Cuando los argentinos se animan

| "Patoruzito 2" y "El ratón Pérez" serán atracciones muy fuertes para las vacaciones

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BUENOS AIRES | LA NACIÓN | CLAUDIO MINGHETTI

En lo que va de 2006, el cine argentino no ha ofrecido todavía un título que superara ni se acercara al millón de espectadores. Quizá la sorpresa llegue durante las vacaciones de invierno y con películas dedicadas, principalmente, al público infantil.

Las dos sorpresas locales para chicos de hasta diez años, más o menos, están en manos del pequeño hijo de un cacique tehuelche de historietas y de un ratón, al que todos conocen por una leyenda mágica que se transmite de generación en generación. Pero mientras que Patoruzito 2: La gran aventura y El ratón Pérez llegarán juntas a Uruguay a partir del viernes, a Argentina lo harán por separado: el cacique se instalará en las salas porteñas el viernes, y El ratón Pérez lo hará el 13 de julio en simultáneo con Brasil, México y España. Los dos personajes son pequeños, pero capaces de enfrentar con mucho coraje a cualquier otro producto, incluso a los de Hollywood, que compiten con su monumental tecnología y, fundamentalmente, con muchos -realmente muchos- millones de dólares más. Cars, de Pixar-Disney, y Vecinos invasores, de DreamWorks, por ejemplo, costaron más de 70 millones de dólares cada una, entre 20 y 30 veces más que las argentinas.

CORAJUDOS. Auténtico éxito de público en 2004, Patoruzito llevó alrededor de 2 millones y medio de espectadores, convirtiéndose así en una de las películas argentinas más taquilleras de la historia. La segunda generación de personajes creados por Dante Quinterno (1909-2003), allá en la década del 40 (en realidad Patoruzú data de 1927), que esperaron más de medio siglo para convertirse en un auténtico largometraje de dibujos animados no desilusionaron a sus productores de entonces. Aquel megaéxito, respaldado por Jorge "Corcho" Rodríguez, el polémico empresario que está al frente de RedLojo; Carlos Mentasti, que guía los pasos de Telefé Cine, y Pablo Bossi, de Patagonik, pero en especial el primero, asociado con Los Tehuelches, la empresa propietaria de los derechos sobre esas entrañables criaturas dibujadas originalmente por Quinterno, dio nuevo impulso a la animación en la Argentina. Con la infraestructura montada por Patagonik (que ya había producido el largo de ciencia ficción Cóndor Crux y la serie Dibu), el trío salió a la carga con un largo de animación que debía seguir las reglas de un género muy transitado por Manuel García Ferré, con contenidos actualizados de acuerdo con personajes mejor conocidos por abuelos y padres que por los chicos del nuevo siglo. La respuesta del público fue contundente: logró superar a sus feroces competidores norteamericanos.

De aquel entusiasmo surgieron nuevos proyectos que incluirían a otros parientes, conocidos y amigos de este pequeño gran hombre descendiente de la dinastía Patoruzek.

Rodríguez, ahora con su propia empresa de animación, en coincidencia bautizada como Indiecito, y nuevamente aliado con Mentasti, sin Patagonik pero con Cartoon Network (del grupo Turner), comenzaron a producir en ese mismo 2004 una segunda entrega, además de cortos para su emisión por el canal de cable.

Esta vez, Patoruzito llega a la ciudad para participar de un gran desfile patrio como representante de su pueblo. Una vez en Buenos Aires se encontrará con la malvada bruja Jiuma, con la que deberá enfrentarse para liberar al hada Limay y lograr que el bien, una vez más, triunfe sobre el mal. Además del pequeño aborigen, volverá el precoz -y algo procaz- Isidorito, y se incorporará El fantasma Benito. En estos días, Massa dirigió el clip con el tema principal de la producción, Pide un deseo, de Pablo Durand y Fernando López Rossi, cantado por Soledad Pastorutti, que acompañará la promoción de la película y será incluido en la reedición especial del CD Diez años de soledad, que saldrá a la venta una semana antes del estreno.

El proyecto no termina aquí: para 2007, Indiecito planea el lanzamiento de un largo con Isidorito como protagonista, anticipo que cerrará, en principio, la trilogía. Para julio de 2008 se anuncia Patoruzú, el que adelantan como primer largometraje en 3D (la técnica de Shrek), del cine local.

TRUCO DEL RATON. Al terminar el negocio con el tehuelche, Patagonik y su especialista en animación y 3D, entre otras cosas, Juan Pablo Buscarini, dieron nacimiento a un nuevo proyecto: El ratón Pérez. Antes de lo pensado se aliaron con una productora española, que aportaría alrededor del 30% del total presupuestado.

"Con Enrique Cortés, el autor del guión, buscamos un personaje que pudiera llegar tanto al público local como al internacional, en este caso una coproducción con España, donde también rinden culto al ratoncito que cambia los dientes de leche de los chicos por monedas", explicó el director.

"Veníamos de la experiencia con Dibu y nos pareció interesante perfeccionarla en una película que contuviera ternura y suspenso a la vez. En ese sentido creímos importante elaborar un guión que siguiera esas premisas, las de un producto inteligente para chicos y grandes que buscan divertirse y también emocionarse juntos en un cine", asegura.

En cuanto a antecedentes, Buscarini explica que sus fuentes de inspiración gráfica y en cuanto a ideas (como la escenografía en escala del loft en donde vive el excéntrico y audaz roedor del título) no fue Stuart Little sino principalmente La ciudad de los niños perdidos, de Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet, y Un ratoncito duro de cazar, de Gore Verbinski. "Me gustó más explotar esa cosa nocturna que encierra la historia de Pérez, que sale por las noches a hacer su famoso trueque, y cuál es el secreto para poder reemplazar dientes por dinero, y hasta puede ser víctima de algunos villanos. Es interesante descubrir cómo ese cuento que es parte de la niñez, a pesar de perderse cuando uno crece, vuelve con otra perspectiva cuando uno se convierte en padre".

Según Buscarini, uno de los temas por resolver fue el estudio que debieron hacer de cada uno de los personajes animados, cómo darles credibilidad a partir de animales verdaderos, y cómo hacer trabajar a un grupo de actores -Ana María Orozco, recordada por Yo soy Betty, la fea, Fabián Mazzei, que estuvo en El sodero de mi vida y Rebelde Way y ahora se lo ve en Alma pirata, entre otros- con personajes que durante las once semanas de rodaje hubo que imaginar.

La película tiene un total de 1600 tomas, de las cuales 1100 hubo que trabajar con animadores en 10 meses de posproducción, y de ellas unas 700 incluyen ratones en 3D.

Desiguales

Las películas argentinas deberán pulsear con producciones que costaron treinta veces más

El roedor que llegará a varios países

El ratón Pérez ha logrado excelentes ventas en el mercado del último Festival de Berlín, posicionándose (según Buscarini como ninguna otra película argentina) en plazas como las de Francia, Italia, Alemania, Portugal, Finlandia y Tailandia.

"El principal desafío, radicaba en el diseño digital del protagonista, sus compañeros ratones, su mundo de dientes, barcos y monedas de oro, así como su interacción con el mundo cotidiano de los humanos", insiste el director, Master of Arts in Image Synthesis and Computer Animation, de la Universidad de Middlesex, quien también en Londres trabajó en Virtual S, y en Francia, en el Centre National de la Bande Desinee, de Angouleme, al sur del país.

Buscarini ya está produciendo para Patagonik una coproducción de dibujos animados en 2D (como Patoruzito), con Italia, para estrenar en julio de 2007. Se titula El Arca, sobre la aventura de Noé. "La película seguirá la historia del patriarca de la antigüedad con mucho humor, en este caso un simpático corto de vista que, obedeciendo el mandato divino, junta a animales de diversas especies en un barco, donde se vivirán disparatadas complicaciones", dice, en tanto las computadoras no dejan de funcionar.

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