Es el último videoclub, es municipal, es gratis y recupera una legendaria colección de películas

Es la Mediateca Ronald Melzer en el Castillo del Parque Rodó que tiene más de 8000 títulos del catálogo del Video Imagen Club y unos 500 libros de cine

RONALD MELZER
Ronald Melzer

El Video Imagen Club (el VIC), el legendario videoclub de Pocitos, fue durante años el rincón más cinéfilo del país. El anfitrión era Ronald Melzer, hijo único, contador, juez de línea, lector de El País y comentarista empedernido de noticias, cinéfilo, crítico de cine y comentarista de fútbol en Brecha y promotor de la cultura cinematográfica nacional y del cine uruguayo.

Aquella colección del VIC y la misma pasión por el cine de Melzer, quien falleció en 2013, sigue viva y circulando en la apropiadamente llamada Mediateca Ronald Melzer. Está en el castillito del Parque Rodó y es, según una informal investigación de campo, de los últimos, sino el último, de los videoclubes de la capital. Es municipal, gratis y presta películas y libros de cine.

Es un tesoro escondido en la ciudad al que se puede descubrir martes y jueves de 12.00 a 16.30 y sábados de 10.00 a 14.00. Hay más de 8.000 películas en formato DVD y unos 500 libros, muchos de ellos provenientes de la colección de Walter Achugar, cinéfilo apasionado fallecido recientemente.

El servicio es gratuito y tras la formalidad de un registro con un documento de identidad y un comprobante de domicilio (que era el trámite habitual de un videoclub) se pueden retirar por una semana, dos DVD y un libro. Se puede renovar sin problemas. Ronda los 400 socios.

Los sábados, además, en la Mediateca hay encuentros de cine que va de lo académico a la divulgación. El próximo sábado a las 11.00, Sebastián Sánchez charla con el productor y director Federico Lemos sobre “Hacer documentales; pasearlos por el Uruguay y ubicarlos en Netflix”. El 26 de septiembre habrá una actividad por los 10 años de Anina.

Aquel videoclub.

Lindo haberlo vivido para poderlo contar. El VIC se inauguró en abril de 1987 y estuvo originalmente en Benito Blanco y Bulevar España (para los del barrio arriba de El Paquín), un local minúsculo repleto de cajas de VHS. A diferencia de la oferta de la época, el catálogo ofrecía un compendio curado de toda la historia del cine: toda una generación aprendió con aquellos cassettes que no siempre estaban rebobinados y se les notaba el deterioro. Uno vio así a John Ford, Alain Resnais, Jean Renoir o Leonardo Favio.

Una previa de feriado, por ejemplo, se alquilaban unas 400 o 500 películas, recuerda Gabriel Massa, quien atendía el videoclub en esa época, luego sería socio de Melzer y hoy es el encargado de la Mediateca. No existía el streaming y poca gente iba al cine.

Cuando se mudaron media cuadra hacia el oeste en febrero de 1997 a su local propio, muchos fueron sustituidos por los DVD pero se mantuvo la impronta de siempre. Ahí estaba todo el cine del mundo y de los grandes maestros que eran recomendados a clientes apurados o entre los tertulianos que nos reuníamos con más tiempo alrededor del mostrador que presidía Melzer. Ahí se hacían amigos.

El mercado fue mermando después de un auge entre 2003 y 2006 y tras la muerte de Melzer en 2013, el video se instaló en Cinemateca Pocitos. Ahí se encargó Massa y eso siguió hasta 2018 con el cierre del cine. El último día muchos se llevaron su ficha, aquella con los garabatos de Melzer. No reclamé la 3859.

“Cuando cerramos el video vino mucha gente a comprar películas e hicimos un inventario y teníamos 9.980 DVDs”, recuerda Massa. “Y me di cuenta de que el formato estaría perimido pero ahí había una colección de unos 6.000 títulos verdaderamente importantes y que el valor de eso estaba en el conjunto”. Apiló todo en unas cajas que fueron ocupando habitaciones de sus casas.

Consiguió, con el tiempo, el entusiasmo de Gabriel Peveroni, coordinador de Montevideo Audiovisual de la Intendencia de Montevideo quien dispuso así un espacio público para que la colección volviera a estar a disposición de la gente.

“El núcleo más duro del público son los veteranos asiduos del videoclub: es un lugar de reencuentro de exsocios del VIC”, dice Massa. “Y hay mucha gente joven interesada”.

“Me da la sensación que estos espacios son para revalorizar la historia del cine y lo cinematográfico”, dice Massa. “Lo que tiene el streaming son ofertas de entretenimiento donde mechan algunas buenas películas”. Y acá, aclara, se aporta la exigencia intelectual que implica elegir, seleccionar y ver, en definitiva una buena película. El criterio es la excelencia.

Massa recomienda un plan: “Armarte un ciclo de películas de un director y llevarte libros sobre ese autor es algo que antes no se podía hacer”.

Y fue Ronny quien nos enseñó a disfrutar de esa clase de programas.

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