Definido como un pícaro de la Ciudad Vieja, Chacho está en el centro del documental Señor, si usted existe, por qué no me saca de este infierno que se estrenó la semana pasada y sigue en Cinemateca Uruguaya. Va hoy a las 20.40 y sábado y domingo a las 18.15.
Es el debut como director de Jorge Fierro, quien conoció a su protagonista en uno de los talleres de cine que da en Urbano, un programa del MEC que “promueve los derechos culturales”, dice y al que acceden personas en situación de calle.
“Visibilizar su caso permite mostrar una realidad más amplia”, le contó a El País, Fierro, quien también está cerca del colectivo Ni todo está perdido. “La película trata sobre él, pero también aborda una temática general de un problema, no solo la situación de calle, sino también el consumo, que afecta a muchas personas en todo el país. Siento que es un aporte para sensibilizar sobre el tema y seguir dialogando y pensándolo”.
La película grabada en cámara en mano, acompaña a Chacho en sus rutinas y en sus esfuerzos por salir adelante, lo que no se le da fácil.
“De noche duerme en un refugio para personas sin hogar y de día intenta mantener la mente ocupada y alejarse del consumo”, dice la comunicación oficial de la película. “Se mete en un taller de cine, busca trabajo. Algunas veces, dice, lo atrapa el diablo. Desaparece, se pierde”.
“Chacho mostró desde el inicio en Urbano y en mi taller una sensibilidad artística hermosa: actuar, cantar, escribir poesía, con creatividad, apertura y generosidad para contar sus cosas”, dice Fierro. “Es inteligente, tiene sentido del humor y, a pesar de las cosas embromadas que ha pasado, ese doble sentido es muy atractivo. Nuestra relación se fortaleció fuera del taller, y así pude conocerlo mejor y los dilemas que enfrenta diariamente. Quedé en un lugar muy privilegiado para contar su historia”.
“El proceso de la película comenzó en 2015 con cortos del taller de cine y continuó con rodajes en 2019, antes de la pandemia”, cuenta el director. “Fue un proceso largo que buscó reflejar tanto la vida de Chacho como la de las personas de su entorno, promoviendo libertad, creatividad y la posibilidad de descubrir nuevas perspectivas”.
Se ve a Chacho buscando oportunidades, instalado en una vivienda que le dio el Estado; festejando su cumpleaños en la Rambla portuaria (donde todos sus amigos llevan leña de regalo) y debatiendo su situación pero también cayendo en el espiral de las adicciones.
El final es feliz, porque Señor, si usted existe, por qué no me saca de este infierno es una lección en salir adelante, aún en circunstancias así de adversas.
“El otro día Chacho me mandó un mensaje que decía que se había bajado del ómnibus en Tres Cruces y lo saludaron un par de personas desconocidas, felicitándolo por la película”, cuenta Fierro. Y esa es otra de las tareas cumplidas de su documental.