GARY GRAFF | SERVICIO EXCLUSIVO "HOLLYWOOD WATCH" / THE NEW YORK TIMES
Una legión de fans tiene la esperanza de que cambien de idea, pero las tres integrantes de Destiny’s Child realmente se despidieron el 10 setiembre, cuando terminó su gira Destiny Fulfilled ... And Lovin’ It.
"Es el adiós," asegura Kelly Rowland. "Hemos estado haciendo esto desde que teníamos 14 y 15 años, así que todos deben tomar en cuenta que ahora tenemos 24 y 25, y cada una de nosotras tiene sus propias metas, metas personales que quisiera realizar."
Pero Rowland se apresura a señalar que la ruptura no tiene nada de agrio.
"Con todo, no es triste," afirma. "No es que nos odiemos ni que no podamos trabajar juntas. Simplemente estamos cerrando un capítulo del libro, un hermoso capítulo, y vamos a empezar ahora tres capítulos nuevos. Lo que realmente es divertido es que les dimos a todos una especie de pista con el título de nuestro nuevo álbum, Destiny Fulfilled (Destino cumplido). Eso les dice algo, ¿no es así?"
Ciertamente que sí. Desde que se formó en 1989 en Houston, Texas, Destiny’s Child ha vendido más de 45 millones de discos y se ha convertido en uno de los números pop más exitosos del mundo. Entre su gama de éxitos destacan Say My Name (1999) y Survivor (2001), ambos ganadores del Grammy, junto con Independent Women Part 1 (2000), de la pista sonora de Charlie’s Angels, y Bootylicious (2001).
CAMINOS. Las tres cantantes —las fundadoras Rowland y Beyonce Knowles, a quienes se les agregó Michelle Williams en 2000— también se han establecido por sí mismas fuera del grupo. Knowles, la principal compositora y productora del trío, es una estrella definitiva, una del distinguido puñado de celebridades conocidas por su nombre de pila. Su álbum como solista, Dangerously in Love, encabezó las listas en 2003 y ganó cinco premios Grammy. Además, incursionó en la actuación con papeles protagónicos en la ópera hip-hop de MTV Carmen: A Hip Hopera (2001), Goldmember (2002) y The Fighting Temptations (2003). El año próximo, Knowles aparecerá con Steve Martin en un refrito de La Pantera Rosa.
Rowland también tiene un álbum de solista, Simply Deep (2002), y ganó un Grammy con la canción Dilemma (2002), realizada en colaboración con el rapero Nelly. También actuó en la película de terror Freddy vs. Jason (2003).
Williams, entre tanto, lanzó dos discos de gospel —Heart to Yours (2002) y Do You Know (2004)— y tuvo una aparición en Aida, en Broadway, en 2003.
"Creo que llega el momento en el que hay que hacer las cosas por una misma," dice Knowles, de 23 años. "Así una se puede poner un desafío y saber lo que puede hacer por su cuenta. Hay que hacerlo para crecer."
CRECER. Destiny’s Child ciertamente ha crecido, desde el incipiente trío que formó el padre de Knowles —el vendedor de equipo médico convertido en representante Matthew Knowles—con las integrantes originales: Knowles, Rowland, LeToya Luckett y LaTavia Roberson que tenían apenas 8 y 9 años de edad.
"Eramos sólo unas niñas raras," dice Rowland, de 24 años de edad, nacida en Atlanta pero que se fue a vivir a Texas de niña y posteriormente vivió con la familia Knowles.
"Queríamos estar alrededor de la música las 24 horas del día y nos encantaba," dice Rowland. "Soñábamos con eso. Siempre queríamos estar en la casa viendo videos y películas viejas de figuras legendarias como los Jackson Five, Michael Jackson, Janet Jackson, Chaka Khan, Aretha Franklin. Ellos nos asombraban y eso era lo que nosotras queríamos hacer."
"No me malinterpreten. También íbamos a parques de diversiones y cosas así," agrega. "Y de todos modos tuvimos nuestra infancia. Pero la mayor parte era la música."
Destiny’s Child recorrió el circuito de espectáculos de aficionados, perdió en Star Search y vio cómo se echaba a perder un contrato de grabación, antes de que saliera su álbum de debut en 1998 y ganara el platino. Pero fue su segundo trabajo, The Writing’s on the Wall (1999), el verdaderamente decisivo, con el que lanzaron éxitos tales como Bills, Bills, Bills and Jumpin’, Jumpin’ con ventas de más de siete millones de discos.
Cuando el ascenso del grupo se volvió turbulento, Luckett y Roberson fueron despedidas en 2000, cuando cancelaron su contrato con Matthew Knowles y buscaron un agente independiente. Las dos cantantes respondieron con una demanda judicial que se dirimió fuera del juzgado, como lo fue también otra acción legal emprendida por Farrah Franklin, que ingresó junto con Michelle Williams pero fue despedida, supuestamente por faltar a las presentaciones.
DESTINOS. El dominio de Knowles también hubiera podido causar problemas, pero Rowland asegura que nunca hubo rivalidad o celos entre las tres integrantes que se quedaron en la banda.
"No hay razón para eso," asegura. "Creo que con lo que el Señor nos bendice, eso es lo que se supone que debemos tener. Así es como Destiny’s Child llegó hasta aquí: todas estamos seguras en nuestro interior, nos apoyamos unas a otras y nos amamos genuinamente."
Como testamento de ese hecho, señala Rowland, el grupo se volvió a reunir después de las empresas solistas de sus miembros para hacer su álbum Destiny Fulfilled —en tan solo tres semanas— en lugar de desbandarse antes.
"Nunca se había oído de un grupo femenino cuyos miembros hicieron discos solistas y después regresaran," observa Rowland. "Así que definitivamente queríamos tener impacto y mostrar que eso sí puede ocurrir y que las mujeres pueden trabajar juntas, que puede ser un ambiente bonito, que pueden disfrutarlo y que les guste hacerlo juntas."
Empero, admite que ya tiene ansias de empezar con esos "capítulos nuevos."
"Siempre que se trabaja con más de una persona, el grupo se tiene que complementar como un todo," afirma Knowles. "Tengo algunas cosas en la cabeza que puedo llevar al siguiente nivel y hacer todo lo que me complemente, a diferencia de Destiny’s Child."
"Sólo quiero asegurarme de tener el tiempo de hacer todo lo que siempre he querido hacer."
Williams, de 25 años de edad, seguirá grabando música gospel, mientras que Rowland —que es vocalista invitada en el álbum Illumination de Earth, Wind and Fire, de próxima aparición— planea concentrarse inicialmente en la actuación, más que en la música.
Sin embargo, Destiny’s Child no se acabará en silencio. Además de su gira de despedida, lanzar un disco de grandes éxitos este otoño boreal, junto con el DVD de un concierto grabado en julio en Atlanta.
Y aunque Rowland sostuvo que el concierto final, el 10 de setiembre en Vancouver, Canadá, "fue muy difícil para todas nosotras," piensa que a fin de cuentas hubo más sonrisas que lágrimas.
"Definitivamente no se sintió como una presentación de despedida," dice. "Es una bendición y es sorprendente que hayamos llegado hasta aquí y que el duro trabajo haya rendido frutos. Y pase lo que pase, en el futuro nos vamos a apoyar unas a otras y para nosotras eso es lo que más cuenta."