El editor de "Una batalla tras otra" cuenta cómo se hace una película que tiene pretensiones de Oscar

Andy Jurgensen, fuerte candidato al premio de la Academia en su categoría habla de cómo la actualidad política fue acompañando la producción de la última de Paul Thomas Anderson que tiene 13 nominaciones

Imagen de la película "Una batalla tras otra".
Imagen de la película "Una batalla tras otra".
Foto: Difusión.

Mónica Rubalcava, EFE
Andy Jurgensen está nominado al Oscar a mejor edición por hilar la última obra de Paul Thomas Anderson, Una batalla tras otra una película gestada durante más de 15 años que terminó volviéndose cada vez más actual mientras tomaba forma en la sala de montaje.

“Sabía que el proyecto sería grande, pero no anticipé del todo lo vigente que se iba a hacer”, cuenta.

La nominación de Jurgensen, la primera de su carrera, es una de las 13 que el proyecto protagonizado por Leonardo DiCaprio y Sean Penn logró, posicionándose como la segunda más nominada de estos premios, tan solo por debajo que Pecadores que batió el récord como la película más nominada de la historia con 16.

La película sigue la historia de Bob (DiCaprio), un guerrillero retirado que se ve obligado a rescatar a su hija Willa (Chase Infiniti), y retrata problemáticas como la violencia, el extremismo tanto de izquierda como de derecha, el racismo y los conflictos migratorios.

Inspirado en la novela Vineland, Anderson llevaba décadas deseando hacer esta película, fruto de su interés de larga data por la política y la violencia en Estados Unidos.

La producción comenzó antes de la reelección del presidente Donald Trump, cuya agenda se ha centrado en políticas migratorias restrictivas y en un enfoque punitivo de la seguridad interior.

“Filmamos antes de que Trump fuera reelegido y antes de que el tema de la inmigración se volviera tan candente, fue interesante editar la película, porque lo hicimos mientras todo eso sucedía”, dice. “A medida que pasaban los meses nos íbamos dando cuenta de todo lo relacionado con inmigración, los disturbios y la historia del sensei, y pensábamos: esto realmente refleja el momento”.

Benicio del Toro, nominado como actor de reparto, interpreta al sensei, un hombre que protege a la comunidad latina agredida por fuerzas militares.

“Teníamos que asegurarnos de poner el cuidado adecuado para que fuera relevante y actual, pero también era importante tener un tipo de final esperanzador, porque si no, sería demasiado deprimente. Necesitaba tener algo sobre la siguiente generación y la idea de que, con suerte, el cambio está llegando”, considera.

Jurgensen comenzó a colaborar con Anderson en Vicio propio (2014), y editó su anterior película también nominada al Oscar, Licorice Pizza (2021), entre videos musicales y pequeños documentales.

“Desarrollamos un código propio. Ya más o menos sé lo que le gusta y lo que no le gusta y puedo elevar su visión porque partimos de un buen entendimiento”, explica el editor.

Jurgensen ha visto la película cientos de veces y confiesa que la escena de acción que protagoniza el sensei es una de sus favoritas.

“Es muy divertido ver la aventura, las cámaras se movían por los edificios, los inmigrantes estaban bajando y subiendo, es muy divertida sobre todo la energía de la escena”, continúa.

Jurgensen estuvo en locación durante las grabaciones tomando nota de lo que Anderson tenía en mente para poder ensamblar las escenas.

Este tipo de procesos suelen ser costosos y, con los cambios tecnológicos, han dejado de ser comunes en el set, pero desde su perspectiva daban un mejor entendimiento del proyecto.

“Anderson quiere que todo el mundo se sienta involucrado”, cuenta.

Jurgensen compite contra los montajista de F1, Marty Supreme, Sentimental Value y Pecadores. Ya tiene un poco pensado de qué tratará su discurso en caso de ganar, lo que parece posible.

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