Un ejemplo del poco conocido y a menudo valioso reciente cine mexicano se incorpora a partir de hoy a la cartelera montevideana. Se trata de Temporada de patos, premiada realización escrita y dirigida por un cineasta relativamente joven, Fernando Eimbcke (36 años), aquí a la altura de su primer largometraje (luego rodó otro, Perro que ladra).
La historia se centra en dos amigos de catorce años, Flama y Moko (Daniel Miranda, Diego Cataño), dispuestos a defenderse con todas las armas de que disponen contra el tedio característico de un domingo cualquiera. Disfrutan de un piso sin padres, juegos de video, revistas porno, refrescos y pizza a domicilio. En el debe están en cambio la compañía eléctrica, la vecina Rita (Danny Perea), el repartidor de pizza, un partido Real Madrid-Manchester, unas galletas de chocolate y un espantoso cuadro con patos pintados rompen la armonía de lo que podría ser simplemente otro fin de semana llevadero. En un cuadro social que según se ha dicho tiene su punta, el director y colibretista Eimbcke describe un ambiente burgués en el que asoman el divorcio de los padres, la soledad, la confusión entre el amor y la amistad en la adolescencia, la anticipación de las frustraciones de la vida adulta.
Eimbecke no es por cierto un adolescente, pero es lo bastante joven como para estar en condiciones de recordar, quizás con una dosis de burla y nostalgia, los sobresaltos de la adolescencia que su película recupera. Nacido en Ciudad de México en 1970, estudió en el Centro de Estudios Cinematográficos de la UNAM, donde escribió y dirigió varios cortos entre los cuales ha recibido particulares elogios No todo es permanente, seleccionado como mejor cortometraje documental por la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas en 1996. Tras hacer videos musicales para diversos grupos de rock, en 2001 ganó un concurso que le permitió producir el corto La suerte de la fea a la bonita no le importa. En 2002 dirigió también otro corto, No sea malito, y un año después recibió una ayuda de Imcine para escribir el guión de esta Temporada de patos, su primer largometraje.
Una nota en la página web española La Butaca señala como un mérito del film el haber logrado "mantener la trama en el espacio acotado de un piso, y lograr romper la sensación de claustrofobia mediante una fotografía en blanco y y negro que genera volúmenes y espacios nuevos, así como el uso de la cámara adoptando perspectivas atrevidas que agrandan las habitaciones; en este sentido, es eficaz su ubicación, por ejemplo, en el mismo foco de la televisión, del horno o del comentado cuadro, que obligan a los tres niños o a su amigo telepizzero a mirar la cámara, elemento de modernidad que lleva a relacionarse con el espectador y ampliar espacios".
Temporada de patos ha sido una de las películas más premiadas de la reciente producción mexicana, habiendo recibido los Ariel (el Oscar de México) a mejor opera prima, dirección, libreto, actor (Enrique Arreola), actriz (Danny Perea), diseño de arte (Diana Quiroz, Luisa Guala), fotografía (Alexis Zabe), montaje (Ariana Rodríguez), música (Alejandro Rosso Liquits), sonido (Lena Esquenazi, Miguel Hernández, Antonio Diego). En el Festival de Guadalajara se alzó también con los galardones a film nacional, actor, actriz, director, música, libreto y sonido, además del premio de la Fipresci. Tuvo también un premio especial del jurado en el Festival de París, y el premio MTV a actriz favorita del público (Perea).