Cuando la canción se hace poesía

| El éxito de público obtenido en junio promueve una reiteración con muchos clásicos de la canción

HENRY SEGURA

Los espectáculos de música proliferan durante las celebraciones del Día del Patrimonio, con diferentes alcances. Pero el que ocurrirá esta noche y mañana domingo en Sala Zitarrosa es verdaderamente infrecuente: bajo el nombre coyuntural de "La Junta" realizan su propuesta Fernando Cabrera, Rubén Olivera, Mauricio Ubal y Eduardo Darnauchans. En realidad se trata de un bis de la propuesta que hicieron el pasado junio, dejando público fuera de la sala, mientras el de adentro aplaudió y coreó varios clásicos del cuarteto de solistas.

El éxito de la inusual reunión hacía inevitable la reiteración. Son cuatro personalidades sobresalientes de la llamada música popular uruguaya que en sus ya largas trayectorias, han podido compartir escenarios aunque en variaciones distintas a las que harán en la Zitarrosa. El formidable Eduardo Darnauchans es el más veterano de los cuatro, al nacer artísticamente al iniciarse los años ’70, reconociendo entre sus ascendentes a grandes baladistas, como Bob Dylan, Antoine y Donovan. Los otros tres emergieron hacia fines de aquella década, a veces en medio de formaciones grupales (Ubal con Rumbo, Cabrera con MonTRESvideo), pero a la vez dentro de un contexto de reconocimientos mutuos que dejaban lucir cierta "alineación" colectiva por encima de las inclinaciones creativas individuales. Por eso cuando las circunstancias los cruzaron en un mismo recital, daban siempre una sensación de unidad que provenía de las preocupaciones manifiestas a la hora de crear canciones.

La canción-poesía es algo que los vincula. Es más que visible en la exquisitez y erudición con que Darnauchans recurre a grandes autores (Borges, Vallejo, Benavídes, entre otros) para incorporarlos a su singular forma de interpretar, sumándolos a textos de autoría propia. Lo suyo es algo muy especial porque pese a su diversidad de fuentes de inspiración, se impone un sello tan personal a partir del cual se tiene la sensación de que no hay otra manera de musicalizar esos textos ni tampoco de decirlos. El tiempo, empero, ha mostrado lo contrario ya que los Buitres, por ejemplo, propusieron una variante para El instrumento.

La experiencia colectiva inicial pareció marcar más a Ubal que a Cabrera, aunque tanto uno como otro marcaron el perfil de los grupos que integraban. Pero Rumbo a Ubal le permitió jugar con un universo sonoro de gran generosidad que obviamente se cortó cuando el grupo se disolvió y el músico continuó como solista. Antes de que Rumbo desapareciera, una combinación de Ubal con Rubén Olivera da origen a uno de los himnos de la música popular, A redoblar. Desde entonces esa alianza se ha reiterado incluso por fuera de lo creativo, ya que los dos son partes sustanciales en la estructura del sello Ayuí-Tacuabé.

Esa militancia cultural es algo que asoma también en Fernando Cabrera, dueño de una obra de poderosa creatividad. Entre los "rescates" musicales hechos por Cabrera, hay que agradecerle el penúltimo disco de Darnauchans (Entre el micrófono y la penumbra), grabado tras muchos años de silencio.

El recital de esta noche se iniciará a las 21 y el de mañana a las 20.30.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar