REBAR
Toda iniciativa que tienda a mejorar la salud de la gente mediante campañas de prevención -cualquiera sea el país en que se desarrollen- debe ser estimulada. Es lo que corresponde hacer: y lo hizo la periodista de "Clarín", Aldana Sanders, al dedicarle una nota a un familión que se ha hecho conocer en Avellaneda, primero, y el resto de la Argentina a raíz de una muestra de solidaridad que alerta contra el cáncer de mama. Ocho primas y una tía -cuyas edades oscilan entre los 48 y los 73 años- se prestaron a posar para un calendario de desnudos artísticos, que sea un valioso soporte de su plan.
No les importa que la idea no sea original, sino calcada de la película "Chicas de calendario", que destaca la acción de un grupo de mujeres inglesas, que aligeran sus prendas a objeto de fotografiarse con fines benéficos, y recaudar fondos para obras de servicio comunitario.
El comienzo del emprendimiento de "las vecinas de Avellaneda" se remonta a 1997, cuando seis primas hermanas, dos primas políticas y una tía, adoptaron la costumbre de reunirse una vez por mes para compartir aficiones, tendencias, y proyectos que tuvieran un destino solidario. Lógicamente, no todo fue el reino de la alegría: hubo interferencias tristes que justamente por esa unidad pudieron sobrellevar, menos penosamente, en el lapso de trece años.
Surgió así la idea de escribir un libro de la familia, que se le ocurrió titular "Primas al desnudo". Se dividieron los papeles... y las poses.
Patricia -que con sus 48 años es la menor de todas- posó con accesorios deportivos. Lita (63), lo hizo en práctica de yoga. Mirta, aprovechó para pasarse una tandita de su profesión: la alta costura. Hilda -que pisa los 60- con un pasado de actriz, aparece en una cocina preparando una crema batida. Carmen (de 63, como Mirta) optó por la jardinería, en tanto Amelia (dos años mayor) demostró su gusto por viajar. Mabel (49) muy feliz con su profesión de abogada, se "desnudó" en nombre de la ley. Y su colega Gladys -maestra, además- que cantó la cincuentena, exhibió algo de lo que le obsequió la generosa naturaleza, tapando el imaginable resto con la guitarra.
La tía Vilma, de 73 cumplidos, permaneció fiel a sus tejidos y con ellos se fotografió... aunque, venciendo a una verguenza que le atacó cuando se venía su turno, acomodó los flecos que le cubrían demasiado las piernas... que aún están en tiempo de verse.
Para este noviembre, tenían fijada la presentación del calendario de 2011: quien lo mire en cada amanecer, para saber en qué día vive, seguramente se sentirá "tocado" por el combate que esta familia emprendió para vencer un riesgo antes de que surja.