Una batalla tras otra, del estadounidense Paul Thomas Anderson, se proclamó ayer la gran vencedora de la 79 edición de los premios BAFTA del cine británico, tras conseguir seis máscaras doradas, incluida mejor película, mejor dirección y mejor actor de reparto para Sean Penn.
El palmarés de la película protagonizada por Leonardo DiCaprio se completó con el galardón de mejor guión adaptado y en los apartados técnicos de mejor fotografía y mejor edición.
La victoria de Una batalla tras otra en estos BAFTA, los galardones más importantes del cine británico, considerados la antesala de los Oscar, podría decantar la balanza a favor del filme de Paul Thomas Anderson en su carrera hacia la estatuilla dorada.
La película cumplió con las expectativas con las que partía como favorita, tras liderar la lista de nominaciones con 14 y ganó la pugna a su principal rival, Pecadores de Ryan Coogler, que solo consiguió tres de los 13 premios a los que optaba: guion original, banda sonora y actriz de reparto, la británico-nigeriana Wunmi Mosaku.
Los académicos británicos también premiaron con tres máscaras al Frankenstein del mexicano Guillermo del Toro, que se impuso en diseño de vestuario, diseño de producción y maquillaje y peluquería.
Hamnet de Chloé Zhao obtuvo dos BAFTA: película británica y mejor actriz, la irlandesa Jessie Buckley.
La británica I Sware fue reconocida con el premio de mejor casting y el de mejor actor para el actor inglés de ascendencia vasca Robert Aramayo, que ganó a Timothée Chalamet, favorito en la categoría.
Valor sentimental se impuso en la categoría de película de habla no inglesa.