De la dignidad

Antonio Larreta

Anoche, en una comida familiar, mis dos hermanas dieron en recordar el plebiscito del 80, y en medio de la emoción de la memoria, intacta diría yo, con que las dos lo revivían, una recordó una anécdota de Maneco Flores. La noche antes había dicho (a Tucho Methol, por más datos): "Mañana se verá si algún día fuimos de veras la Suiza de América". Y se vio Yo no viví ese día más que desde Madrid y por teléfono de larga distancia: "Ganó el No" gritó una de ellas, y para mí fue, antes que nada, un jeroglífico. Y después lo entendí.

Hacía más de ocho años que estaba exiliado y estaba saliendo todavía de una depresión grave de la que quizás hablo demasiado a menudo, quizás por la sencilla razón de que fue la experiencia más intensa de vida —o de muerte— que tuve alguna vez. Pues bien, había ganado el "No" y ya "parecía menos imposible el regreso". En realidad, exactamente quince diez antes había habido un anticipo de orden personal. Yo había ganado el Premio Planeta, y eso había significado mi resurrección en toda la prensa escrita, oral y televisiva de mi país, tras ocho años de no existir por decreto dictatorial. Nunca sabré si esa situación tenía algo que ver con mi enfermedad. La depresión tiene una cuota terrible de misterio. Pero de vez en cuando el país nos confirma aquello de Maneco. A veces basta el gesto de una sola persona. Estoy hablando de la renuncia de Chifflet, que creo fue el desencadenante de la exaltación fraternal de anoche. El pretexto parece, si no nimio, exótico.

Haití. Soldados uruguayos en el país más ignorado, más excluido, de América Latina. Hasta el punto que conocemos más sus aproximaciones literarias, incluido el vudú, que su realidad social. Pero para una conciencia política y humanística como la de Chifflet, para una dignidad como la suya, esa exclusión, esa indiferencia, ese desprecio, debe haber sido un acicate, un estímulo de su responsabilidad.

El ojo despiadado de la televisión descubrió su emoción. Chifflet lloró. Ahora sí que van a temblar las raíces de los árboles.

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