Dotado para los musicales, el actor ha puesto calor y humanidad a los escenarios de Broadway en una docena de musicales, entre ellos Cabaret, bajos las órdenes del director de cine y teatro Sam Mendes. De hecho, fue en medio de las bambalinas y el aplauso del público que compartió escena con su primera esposa, la actriz Amy Spanger. Pero de su vida privada Michael C. Hall no habla mucho. Le gusta el rodeo, la ambigüedad. En público jamás se refiere al romance que las revistas del corazón aseguran que mantiene con su compañera de elenco Jennifer Carpenter, quien encarna a la hermana de Dexter en la ficción.