MATÍAS CASTRO
Casi como si construyera una casa ladrillo a ladrillo, Ricardo Fort ha elaborado una carrera que parece milimétricamente programada, como comentaba ayer. Y lo interesante, como también comentaba ayer, es que logró que su historia llame la atención en lugares donde su trabajo en teatro no se puede ver. Es decir, el punto diferente en su historia es cómo transformó todo lo suyo en un teleteatro mediático y logró vencer incluso algunos vaticinios y apuestas sobre cuánto podría durar una carrera apoyada básicamente en una actitud de "mírenme, esta es mi vida y así la vivo".
Este verano su figura ha vuelto a ser omnipresente en los medios, aunque tal vez de forma más entretenida que cuando se puso verdaderamente de moda al salir en ShowMatch con sus pretensiones artísticas. La seguidilla de noticias a su alrededor, que comenzó en diciembre con el anuncio de su compromiso con Claudia Ciardone le ha dado un ritmo muy interesante a su vida de telenovela. Al menos ha hecho que lo que le pase sea más interesante para cualquier público ajeno a la realidad del teatro de revistas en el que se mueve actualmente en Argentina. Después del anuncio, hicieron el lanzamiento de una obra de teatro cuyo título parecía profético: Mi novia, mi novio y yo. "Yo", por supuesto, es el propio Fort en la obra, mientras que Ciardone era la novia. Como en las dos obras anteriores que hizo en teatro, el chiste pasa por jugar con elementos de su vida. Pero a diferencia de esas dos obras, el lío que se armó en su vida real a raíz de la separación y también de la aparición de una foto en la que se lo ve besándose con un hombre (cosa que confirma algo rumoreado y hablado hasta el hartazgo desde hace años), ha trascendido lo que el público ve en el teatro.
Fort llegó primero a los medios promoviéndose como un millonario con pretensiones artísticas, con ganas de cantar y de actuar. Nadie lo tomaba muy en serio, pero su estrafalario aspecto y el mito que creó su fortuna familiar lo respaldaron. Hoy continúa a base de esa misma idea, sumada al juego de su sexualidad, la combinación de su familia y del teleteatro de su separación de Ciardone, con novio incluido.